Mostrando entradas con la etiqueta años. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta años. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de septiembre de 2018

Eleven Kenzie

Kenzie Versión 10+1  


Kenzie con globo de elio de Happpy Birthday

  •  Un día como hoy llegaba al mundo una peluda rubia, una labrador Retriever, que el destino haría que nos juntase. Kenzie nació hace 11 años en Michigan, Estados Unidos, y vino a este mundo para cambiar la vida a alguien, y ese alguien tuve la suerte de ser yo. Después de casi diez años a su lado, puedo decir que es quien mejor me conoce, es parte de mí. No solamente es mi guía, es mi balanza, cuando yo estoy en mis peores momentos, ella está a mi lado, para apoyarme, soportarme y guiarme de la mejor manera, sin perder el rumbo.  A pesar de la edad saca fuerzas, energía y positivismo, para trasladármelo a través de la correa, de su mirada y de sus pelos. 
Ahora ya no tiene tanto nervio, pero sigue tirando como una campeona. Ahora tiene más verrugas, pero es el paso del tiempo, hemos envejecido juntas. Hemos vivido y vivimos los peores y mejores momentos, pero sobre todo el día a día. El convivir juntas hace que nos conozcamos mejor que nadie, y a veces sin necesidad de hablar, porque la comunicación no se basa en simples palabrerías que llenan el tiempo,  si no en hechos y ella cada día me demuestra lo mucho que hace por mí. En cambio yo no sé si estoy a su altura, porque ella me da mucho de lo que yo le doy, pero, en realidad todos los perros nos dan más de lo que podemos ofrecerles, y, en cambio ellos son felices estando a nuestro lado.  


Kenzie y yo en la escuela de perros guía de Rochester: ella dándome la patita y yo mirándola

Kenzie qué te puedo decir que no te haya dicho ya? Muchas cosas, y, a pesar de que muchas entradas hayan estado dedicadas a ti, como:  

- Cumpleaños de Kenzie
- Área para perros 
- No impidas el acceso a un perro guía
- 4 años junto a Kenzie
- Third Kenzie's Christmas with us 
- Aventuras diarias con Kenzie

Entre otras entradas, incluyendo la que hiciste tú el año pasado, en la que era: Cediendo la palabra a Kenzie por 10 cumpleaños  Sé que no son suficientes entradas, pero, si te fijas,  cada uno de los  post tienen algo de ti, si no hablo de ti directamente lo hago indirectamente, y si no lo escribo yo, y yo soy quien soy gracias en parte a ti. 

Aunque no te diga mil veces al día que te quiero, sabes que te quiero a radiar, que un día sin ti es complicado, que busco siempre lo mejor para ti, a pesar de que tú preferirías más y más chuches, pero sabes que el peso no te va muy bien, y en cambio el ejercicio te va de maravilla para la salud.  

Sabes que estos días estoy bastante cansada, pero no quería que pasase el día de tu cumpleaños sin dejar unas líneas para ti. 

Muchas felicidades mi pequeña princesa peluda! Por muchos años más! Felicidades, Kenzie! 


Kenzie con la boca abierta y corriendo en la montaña. Feliz



sábado, 20 de agosto de 2016

Mi querido gato Pichi: Siempre en el recuerdo

MI QUERIDO GATO PICHI


Siempre en el recuerdo 


Pichi tumbado en el sofá

 Esta semana, el día 16 de agosto, nuestro gato Pichi nos dijo adiós. Después de 16 años, con sus buenos y malos momentos, nos abandonó. Todavía no me hago a la idea, y el hecho de no convivir con él, me da la sensación de que aún está en casa de mis padres. Pero, cuando voy a verles, sin querer, me da la sensación de que va a aparecer sigilosamente por ahí, para ir a comer, para saludar, para cotillear a ver quién ha venido, para jugar.. sin embargo, no aparece y no es porque esté durmiendo, si no porque no aparecerá más.

Cuando me hago un poquito a la idea, resurgen sentimientos y me da mucha pena, no poder volver a verle, no poder volver a cogerle, acariciarle, notar su ronroneo cuando le peinaba, no poder jugar con él, no notar su lengua rasposa cuando me daba besos, no.. Todo son acciones que no podré volver a hacer, ni sentir con él. Son muchos años, muchos recuerdos, muchas anécdotas y vivencias en las que ha estado presente. 

Un verano del año 2000 fui con mis padres a una aldea de Guadalajara, lugar donde nació mi padre y donde nació Pichi. Allá aquel verano lo conocimos. Era un gato pequeñito, que cabía en una mano y tenía muchas ganas de jugar. Al final, nos conquistó y nos lo trajimos a Barcelona. Un viaje en el que se portó muy bien, todo el viaje durmiendo.  Era muy pequeño, blanquito, con su mancha oscura en el lomo, sus ojos verdes, sus orejas puntiagudas, su nariz marroncita aterciopelada y sus uñas como alfileres. Dormía conmigo en la cama y jugaba mucho-

Recuerdo que le cortaba las uñas, aunque no le gustaba nada que lo hiciera, pero era bueno para él y para nosotros. También recuerdo que fue perdiendo los dientes de leche y  nos lo íbamos encontrando por casa. Después le fueron creciendo otros dientes.  

Cuando perdí la vista, él fue un gran apoyo para mí y sabía saborear mis lágrimas saladas, sí, con su lengua salada me daba ánimos, para que supiera que él estaba ahí. Tuve que dejar de cortarle las uñas, porque ya no me atrevía a cortárselas, es lo que tiene no ver bien. A pesar de ello, los mayores arañazos me los llevé viendo, aún tengo alguna cicatriz, recuerdo para siempre. Después de no ver siempre tuvo mucho cuidado, aunque algún que otro mordisco o clavada de uñas me llevé, pero nada comparado con los arañazos que me hizo en su momento viendo.    

Miles de recuerdos se agolpan a mí ahora que no está. Navidades junto a él, cuando olía que había gambas frescas él salía para ver si le caía alguna. Su época de gato gordo, pensando más de ocho kilos, pero estando atlético como un campeón, subiéndose por las mesas. Los viajes con él, no le gustaba ir dentro del trasportín, pero cuando llegábamos al destino hacía de pequeño explorador. 

Pichi se sintió un poco relegado a un segundo plano cuando llegó Kenzie. No entendía cómo me había ido y al volver aparecía en caso con un cuatro patas tan grande, aparecía un perro en su casa, que lo que quería era ir a por él y olerle, eso a él no le hacía mucha gracia. Además pasaba más tiempo con Kenzie que con él y me la llevaba a todas partes. Él pensó que le había cambiado, y empezó a distanciarse un poco de mí. Sabía que si se acercaba a mí, y sobre todo si lo cogía, la peluda ladraba porque estaba celosa. Yo estaba dividida, porque quería a Pichi y no podía evitar cogerle, para darle abrazos pero entendía que Kenzie sufría.  
Pichi con Kenzie a su lado



Después al irme de casa de mis padres, él nunca me olvidó, porque sabía quién era. En cuanto lo llamaba venía, si acercaba la cara me hacía una limpieza de cutis, y a veces solamente iba para jugar con él, ya que él lo necesitaba y yo también disfrutaba viéndole jugar. Otras veces, iba y le daba una buena pasada con el peina y él lo agradecía.

Quizás, por haber estado tiempo alejada de él, por no convivir junto a él, es por ello que aún no me hago a la idea, y me da la sensación que aún está en casa de mis padres. Cuando voy a ver a mis padres, me da la sensación que debe estar durmiendo escondido en alguna habitación, en alguna silla, pero al cabo de un rato y ver que no aparece para saludar, para cotillear quién ha venido, que no sale para comer, me doy cuenta que se ha ido y no aparecerá.
Mis padres al haber estado viviendo con él lo llevan peor. Echan en falta las noches en las que no aparece para dormir con ellos, las siestas en las que no se coloca encima, los madrugones que les hacía despertar, para pedir comida. Lo buscan y no lo encuentran, porque ya no está ahí.

Poco a poco nos tenemos que ir haciendo a la idea, pero el nombre de Pichi siempre nos recordará a nuestro gato que estuvo 16 años a nuestro lado.


 
Yo con PIchi en brazos
Abrazando a Pichi y los 2 mirando
Carta a mi gato Pichi

Aún no me hago a la idea de que te hayas ido. Sé que has aguantado como un campeón, algo te pasaba y no supimos entenderte. Aunque hubiéramos sabido lo que te pasaba, no sé si hubiéramos podido ayudarte, porque los años ya te pesaban. Espero que, al menos te quedes con los buenos recuerdos. Nosotros así lo haremos. Yo me quedaré con las últimas veces que te ví, en las que dando unos golpes encima de la mesa con el peine, allá donde estuvieras lo escuchabas y enseguida dabas un salto y te subías a la mesa, para que te peinase y tú me regalabas esos ronroneos que significaban que te encantaba que te cepillase, sobre todo debajo de la barbilla, y tú estirabas el cuello todo lo que podías, para que siguiera rascándote con el peine y seguías ronroneando y me animaba a continuar.  
Nos has dejado un gran vacío: en ocasiones pensamos que debes estar dormido en alguna habitación, escondido, tranquilo, tal y como te gustaba a ti, pero cuando pasa un rato y no apareces volvemos a la realidad. La mama el otro día contaba que al volver de comprar y traer las bolsas y que no apareciese, se daba cuenta que ya no estabas y se le cae el mundo encima al darse cuenta. Sí, porque tú eras un cotilla de mucho cuidado, y siempre que se escuchaba algún ruido, sigilosamente te acercabas para ver qué pasaba, y sobre todo si el ruido era de bolsas venías corriendo. 
Estos últimos meses con tus maullidos incesantes, pensábamos que era tema de la edad como nos habían comentado, ya que te movías como un jovenzuelo, comías y no tenías ningún síntoma. Pero, creo que era tu manera de decirnos que no te encontrabas bien, fuese como fuese, dejando al margen esta última etapa, que espero que no nos la tengas en cuenta, espero que allá donde estés te quedes con un buen recuerdo de tu familia.
Hemos vivido muchas cosas juntos, siempre has estado ahí. Regalándonos buenos momentos y otros no tan buenos con tus travesuras, pero, ¿sabes qué? Olvidaremos todas las veces que nos despertaste, que tiraste cosas al suelo para jugar, las cosas que rompiste, los arañazos y mordiscos que nos diste, y nos quedaremos con todo lo bueno, porque ahora echamos en falta: tus carreras nocturnas, tus maullidos, tus ganas de jugar y tirar todo. De los arañazos nos quedamos con la cicatriz, pero la herida que costará cicatrizar será la de tu ausencia. A pesar de  no hablar, se te notaba, sabíamos que estabas y tú notabas cómo estábamos, dejándonos a solas cuando lo requeríamos, dándonos besos con tu lengua áspera, para que supiéramso que estabas en los momentos más bajos y durmiendo en nuestros pies.  
Ahora al menos queda el consuelo que no sufres, que te has ido al cielo de los gatos, pero que no has querido irte sin despedirte, y por eso querías que los papas estuvieran en tu último aliento, y ellos estuvieron ahí haciendo todo lo posible, para que no nos dejases, pero a veces no se puede hacer nada.

Quédate con todo el pienso que has comido, con todas las latitas, con todas las gambas que has comido y te dábamso a trocitos. Quédate con todos los abrazos, las caricias, los masajes y las pasadas de peine. Quédate con todas las veces que hemos jugado, con un hilo, con una cuerda o con una pelotita hecha de papel de plata, yo te lo tiraba y tú enseguida venías para rematar. ¿Y recuerdas? Con la cuerda hasta te ponías de pie tú solito y empezabas a darle con toda tus fuerzas como si fueras un pequeño boxeador, un campeón como lo has sido hasta el último momento.  
Quédate con todos los sueños que hemos compartido durmiendo juntos. Las siestas con papa, dormir por la mañana junto a mama cerca de su cabeza, y dormir conmigo en aquellos primeros tiempos. Siempre has estado velando por nosotros mientras dormíamos, eras el guardián de nuestros sueños. Siempre a nuestros lado.

No solamente nosotros te echamos en falta, el loro ahora te recuerda y me dicen que maúlla y seguro que el no verte pasar cerca de su jaula también se le debe hacer extraño. La Kenzie aunque no haya  ido a casa de los papas, creo que también lo sabe,  y ahora entiendo porque la última vez que estuvimos Kenzie y yo en casa, sé porque no te fuiste al verla pasar, te quedaste ahí quieto, la oliste y le diste un beso y después a mí. ¿Era tu forma de decirnos adiós? ¿Lo intuías? 

Y ahora te escribo estas líneas y me vienen mil recuerdos a la cabeza en los que tú estás presente. Y ahora que cada vez me voy haciendo a la idea, esas lágrimas saladas que tanto te gustaban se me van cayendo con cada palabra, y tú no estás para pasar tu rasposa lengua. ¿Y ahora qué?

Pues, que te tengo que dejar, para no seguir manchando el teclado. Te diría mil cosas, te pediría mil perdones por todas las trastadas que te debí hacer, por todos los momentos que no pasé contigo, aunque tú también eras de estar solo y tranquilo. Pero, ahora no puedo rebobinar, así que me quedaré con lo vivido que es mucho, todo lo que dieron tus 16 años a tu lado, con todo lo bueno que nos diste. Me quedaré con tus orejas puntiagudas siempre frías, con tus ojos verdes que brillaban por la noche, con tu pelo suave, con tus patitas, y sobre todo contigo, porque tú no eres solamente una imagen, no eras solamente un gato, eras uno más de la familia y como parte de la familia, ahora se nos hace duro estar sin ti.

Gracias por tanto y no digo que te hemos querido mucho, porque te queremos y te seguiremos queriendo, ya que permanecerás vivo en nuestro recuerdo.

Descansa en paz mi querido Pichi.  

jueves, 10 de diciembre de 2015

CUMPLEAÑOS FELIZ

EL CUMPLEAÑOS DE ALGUIEN MUY ESPECIAL 
Cumpleaños Feliz

    No es mi cumpleaños, pero cuando es el cumpleaños de alguien tan especial como la persona con la que compartes tus andanzas del día  a día, te hace igual ilusión o incluso más que cumplir años. Para algunos cumplir años no es nada agradable, pero  yo soy de la opinión que  cada año que cumlimos es de agradecer, ganamos experiencia y una cifra más para el saco. No es vejez es experiencia, sabiduría y  muchas vivencias. Cumplir años no es cumplir arrugas, ni ser un carca, cumplir años es ganar un poquito de todo. Pero, sobre todo lo mejor es poder ver que los que están a tu alrededor  están ahí contigo y puedes celebrarlo junto a ellos.

Hoy 10 de diciembre es el cumpleaños de Carlos, mi pareja, mi compañero de viaje, mi compañero en esta vida. Y, a pesar de que lleve viéndole cumplir años más de doce años, no me canso de hacerlo, porque cada vez acumulamos  más y más anécdotas, más y más vivencias, y nos vamos conociendo cada vez más.  A pesar de conocernos tanto,  no hay día que no nos sorprenda algo uno del otro, aunque sea averiguar lo que  al otro le hace gracia, lo que estamos pensando o chorradas de ese estilo.

Ese sagitario reservado, sabe guardar los secretos como nadie. Sabe estar a mi lado, apoyarme y escucharme como nadie, y eso que eso  a veces tiene  su guasa pero lo hace sin rechistar.

Carlos hoy se actualiza, cumple un año más u sigue sumando, y ya se sabe el resultado de sumar y sumar nunca es negativo.

Desde aquí, desde la maleta  que tantas veces hemos rellenado juntos, le quiero felicitar. Deseándole que en esta nueva etapa siga como siempre, sin preocuparse por pequeñeces y dándole importancia a lo que de verdad lo tiene.
Este es  su twitter, aquí, y por supuesto os animo a que le sigas y le felicitéis, que cada día no se cambia de cifra.  

Y, desde aquí, aparte de felicitarle, quiero dedicarte esta canción, mucho mejor  que la del cumpleaños feliz, escuchada hasta la saciedad.   




¡Y por muchos años más! ¡Por muchas maletas por rellenar! ¡Por muchos viajes más! ¡Y a seguir haciendo camino juntos!

jueves, 14 de marzo de 2013

4 años junto a Kenzie



4 años con Kenzie



Cuatro años como sus cuatro patas.



     El lunes, 11 de Marzo, hice cuatro años con Kenzie. Ya hace cuatro años que la conozco, y no me deja de sorprender. Aún me sigue sorprendiendo cada día. Cuando me preguntan si es buena, les digo que sí, que tiene que serlo. Pero, otras les digo que depende el día. No son máquinas, son ser vivos, y como tales, pueden tener un día malo, un día estupendo o un día perezoso. Me encanta estar con ella y espero que durante muchos  más años me siga sorprendiendo y estando a mí lado.



Os dejo con un vídeo muy gracioso de Kenzie queriendo esconder su freesbe en la arena de la playa. A eso me refiero, estas rampas mentales que le dan, me encantan. Hay momentos para todo. 





Por cierto, se ha quedado sin freesbe. El domingo fuimos a la playa, para que disfrutase y jugase, pero al tirar el freesbe al agua lo perdió de vista, y a pesar de que le ayudó otro amigo perro, no hubo manera de localizarlo. Os dejo el vídeo de los dos perrunos buscando el freesbe dentro del agua.