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martes, 4 de septiembre de 2018

Cuánto cuesta viajar a Japón?


PRESUPUESTO PARA JAPÓN EN 15 DÍAS


Después de la entrada anterior sobre: Accesibilidad en Japón, pensaba que iba a ser el último post temático. Sin embargo, me he dado cuenta que me he dejado un tema bastante importante, para aquellas personas que aún dudan si ir o no a Japón. Y, es que, a pesar de que yo haya contado nuestra experiencia, esperando que os sirva, me he dejado en el tintero uno de los temas que me suelen preguntar con más frecuencia, y es… 
¿Cuánto cuesta viajar a Japón?
Todo el mundo de forma equivocada piensa que es un destino caro, y no lo es tanto, aunque, reconozco que yo también lo pensaba antes de ir. No vamos a decir que sea algo barato, pero merece la pena.

Empecemos a desglosar:
     
    1-    El vuelo
Puede que los billetes sean lo más caro, ya que hay que tener en cuenta: la distancia y las escalas. No puedes pretender que los billetes de avión te cuesten como un viaje a cualquier sitio de Europa, aunque si lo encontráis, no dudéis en hacérmelo saber. Es otro continente, hay muchos kilómetros de por medio y a menudo hay que coger más de un avión. Aconsejaría ir mirando con tiempo por: Skyscanner, borrando el caché, ya que las páginas web son muy listas y enseguida que sepan que estás interesado en un destino, verás como los precios se van inflando, así que lo mejor es ir borrando las huellas que dejamos.  Puedes encontrar alguna buena oferta, si es así: ¡no la dejes escapar!. Por propia experiencia comprar los billetes con mucha antelación no significa que te vaya a salir más barato, pero sí que después de buscar y buscar, te harás mejor una idea de lo que te puede costar, y seguro que encuentras una buena oferta.  Como en todas partes hay épocas más caras que otras, así que si, por ejemplo, piensas viajar para el hanami (florecimiento del cerezo) o en pleno agosto, ten claro que no encontrarás grandes chollos, ya que los precios aumentan considerablemente debido a la afluencia de visitantes.  
Los precios rondan los 450 euros por billete. Aconsejamos coger billete de ida y vuelta desde el mismo destino, te saldrá más a cuenta. En nuestro caso no fue así, ya que después de visitar Japón nos fuimos a Corea del Sur, así que la vuelta fue desde Seúl.   
Puede que el vuelo sea el desembolso más grande que hagas en la aventura a Japón, dependiendo de la oferta que encuentres, pero a veces más vale desembolsar un poquito más e ir cómodo, piensa que es un viaje de muchas horas de por medio, y la comodidad y las escalas que hagas repercutirán en tu cansancio.

Precio aproximado por persona ida y vuelta desde España a Japón: 900 euros


     2-  El alojamiento
 Puedes encontrar diferentes opciones de alojamiento, desde hoteles: de negocios, de lujo, cápsula, albergues, o Ryokan. Bueno, los diferentes tipos en los que estuvimos nosotros, está explicado en el post temático sobre Alojamiento en Japón. Sin embargo, no conté nada sobre los precios, y es que depende un poco de la época del año en la que vayas, pero para que te hagas una idea, y mirando la misma página que miramos nosotros Booking. Aquí te dejo unos precios orientativos, para hacer el presupuesto.  
Una noche en un hotel de Tokio: alrededor de 50 euros, es decir 25 euros por persona. Suponiendo que vayamos a estar 12 días saldría a 300 euros por persona.
El precio de los Ryokan suele ser más elevado, pero vives la experiencia de dormir en un tatami con su futón, al puro estilo tradicional japonés. Una noche en un buen Ryokan te puede salir por 150 euros aproximadamente, dependiendo la ciudad, la época del año y del las comodidades (si tiene onsen- baños típicos japoneses termales- o spa). Ahí depende de lo que quieras disfrutar y rascar el bolsillo.
Hay que tener en cuenta que por muy pequeñas que puedan ser las habitaciones, siempre estarán muy presentables, además de ofrecerte: zapatillas, kimonos y otros enseres
Presupuesto alojamiento para una persona durante 14 días: 450 euros  (12 días en hotel y 2 en Ryokan)

    3-  Comer en Japón
No es muy caro, puedes comer en cantidad y sano, hasta salir rodando de un restaurante mucho. Verás en el post temático sobre Comida en Japón que hay mucha variedad y que las cantidades son abundantes. El precio dependerá del sitio que elijas, pero hay cadenas como nuestra preferida de Curry: Coco Ichibanya que por 8 euros puedes comer un buen plato de arroz con curry y carne. Además cabe decir que en muchos restaurantes no tendrás que preocuparte por la bebida ya que te viene incluida. Y otra opción rápida y barata sería comer en un Convenience Store, tipo: 7- Eleven, que están abiertas casi las 24 horas, y hay comida preparada. Pero no te preocupes si en tu hotel no hay microondas, ya que ellos te lo pueden calentar en un momento. En alguna ocasión que eran horas tardías y nos entraba hambre, caímos por ahí. Además de ser nuestro sitio de referencia para muchos desayunos e ir en búsqueda de un café.
Precio aproximado por persona y día (desayuno- comida y cena): 45 euros tirando a la alza, ya que depende de donde comas, puedes encontrar precios bastante más reducidos, pero más vale pensar que te gastarás eso y después que te sobre.  Precio de 15 días comiendo por Japón por persona: 675 euros

    4-   Comprar en Japón  
Tienes que tener en cuenta que no vas a Japón para comprar, o al meno fue nuestro caso, ya que aunque pienses que la tecnología sea puntera, tienes que tener en cuenta que el enchufe no será el mismo, por tanto el voltaje tampoco, pero, vamos, esa es nuestra opinión. Además, nos sorprendió el precio de la ropa que lo vimos bastante elevado. Sin embargo, sabemos que algo comprarás, empezando por los suvenirs y terminando por algo friki que te haga gracia. Recomendamos comprar en una tienda que se llama Don Quijote, aparte de que el nombre nos haga gracia por hacer referencia a nuestra tierra, podrás encontrar de todo, sobre todo recuerdos. Y si necesitas, como fue mi caso, o quieres comprar ropa u otra cosa, recomendamos que te fije antes de entrar en las tiendas Tax Free. Son tiendas que presentando el pasaporte te hacen descuento, como en el aeropuerto.   
Reservaría 300 euros a compras, pero eso dependerá de cada uno, porque en realidad comprando el viaje: ya es todo un regalo, pero depende de si compras recuerdos- no suelen ser muy caros- o cosas de anime o videojuegos.

    5-     Visitas a atracciones turísticas
Seguramente la intención es visitar algún templo, algún monumento turístico o algún castillo, sobre todo si vas de turista, así que tienes que pensar que la entrada a todos estos sitios se paga, quizás por ello están tan bien conservados. Pero, no te asustes, no son precios desorbitados, son precios simbólicos de 3 o 4 euros. Además no se paga en todos los templos, por ejemplo: uno de los que más nos gustó en Kioto el Santuario Fushimi Inari repleto de toriis y con muchos kilómetros por visitar es gratuito.  
En Tokio hay un edificio relativamente nuevo, en el que hay unas vistas increíbles, ya que con un ascensor subes al mirador que está a 333 metros de altura, es el Tokyo Skytree y cuesta sobre 25 euros. Sin embargo, nosotros no fuimos y nos decantamos por otro mirador que es gratuito y está a 243 metros de altura y es el Edificio Metropolitano del Gobierno, desde ahí también tendrás buenas vistas y te ahorrarás colas interminables y un poco de dinero. Bueno, con esto quiero decir que todo es relativo, te puedes gastar mucho o poco, dependiendo de cómo lo quieras vivir. Si acercándote a un castillo o entrando dentro, cogiendo una audio guía y comprando algún recuerdo.  
El precio reservado para las actividades turísticas puede rondar los alrededor de 100 euros por persona

     6-     El transporte
 Ya comenté en el post sobre este tema la importancia del JRP. Un pase que solamente podemos comprar fuera del país nipón, y que no solamente te servirá para el tren, si no para muchas de las líneas de metro, de autobús y de ferri operadas por esta compañía. En ese post ya puse los precios del coste del pase, pero pongamos que queramos uno para 14 días sería 365 euros, y aunque pueda ser una barbaridad, te permitirá visitar otras ciudades del país, de una forma cómoda y rápida. Merece mucho la pena. El metro es  caro, un billete sencillo en Tokio puede costar: 2 euros  y el autobús, por ejemplo en Kioto, que es donde más lo utilizamos, el billete sencillo: 1,50 euros.  El taxi otro transporte que en ocasiones, sobre todo al llegar al destino cargados con las maletas y bajo la lluvia, utilizamos, vimos que había diferentes precios dependiendo la ciudad, pero, a pesar de que hubiera leído que era caro, no nos lo pareció tanto, puede que porque hiciéramos trayectos cortos, pero cuenta que cada dos kilómetros puede costar 3 euros, para que te hagas una idea orientativa. Así que el precio para 15 días por persona, puede rondar los 400 euros contando el JRP, algún billete de metro y bus que no entren en el pase, y algún taxi.

    7-     Precio final  
Ahora viene la hora del susto, pero repito que viajar es toda una inversión, porque vendrás con muchas experiencias, recuerdos y vivencias que no olvidarás. Yo no puedo decir si es caro o no, porque dependerá de la economía de cada uno. Pero, después de los precios orientativos que he ido poniendo (faltaría añadir el seguro, no viajes sin seguro nunca, ya que lo puedes pasar muy mal).
El precio final del presupuesto por persona para el viaje a Japón sería de: 2825 euros.
Hay que tener en cuenta que podrás encontrar ofertas de vuelo que te cuesten menos de lo expuesto, que estés en un hotel que sea mucho más barato del precio orientativo que he dejado, que no comas tanto como nosotros y vayas a cadenas de restaurantes que están muy bien y los precios también, que no reserves un dineral para compras y el transporte bajará considerablemente si te vas a mover por el país nipón o por el contrario prefieres centrarte en una sola ciudad. Todo es relativo según el tipo de turista que quieras ser. Pero, vuelvo a repetir que merecerá la pena y que mirándolo y planificándolo con tiempo seguro que sabes ingeniártelas, para encontrar la forma más económica de viajar (ya se sabe que no es lo mismo ir de mochilero que con maleta).  

Espero que os haya sido útil este post, y, sobre todo espero que les haya servido a quienes preguntabais precios, a quienes estéis pensando viajar, y a todos. Recuerdo que son precios orientativos, que todo puede variar. Agradecería que las personas que ya han viajado a Japón, cuenten sus experiencias y si están de acuerdo con estos precios o no. Y, si conocéis páginas web que puedan venir bien a futuros viajeros, no dudéis en compartirlas.

Con este post, ahora sí que finalizo los post temáticos, aunque podría seguir hablando sobre más cosas interesantes sobre Japón, sin embargo, no soy ningunaa entendida, y en algún momento hay que terminar con la sección sobre Japón, para poder seguir avanzando. 

Os dejo algunos links interesantes, que seguro que os vendrá muy bien a la  hora de recopilar información, a nosotros nos ayudaron mucho.  

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jueves, 12 de noviembre de 2015

NUESTRO VIAJE A NUEVA YORK

VACACIONES EN LA CIUDAD QUE NUNCA DUERME

¡Por fin está aquí la entrada sobre nuestro viaje a Nueva York!
Sí, lo sé, con  algo de retraso. Pero, desde que llegamos, no hemos parado, como sabéis el mes de octubre ha sido bastante movidito con tanto  evento, de un lado para otro, organizando y asistiendo a  jornadas  muy interesantes. Entre que octubre ha sido un mes que ha pasado volando, entre que hemos estado capturando todas las fotos y vídeos, para hacer  una recopilación de momentos vividos y mil cosas más, no he podido hacerlo antes, aunque me moría de ganas de ponerme a ello, pero para eso necesitaba algo más de tiempo y tranquilidad. Ahora me toca ponerme las pilas. Lo bueno de tener un blog es que tengo que hacer un ejercicio de memoria, pero cuento con la  ayuda de las fotografías, los vídeos,  los audios y lo más importante, lo que mi memoria selectiva quiera recordar. Así que no será  como otras entradas, al menos esa es la intención, no tan precisa, no con tanto detalle, pero sé que eso lo digo ahora y después ya  veremos qué sale, porque sin detalles, los pequeños detalles que componen los grandes momentos, no sería yo.  

NUEVA YORK

Nueva York es la ciudad soñada, la ciudad que nunca duerme, la que sale en mil películas y la que está en la mente de todos. Pero, ¿qué pasa cuándo visitas una ciudad tan visual como Nueva York sin ver?  Sí, lo sé  yo tengo algo de resto visual, pero no  me ha dado la impresión de que los edificios fueran tan altos y gigantescos, a pesar de que todo allí es grande.  Cuando decíamos a amigos y conocidos que  íbamos de vacaciones a Nueva York, miles de exclamaciones sonaban por nuestro alrededor. Diferente hubiera sido si hubiéramos dicho que íbamos a Toledo, y seguro que ahí hubiéramos comido mucho mejor. No estoy diciendo que no nos  lo hayamos pasado bien, que no haya sido un viaje para ir, que me arrepienta de haber pisado tierra americana. Pero, sí que está muy mitificado. Parte de culpa  es de las películas, las series de televisión y del capitalismo. Me refiero que hay ciudades, lugares que son menos conocidos y quizás te sorprenderán mucho más. No  quería que me pasase lo de llevarme una desilusión, por tanto no iba con grandes expectativas, para que no me sucediera, pero quieras que no, es inevitable.   

NUEVA YORK CON TODOS LOS SENTIDOS

Atardecer lago y edificios
Skyline de NY al atardecer

















OLFATO
¿A qué huele Nueva York?

Nueva York  huele en todas partes a comida. Vayas por donde vayas te encontrarás que  hay carritos ambulantes, pero no solamente venden los típicos hot-dogs, sino que venden de todo. Puedes encontrar arroz al curry, unos bocadillos muy raros, sándwiches vegetales, de todo y cuando digo de todo es de todo. No sé cómo la gente puede comer por la calle cualquier cosa, y mira, nosotros hemos ido en una época del año, Septiembre, que aún se puede hacer eso de sentarse en un banco y comer cualquier  cosa, pero en invierno debe ser terrible.  El café también es para llevar, ya sea en uno de esos carritos ambulantes o bien en un Starbucks, que hay por todas partes. Hablando de café, eso en realidad no es café, es un tanque de café con agua, de ahí viene lo de un café americano, largo, largo y aguado, pero, te acabas acostumbrando y hasta le coges el gusto. No está nada fuerte, pero porque no es nada intenso, el agua se lleva toda la intensidad que pueda tener. El vaso más pequeño, parecía más que uno normal aquí, y, claro, en vaso de plástico, todo para llevar.     
Si tienes  hambre puedes caer en la tentación de comprarte algo por el simple gusto de saciar tu gula, pero si acabas de comer, la verdad es que no es muy agradable, porque además, ahora recordando, me viene a la mente que  muchos de esos puestos ambulantes, ya no es que oliesen a comida,  es que olían a  quemado, como si  esa plancha no la limpiasen y la volvieran a utilizar, hasta que ese olor les delatase. A parte de oler a comida por todas partes, ningún olor destacable. Ni en el metro olía mal, ni tuvimos que pasar por calles con un olor desagradable, así que, dentro de lo que cabe, aunque huela a comida y a café a todas horas, pues no está nada mal.   

OÍDO  
¿Qué se oye en Nueva York?

En Nueva York, sobre todo si hablamos de Manhattan, básicamente escucharás coches, el claxon de los automóviles intentando abrirse paso entre el atasco, sirenas, ruido por todas partes. La verdad, es que no supe  el descanso  que hay aquí hasta que no regresé. Realmente  noté un respiro de oídos en el aeropuerto de Barcelona al regresar, ya que en el avión con la presión, tampoco pude disfrutar del silencio. Pero, Nueva York aturde a culquiera, sobre todo si es tan importante este  sentido, como lo es para mí.  Sin embargo,   los semáforos, yo pensaba que en una ciudad como Nueva York serán acústicos, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando, no sé  si por el ruido del tráfico, de la gente, de la ciudad en sí, no escuché ningún semáforo que lo fuera. A veces cuando se ponía en verde sí que me parecía escuchar  un pitido agudo, solamente uno, pero no sabes cuando cambia, y, bueno, quizás ni era del semáforo.  La gente no habla, casi que grita, y no estoy hablando de China Town, que eso era como un mercadillo intentando vender todo al mejor postor, estoy hablando que por la calle, en según qué aceras te encontrabas  con tal cantidad de gente que era una mezcla de conversaciones agobiante. En la famosa Quinta Avenida podíamos escuchar de todo un poco, gente por todas partes, porque es una de las avenidas más concurridas y sonidos para dar y vender.  
Además, nos sorprendió que fuésemos por fuésemos había obras, por todas partes estaban construyendo algo, síntoma de que a los estadounidenses les va mejor las cosas que por aquí, ya que no eran obras que estuvieran a medias y paradas, sino que estaban a pleno rendimiento. Desde Queens hasta Manhattan y pasando por Brooklyn, por todas partes. Empezando por Queens, donde estábamos alojados, ya desde el hotel, justo enfrente y por los lados estaban en plena acción, construyendo por los alrededores más edificios y, estoy convencida que, cuanto más altos y grandes mejor. Suerte que a Nueva York precisamente a descansar no va un turista, porque si hubiéramos querido quedarnos durmiendo hasta tarde, como que no hubiéramos podido por las obras. Menos mal que cada día a las siete ya estábamos en pie, queríamos ser los primeros en coger sitio en el comedor para desayunar. Dejando bromas a un lado, la verdad, es que el rato que estábamos con el café no era nada agradable escuchar tanto ruido de buena mañana, es que vibraba hasta el suelo. Eso sumado a que estábamos alojados cerca de Queensboro Bridge, un puente por donde pasa el metro y coches, había veces, por la noche cuando las obras dormían, se escuchaba a lo lejos algún chirrido del metro frenando, es lo que tiene que esté abierto toda la noche. Pero, nada que el cansancio acumulado de todo el día no pueda vencer, así que dormir hemos dormido bien.
Recuerdo que cerca del Hudson, del río,  había un helipuerto, y, claro, al pasar por ahí, tenías que levantar la voz para mantener una conversación en condiciones. Yo creo que la gente habla con el tono más elevado de lo normal, porque en esa ciudad, ya me lo había n avisado, el sonido de todo está por encima de los decibelios normales.   
A pesar de haber dicho que en China Town todo parecía un desbarajuste, queriendo vender a toda costa, gente vendiendo, compradores regateando y encontrando de todo lo habido y por haber, también, cabe destacar que adentrándonos más por las callejuelas encontramos un rincón de tranquilidad. Más que de relax, era un rincón mágico, un parque escondido que te atrapaba. Nos atrapó porque si del mismo flautista de Hammelín se tratase, la música nos guió hasta ese parque misterioso, secreto, oculto, mágico. Era un parque repleto de gente cantando, diferentes grupos de personas que a coro cantaban música oriental. Nos fue de lujo para descansar del barullo que había por las calles principales, descansar y dejarnos llevar por ese ambiente tan oriental.
Uno de los sonidos que recuerdo con  cariño es la música que nos acompañaba en Central Park. La primera vez que pisamos Central Park y  nos encontramos que  están  tocando música clásica, música relajante. Sumado  a las canciones que tocaba un músico callejero, que la verdad, lo hacía muy bien, y de ahí que se llevase nuestros aplausos y nuestra propina.
Un domingo nos fuimos a Harlem a escuchar música Góspel, más bien, fuimos a la misa, pero  eso más que una misa, era todo  un espectáculo, emocionaba. Menudas voces que tenían. Estuvimos las dos  horas y algo que duraba, pero valía la pena, y para nada se te hacía largo. Primero, la misa es como estar en una película, sí, sí, con su reverendo  contando lo que ha sucedido durante la semana en la comunidad, todos se conocen, incluso nos dieron una gran bienvenida, con ovación incluida, que casi nos morimos de la vergüenza. Pero, de verdad, que cantaban como ángeles. 

GUSTO
¿A qué sabe Nueva York?

Dicen que es la cuna de la comida basura y… es cierto. Sí, que puedes encontrar comida buena, pero no apta para todos los bolsillos,  o al menos nosotros  como turistas, pues no hemos sabido encontrarlos.  Si queríamos aprovechar el día y comer algo rápido y barato, lo más fácil era ir a un  sitio de comida rápida, aunque realmente acabamos hartos de ese tipo de comidas y anhelábamos comer un plato de legumbres, ya fuera lentejas, judías o un plato de espinacas. Sin embargo, cuando estás fuera de casa tienes  que comer lo que tu bolsillo te permita e ir probando  lo más típico de allí, y la  verdad que allí si no es pizza, es hamburguesas, y si no bocadillos…  Así estamos, pero  hemos disfrutado comiendo. Hartos, sí, pero  todo en exceso es malo.  
A pesar de todo, siempre hay algo que te gusta más. En nuestro caso no ha sido la súper hamburguesas, ni los Hot-Dogs, ni nada de eso, sino algo que también es típico de allí y a pesar de ser un bocadillo y frío es más sano, por lo menos el que probamos, y me refiero a: bagle. Os voy a contar cómo era el nuestro, para que se os haga un poco la boca agua. El bagle es un bocadillo redondo con un agujero en medio del pan. El nuestro era así, el pan con semillas de no sé qué, pero que hacía que el pan fuera algo diferente, y llevaba: queso untado, tomates frescos y salmón ahumado. Realmente delicioso. Lástima que lo descubrimos tarde, ya que básicamente lo puedes encontrar para comer, aunque no entiendo por qué, ya que para cenar también estaría muy apetecible. 

bagle por la mitad
Nuestro bagle, partido por la mitad. Salmón ahumado, queso y tomate.


TACTO
¿Qué tacto tiene Nueva York?

He tocado todo lo que he podido, suerte que siempre llevo mi botellita de jabón para las manos, porque eso de tocar todo tiene sus riesgos: bacterias. Pero, hay veces que no es que toque para saber cómo son las cosas, si no porque  no me queda otro remedio, como por ejemplo las barandillas del metro, los asientos. La verdad, el metro de Nueva York me ha gustado mucho, puedes llegar a todas partes, está abierto las veinticuatro horas al día, es seguro, dice las paradas, es ancho. A pesar de sus años, y  que en algunas estaciones nos  hemos vuelto locos para entrar, ya que era puertas giratorias para entrar, y teníamos que hacer  malabares para entrar. En otras faltaban ascensores, y no lo digo por mí, pero, bueno, es lo que tiene  un metro con tantos años de historia, que todo no se puede lograr. Eso sí en los andenes te morías de calor, y eso que no hemos ido en verano, pero aquí en Barcelona también ocurre, así que no es nada destacable, sino que a según qué horas y como por la misma vía pasan diferentes metros con diferentes destinos, a veces agobia un poco la cantidad de gente que nos juntábamos allí, eso sí, era todo muy largo, espacio para todos de sobra, bancos no, pero hubieran quitado espacio para todas las personas que esperábamos en según qué estaciones.
La Estatua de la Libertad no la pude tocar, porque es tan alta, que no hubiera llegado a tocarla. Pero sí que toqué  el toro de Wall Street, es de bronce y todo el mundo se hacía fotos, así que me parece que lo que le toqué fue el culo, pero qué más da, todo era del mismo material.
Otra cosa que me sorprendió fue que en la calle hay mesas y sillas plegables de hierro, pero no pegadas al suelo, yo creo que si  alguien quiere llevárselo se lo puede llevar, pero, la gente no es como  aquí. Ya os digo que eso  lo dejan en mi barrio y no dura ni un día. La verdad es que para hacer algún descanso, incluso para comer, tipo picnic no está nada mal,  te soluciona el encontrar un banco. Además, teniendo mesa y sillas, para qué quieres un banco. 
Los pies sí que se han resentido de nuestro capricho de caminar por todas partes, porque no es lo mismo caminar por la montaña que por la ciudad. Todo lo que anduvimos por ciudad, o sea que, nuestros pies han acabado de pisar asfalto, destrozados. Quitando el día que pasamos en Central Park, aunque cabe decir que allí, tampoco es todo césped, ni tierra, también hay caminos de cemento, así que no había manera de librarse de caminar sobre suelo firme y duro. Acabé comprándome unas deportivas que fueran más aptas para caminar, porque entre todo lo que caminábamos y hacerlo por ciudad. Así que, entre mis deportivas nuevas, las ganas de caminar y descubrir cosas, y los bancos que nos íbamos encontrando superamos con éxito los 10 días en Nueva York.
Los edificios que toqué  no me parecieron nada del otro mundo. ¿Por qué? Pues porque no eran  maquetas que pudieran tocarlos, si no que lo  que tocaba  estaba a mi altura, y tampoco  era  de un material especial.  Eso sí, allí  resulta que se lleva mucho el tema de Lego, que son una especie de piezas diminutas, que las vas juntando y puedes formar lo que quieras. Y  había verdaderas obras de arte. Lo cierto, es que a fondo no toqué los edificios que había construidos  con ese material, no sé porqué pero Carlos no le hacía mucha gracia que fuera toquiteando  todo, no sé por qué será, pero, era fácil que  en una de esas sin saber dónde poner la mano, desmontase todo el edificio, y me hubiera muerto de la vergüenza.


VISTA
¿Qué se ve en Nueva York? 

Carlos quedó impresionado con los edificios inmensos que hay por ahí, claro, son rascacielos. A mí no me impresionaba tanto, pero sí que notaba que era todo más oscuro, la falta de luz, tantos rascacielos juntos, impedían  que entrase la luz solar. Edificios altísimos, que yo a toda costa, aunque  no fuera a ver nada que ría subir a todos, pero  en uno de esos  edificios cerca de Central Park, cuando fui a pedir  permiso para subir, y ame dijo el portero que no se podía, que eran apartamentos. Yo creo que el hombre ya tendría anécdota para contar ese día, una chica ciega, con  su pera guía, empeñada en que quería subir  a la azotea, pero, oye, si colaba, colaba, pero no fue así.  A pesar de que todo el mundo dice que está muy bien subir al Empire State, nosotros optamos por subir al Top of the Rock, ya que dicen que es casi la misma altura, y lo mejor es que  desde ese puedes  ver el Empire State. No estuvo mal, pero sigo pensando que muy caro y que debería haber algún tipo de descuento, ya no digo gratis, pero sí algún tipo de descuento para las personas con discapacidad, sobre todo discapacidad visual, ya que no lo vamos a poder disfrutar como las personas que ven. Aunque sí que sentí  el airecito que corría ahí arriba y tenía la suerte de contar con mi personal audio descripción, sí, la de Carlos que mientras él veía algo, me lo iba contando. Y a él le hacía gracia ver todo, sobre todo ver los lagos de Central Park por donde habíamos estado, ver todo  desde las alturas. Pero, para Kenzie y para mí, como si nada. Por mucho que digan  que es una ciudad muy bonita, estoy convencida que sí, pero si no ves el Skyline, y no disfrutas de las vistas te pierdes mucho. 
Recuerdo que por la tarde, sobre las siete de la tarde, ya era de noche, oscurece antes,  y  yendo por Broadway, sí que podía distinguir muchas luces, luces  por todas partes y mucho tumulto de gente, que casi que te empujaban y te arrollaban. Llegamos a Times Square y allí sí que había jaleo,  mucha gente, mucho  ruido y muchas luces. Resulto que casi todas las luces de esa plaza son  pantallas de televisión de anuncios, están por todas partes. La verdad, es que si he hablado de la contaminación acústica,  también hay que hablar de la contaminación lumínica que hay en esa ciudad, pero por eso se llama la ciudad que nunca duerme. Sea la hora que sea  encontrarás luces, ruido y comida. 
Revisando las fotografías que hicimos he visto una foto que me ha gustado mucho, y que cuando estaba en el ferry  de camino  de State Island no  lo pude ver, y es que por la noche está iluminada la Estatua de la Libertad, quizás por la distancia o por las otras luces que había, o no sé porqué pero no  la vi, y en cambio  ahora con el zoom he podido ver la oscuridad y a lo lejos  la señora Libertad iluminando, como si fuera un faro, la isla de Manhattan.  
Imagen nocturna Estatua de la Libertad
Estatua de la Libertad de noche: iluminada



CONCLUSIÓN 

Por mucho que pueda parecer que no me lo haya pasado bien, que no me haya gustado, sí, que lo ha hecho. Primero, porque he  ido muy bien acompañada: por Carlos y por la peluda. Porque  es una experiencia más. Porque Kenzie ha cumplido los ocho años junto a nosotros en el país que  le vio nacer. Porque hemos entablado conversaciones, practicando el inglés y conocido más sobre esa ciudad. 
 La  gente me ha parecido muy abierta y muy gentil. Recuerdo que... 
 😊  Entramos en un barco, cerca del río Hudson, yo  tenía que ir al lavabo y una señora me dijo que me acompañaba, yo pensaba que sería una camarera del bar o alguien que trabajaba allí,  pero resultó que no, ni siquiera tenía que ir ella al lavabo. De todas maneras, como si de una amiga de toda la vida se tratase,  me acompañó por el simple  gusto de ayudarme y acompañarme. Se lo agradecí mucho, porque sin pedir ninguna ayuda, fue ella quien sin más se  ofreció. Gestos así hacen que valores cómo son los ciudadanos de un lugar, y aunque haya de todo, te das cuenta que aún hay gente buena en el mundo. 
😊 El caluroso  y afectuosos recibimiento que nos dieron  en la Iglesia de Harlem, cuando no nos conocían, cuando éramos los extraños, porque éramos los únicos blancos, nos abrieron la puerta de su casa y nos acogieron como un miembro más de la comunidad.
En realidad, para mí, las ciudades no son el nombre, ni los edificios, ni las panorámicas, para mí, una ciudad la componen sus habitantes y si esos son amables  contigo, hacen que la ciudad donde viven  tenga un mayor significado para los visitantes, porque nos sentimos bien recibidos.  Además, en ocasiones nos hemos sentido como dentro de una película, porque recordábamos que tal película o  tal otra se había grabado aquí  o allá, y nos hacía gracia estar en el mismo escenario que  protagonistas de la gran pantalla.  Además, hemos visto que Nueva York está llena de contrastes, muchos  se piensan que estar en Nueva York es estar en Manhattan, pero hay mucho más que  esa isla. Me gustó mucho Brooklyn, incluso, si quitamos las obras y el ruido, la zona de nuestro hotel también estaba bien, la parte de Queens.  No solo en Manhattan se encuentran tiendas originales,  en Brooklyn me enamoré de una tienda, una tienda de animales  gigantesca, ahí arrasé comprándole caprichos a Kenzie. No vendían animales, si no que era todo de complementos para perros, camas, comida, huesos, peluches, Kong, juguetes, de todo y más. Y ahí, en esa tienda, me demostraron otra vez que  por muy grande que sean la ciudad, las tiendas y todo en sí, las personas también lo son. Nos quedaban un par de días para  marcharnos y Kenzie  ya no tenía comida, así que quise comprarle  un saco pequeñito, pero  pequeños no tenían, así que el chico nos dijo que  cogiéramos   uno, y que después lo devolviésemos en la tienda sin problemas,  al decirle dónde estábamos alojados y al entender que no podríamos volver, más que nada, por los pocos días que teníamos. Le enseñé unas bolsas de la peluda que siempre voy cargada de ellas, y nos dijo que nos esperásemos y nos preparó para los tres días. Le dije que cuánto era, porque era comida  y aunque fuera menos cantidad, pero lo tendría que pagar, y me dijo que nada, que por esa cantidad no tenía que  darle nada. Y no era una tienda pequeñita, de esas típicas familiares que te hacen un favor, si no que era una súper tienda, un almacén,  pero ese dependiente, nos atendió de maravilla y encima tenía un corazón tan gigante como la tienda. Quizás, ese tipo de cosas, esos gestos, esas anécdotas es lo que, en realidad, compone un viaje: las vivencias, la gente, las conversaciones, las sonrisas y esos gestos. Para todo lo  demás están: los documentales, Internet, pósters, postales, cuadros  y  los puzles, ahí solamente están las imágenes, pero  ciudad se nota, se siente y vibra con su gente.

Eso sí, en cuanto a gastronomía, yo creo que no nos gana nadie, y como en España en ningún sitio.   

Nueva York acabó con nuestros pies, ya que la quisimos pisar fuerte y andamos, anduvimos por todas partes. Dar pasos  por una ciudad desconocida, mientras  destrozas el mapa de tanto mirarlo y guardarlo (¿Verdad, Carlos?), no tiene precio, ya que es como de verdad acabas conociendo  la ciudad. Mientras te paras a hacer fotografías, a comprar  algún recuerdo o  charlar con alguien. La vida del turista en una gran ciudad es así, para  todo lo demás, la playa y la montaña. No ha sido un viaje relajado, pero ya lo sabíamos. Hemos dormido en la ciudad que nunca duerme, en la de miles de canciones, películas y de series de televisión,  hemos estado, podemos decir que hemos pisado sus calles. Y, según mi punto de vista, aunque sea una vez en la vida hay que ir, para estar en el escenario que siempre ha estado en  tu imaginario, para  sentirte neoyorquino, para conocerla. Te aseguro que no te dejará indiferente. Muchos se enamoran,  otros acaban desencantados, porque no es lo que esperaban, pero a nadie  le pasa inadvertida esta gran urbe. 

Os dejo con el vídeo que hemos estado preparando, una recopilación de fotos, vídeos y música. Espero que lo disfrutéis y os hagáis  un poquito más a la idea de cómo es aquello.  La ciudad soñada, la de la libertad, y para nosotros la del septiembre del 2015:  





jueves, 2 de abril de 2015

UN GRAN DÍA

Ya estamos en plena primavera. Hemos inaugurado el mes de abril, dejando atrás marzo: con cambio de hora incluida, ganando luz solar, para que la primavera se note más en su plenitud de horas de sol. Pero todos los meses en los que no he escrito, por supuesto que han pasado cosas, he estado bastante liada. Una de las cosas por las que he estado ocupada es porque quería que el último domingo de marzo fuera muy especial para alguien que quiero mucho.

El 26 de marzo mi padre cumplió 60 años. Al ser una cifra tan redonda quería que la celebración también lo fuera. Para ello, desde finales de enero me puse manos a la obra. Quería reunir felicitaciones de familiares, amigos, conocidos y compañeros de trabajo. Puede resultar algo sencillo, pero os aseguro que no lo es. Ponerse en contacto con gente que, quizás, ni conoces y explicarle el motivo y lo que quería. Realmente hacerlo no me costó, pero después estaba la espera hasta que llegasen los vídeos de cada una de las personas a las que les había pedido la colaboración. Algunos no se hicieron de rogar, pero otros por falta de tiempo o despiste tardaron un poquito más. Una vez los tuve, quise hacer un vídeo chulo en el que fuera un viaje a través de la vida de mi padre. Hay muchas formas de viajar y una de ellas consiste en viajar a través de los recuerdos: intercalando música, fotos y los vídeos con las felicitaciones.  Eso no fue tarea fácil, pero conseguí que mi compañero de viaje de vida, Carlos, se comportase como un campeón y lo elaborase con tanto cariño, a pesar de no apasionarle el tema de los vídeos, como si se tratase de su propio padre: dedicándole horas y esfuerzo. Gracias, Carlos También recurrí a  la ayuda de mi tío que nos guió en los primeros pasos para introducirnos en este mundo. Y, sobre todo, de un buen amigo, Mikele, que entiende como profesional del tema y tuve infinita paciencia.
A todo esto, hay que añadir que todo esto lo teníamos que hacer a espaldas de mi padre, poniendo miles de excusas cuando quería quedar con nosotros, inventándonos patrañas para que no sospechase de nada.
A veces, parecía que el mes de marzo no iba a llegar nunca, y otras, cuando hubo complicaciones con formatos y otros temas no queríamos que avanzase y llegase el GD, Gran Día, porque aún faltaban retoques por finiquitar.

Entre todo esto buscamos un restaurante, donde nos ofrecieran un buen menú y que tuviera un televisor para poder emitirlo y estar todos a gusto. Queríamos que fuera algo íntimo y solamente avisamos a la familia, creíamos que quedaría todo en más confianza, sintiéndonos más cómodos si todos nos conocíamos y éramos lo que éramos. Cuando encontré el lugar idóneo para llevarlo a cabo, me puse en contacto con mis tíos para comentarles la idea.  El día, el sitio y la hora ya estaban pensados. Ahora solamente faltaba que llegase ese día y que nadie se fuera de la lengua, para no estropear la sorpresa. 
Yo, para no variar, estaba de los nervios. Siempre te da por pensar que si algo falla, que si sucederá algo que no tiene que pasar, que si….tantos condicionales absurdos que lo único que consiguen esos condicionales es aturdirte más. Aparte de estar nerviosa, estaba emocionada, ilusionada, bueno, no sé ni cómo definir tantos adjetivos juntos.   


El domingo 29, último día de marzo, denominado también como “GDE”, Gran Día de Enrique, llegó. Casi ni me creía que ya estuviera aquí el esperado y ansiado día. Pero, como todo en la vida, todo llega. A mi padre le teníamos engañado diciéndole que íbamos a tal restaurante, para compartir una comida con la familia de Carlos. Por mal camino no iba la cosa, ya que también de una manera u otra también estuvieron presentes. Además, tenía que ser algo creíble, para que él no sospechase. A mitad de camino, yo me “inventé” que me estaba meando, pero al final no resultó ser ningún invento, porque entre los nervios y demás se convirtió en realidad. Sin embargo, lo dije para que Kenzie, mi madre y yo, nada más aparcar acelerásemos el paso y fuéramos directas al restaurante, done ya estaba reunida toda la familia esperándole.  Carlos se quedó entreteniendo a mi padre, para que no se escapase y bajase enseguida, ya que necesitábamos algo de tiempo. ¿Tiempo para qué? Realmente no lo sé.  Pero, al menos que nos diera tiempo a mi madre y a mí para reunirnos con todos y esperarle con ganas. 3, 2, 1 y… ¡Sorpresa! Al unísono sonaron nuestras voces. Se quedó pasmado, de no esperarse a nadie, o esperarse a otras personas, a encontrarse con: hermanos, sobrinos, primos. Primer paso de la sorpresa superado con éxito. Me hubiera encantado verle la cara. Sin embargo, su reacción fue genial. Además, tengo una prima que, en todo momento, hizo de reportera y lo grabó todo como si fuera una profesional del periodismo de investigación. Sí, sí, ella estaba preparada con la cámara algo escondida, grabando todos los movimientos. Así que, tendré la oportunidad de ver qué cara puso. 
Nos sentamos en la mesa para comer, intercambiando conversaciones, risas y poniéndonos al día. Cuando llego el momento del café, fui a por el pastel. Un pastel personalizado para él, con su nombre y sus velas de 60 que tuvo que apagar, espero que con el correspondiente deseo. 
Las sorpresas para él no habían terminado, los nervios para mí tampoco. Tocaba el estreno del vídeo, un viaje por su vida. Les dije que tenía un programa que había hecho que nadie había visto, sí, un programa inédito y que lo había traído para que lo viesen todos, me apetecía compartirlo con todos ellos.  Carlos le dio a reproducir y el show empezó. Al empezar entre la música y demás mi padre no cayó, pero al momento lo hizo y su primera reacción fue de sorpresa. Sí, un vídeo hecho con mucho cariño para él.  Nadie lo había visto y en cambio Carlos y yo nos lo sabíamos de memoria. Nos encantaba ver, escuchar, las  risas, palabras, silencios de la familia. Era nuestro primer pase. Sobre todo me importaba cómo estaría viéndolo mi padre, algún que otro comentario hacía, pero yo creo que no se le escuchaba mucho, porque le dejamos sin palabras.

Al cabo de diez minutos de haberlo visto, haber hecho un brindis familiar y escuchar unas palabras de mi padre, fue como si mi cuerpo pesase  sesenta kilos menos. Por fin, el GD había llegado y afortunadamente había salido todo de maravilla. Sí, se puede considerar un éxito.
Estar durante mucho tiempo planificando algo, preparándolo e incluso soñando con el día, hace que no sepas ni cómo va a ir. Cuando pones tanta ilusión, ganas y esmero en algo, el miedo siempre acecha. En definitiva, no era miedo a que algo saliera mal, aunque algo sí, era emoción, excitación, alegría.
Más relajada, pude disfrutar un poquito más y contarle alguno los secretos que habíamos estado escondiendo a mi padre. El cómo habíamos contactado con tal persona, cómo lo habíamos hecho, cuándo….le rondaban demasiadas preguntas, porque estaba incrédulo de haber vivido algo así y sin darse cuenta él, con lo cotilla que es él…

No me cansaré de dar las gracias a todas las personas que han participar en el vídeo, que de una manera u otra han estado ahí para echarme una mano en todo lo que hiciera falta. A todas aquellas personas, familiares, que pudieron asistir y estar ahí en cuanto se lo pedí, a las que desde la distancia han estado enviando mensajes. A  quienes enviaron el vídeo, fotos, mensajes. Cuando necesitas la colaboración de la gente y ves que participan tan desinteresadamente, te das cuenta de lo bien rodeados que estamos, sin pedir nada a cambio, ceden algo de su tiempo, para formar parte de algo grande para ti.  Para mí era muy importante que esto saliese bien y sin ellos, sin la participación de todos quienes lo han hecho posible no lo hubiera logrado.  Han estado al pie del cañón, queriendo colaborar, guardando el secreto, siendo cómplices y ayudándome. ¡Muchas gracias a todos! 

Quizás no es uno de los mejores regalos que le podía hacer, pero, creo y espero, que, será uno de los que, aún no siendo algo material, le costará olvidar. Al menos esa es la intención. Espero que, como digo en el vídeo, se haya dado cuenta de cómo lo recordamos y, sobre todo, de lo mucho que lo queremos.  Si sirvió para dibujarle una sonrisa y hacer que fuera un Gran Día para él me basta y me sobra, porque, ya sé que hablo como hija, para mí verle a él feliz es hacerme feliz a mí.


Siempre que alguien de los tuyos disfruta, tú lo haces. Si ríe, ríes con él. Si todo se comparte es mucho más amable para todos. Mi padre siempre ha estado a mi lado, y espero que durante mucho tiempo, siempre ha estado protegiéndome, en ocasiones demasiado, pero siempre lo hacía porque se preocupaba por mí. A medida que nos hacemos mayores, parece que los papeles cambian y, ahora no me importa que me controle demasiado, porque yo también lo hago con él. Las tuercas se han cambiado, y, ahora, a veces soy yo quién le tengo que proteger, estar a su lado y ayudarle en todo lo que él necesite. Sabe que me tiene siempre que quiera.   

Básicamente, así se pueden resumir estos meses en los que he estado sin escribir, preparando algo grande que ha durado meses y que en unas horas terminó. Se inició con ilusión y finalizó con satisfacción. Aprovecho, una vez más, para dar las GRACIAS A TODOS y FELICITAR A MI PADRE, quien hizo que todos nos moviéramos por él.