Blog de Pili: una maleta en la que cabe de TODO.
Desde: Viajes, experiencias, recuerdos, aventuras, anécdotas, historias y mucho más.
Siempre habrá espacio para ir rellenando huecos, contándolo desde un punto de vista diferente, el de Pili.
No tiene exceso de contenido.
PLAYA DE PERROS EN BARCELONA Y MÁS
ZONAS PARA PERROS
Este fin de semana ha sido el
primer baño de la temporada de la pequeña peluda Kenzie. Desde el año pasado
hay una playa para perros en Barcelona, bastante cerca de casa. Crearon una
playa para perros, en la misma playa del Llevant en Barcelona. A
pesar de que la inauguraron el año pasado, 2016, aún no habíamos tenido la oportunidad de
ir, ya que el año pasado fuimos en pleno verano y con el éxito que tuvo, la
novedad y lo pequeña que es, no pudimos ni ientrar. Estuvimos haciendo cola durante
quince minutos, pero hacía mucho calor y no puede ser que los perros estén
muriéndose de ganas por entrar, estando atados y además con un calor
insoportable, sin ninguna sombra, así que nos fuimos, y Kenzie se quedó con su
gozo en un pozo, sin entender por qué estando tan cerca del mar no la habíamos
podido soltar.
Este año se ha vuelto a abrir en las mismas condiciones, el
mismo espacio cercado, con una capacidad máxima de cien perros, con controles
antes de entrar, le miran con un aparato que lleve el microchip y una vez
comprobado te dejan acceder al recinto. Sin embargo, se abrió al público, y
en especial a los canes el pasado 1
de junio, así que como hace poco que se ha abierto y como ya no es tan
novedoso, y teniendo en cuenta que el día estaba medio nublado, tuvimos suerte
y no tuvimos que hacer nada de cola para poder entrar.
La verdad es que a simple vista puede resultar un
recinto bastante pequeño para todos los canes que hay en Barcelona ciudad, sin
embargo nos sorprendió gratamente. Primero, porque tuvimos la suerte de no
tener que hacer esperas a la hora de entrar, segundo porque estaba todo muy
limpio, y tercero porque todos los dueños se hacían responsables en todo
momento de sus peludos, tal y como debe ser. Eso sí, sigo considerando
que el espacio no es lo suficientemente amplio para todos los peludos que hay
censados en la ciudad. Además todo el espacio está cercado al estilo de
vallas como si fuera una área para perros, con su puerta que se tiene que
cerrar y todo eso, sin embargo una vez van al mar cabe la posibilidad que se
vayan hacia la zona de bañistas, ya que solamente hay una cuerda para delimitar
la zona y como que los perros no saben para qué es eesa cuerda.
En más de una ocasión Carlos se tuvo que levantar para ir a
buscar a Kenzie y que volvierá a su zona. Salvando esos pequeños
contratiempos, se lo pasó como una cacchorra, aunque ya no esté para tantos
trotes, más de un remojón se dio e incluso nos deleitó con su croqueta
habitual de cuándo va a la playa.
Sigo pensando que la zona no debería ser tan limitada, a
pesar de que esté muy bien para llevar controles, para su limpieza e higiene.
Sin embargo, teniendo el éxito que tuvo el año pasado deberían pensar en
ampliar el área, para que cupieran más canes y pudieran disfrutar todos
de esa zona sin molestar a nadie. Eso sí, esta vez no me puedo quejar de
nuestra experiencia, porque pudimos entrar sin esperas, no estaba a tope y me
gustó el control a la hora de acceder y lo limpio que estaba. Además de
contar con servicios de duchas para perros, fuentes y tener la
seguridad que no se pueden escapar del recinto, al no ser que lo hagan
nadando.
No me queda otra que esperar a que el Ayuntamiento en vistas
del gran éxito que tuvo esta iniciativa canina se ponga las pilas y haga más
zonas como estas, además de si es posible ampliarla, porque se merecen un área más
grande para que corran a sus anchas. Cada vez hay perros censados en la ciudad,
y hay que tener en cuenta que en verano es cuando más calor pasan, así
que también necesitan un lugar para darse un baño y refrescarse junto a
sus dueños. Eso sí, hay que recordar que no es aconsejable ir en
las peores horas de calor sofocante, porque los perros, por muy nadadores que
sean, por mucha agua que beban también se pueden deshidratar, así que evitemos
las horas punta de calor máximo, entre las 12 del mediodía y las 16h para que no
lo pasen tan mal, que si vamos a lugares como la playa con ellos es para que
disfruten un rato con nosotros.
MÁS ÁREAS PARA
PERROS
Ahora ya sabemos un lugar más donde llevar a Kenzie, a pesar
de que sus achaques de la edad no le permitan correr y nadar como lo haría unos
años atrás, también tiene derecho a divertirse aunque sea un ratito. Nos
encanta verla disfrutar, como a cualquier dueño le gusta ver correr libremente
a su can. Es por ello que me gustaría que en Barcelona, a pesar de que haya creado
esta playera para perros, también hiciera más zonas para nuestros peludos. Por
ejemplo, en mi barrio no hay ninguna zona para perros, una zona cercada,
limpia y exclusivamente para perros. Cuando puse una queja en el Ayuntamiento
me empezaron a enumerar las que había en el distrito, pero no es lo mismo,
porque cerca de casa no tengo ninguna área donde poder soltar a Kenzie con la
seguridad de que no se va a escapar, se va a perder, le van a atropellar, ni
nos van a multar por tenerla suelta y estando a sus anchas. Reclamo más zonas para perros porque se lo
merecen, como ya hice en su día redactando esta entrada: Área para perros.
NO ES
UN CAPRICHO, ES UN MIEMBRO MÁS DE LA FAMILIA
Antes de tener una mascota contigo piensa en todo lo que vendrá. Te cambiará la vida. Adóptales,
están esperando a que llegues y le des todo el cariño que necesitan. Tú se lo
puedes dar, te obligará a salir a la calle, conocer gente, pero sobre todo tendrás
a alguien que te comprenderá mejor que tú mismo. Si piensas regalar una mascota
estas Navidades, les cambiarás la vida, será un regalo para toda la vida.
Ahora que llegan las fiestas navideñas, el consumismo está a
la orden del día, y algunos estarán pensando en dar el capricho del siglo a sus
hijos como es el caso de regalarles una mascota.
Hay que tener en cuenta que el hecho de regalar un perro, un
gato o cualquier mascota, no es un capricho, es una decisión que hay que pensar
mucho, porque no cabe duda que estimula el comportamiento de los más pequeños,
dándoles mucho, cariño,
compañía y el aprendizaje de cuidar de un ser vivo, pero, sobre todo, aprenden
a tener una gran responsabilidad; cuidarles, darles de comer,
y, sobre todo, sacarles a la calle: llueva
o nieve, tengas planes o n te apetezca salir, porque hace frío, tengas fiebre o
simplemente estés vago, el perro tiene necesidades que tienes que cumplimentar,
porque ellos te dan todo a cambio de muy poco.
Muchos piensan que por regalar un animal a sus hijos les
harán felices, y no cabe duda que es así, porque no habrá nadie como una de las
mascotas que regales, para fomentar el cariño por el prójimo, pero sobre todo
no será un animal, no será una mascota, será uno más de la familia. Y tienes
que tener en cuenta muchas cosas:
Vacaciones
Si te vas de vacaciones, tendrás que buscar algún sitio
donde las acepten. Afortunadamente son más los alojamientos que ofrecen este
tipo de servicios, donde te dejan hospedarte con tu mascota, siempre y cuando
se comporten, y ya sabemos que muchas de ellas, a veces se comportan mejor que
algunas personas. Si es un viaje muy largo y no quieres que la mascota
sufra yendo en la bodega, o no quieres someterle a tanto estrés, busca a
alguien que se pueda hacer cargo durante esos días. Si por el contrario no
tienes a nadie que se pueda ocupar, también existen hoteles para dejar a la
mascota, aunque recuerda que hay un vínculo entre vosotros, y puede que se lo
pase genial, como si de un niño que se va de colonias se tratase, o puede que
hasta deje de comer, porque piense que te has olvidado de ella. Sea como sea la
decisión que tomes, piensa sobre todo en el nuevo miembro de la familia, piensa
qué harías si te tuvieras que ir de vacaciones y tu hijo no pudiera ir…
¿lo dejarías con los abuelos? ¿te lo llevarías costase lo que costase?
¿optarías por utilizar ese tiempo en dejarlo en un campamento? ¿o cambiarías el
plan vacacional para que fuera contigo? Piénsalo bien, porque no es un objeto,
son seres vivos que sienten y padecen como tú, aunque no se expresen con el
mismo lenguaje que tú.
No compres, adopta
Si tienes pensado regalar una mascota, piensa que hay
multitud de protectoras
y fundaciones, que ofrecen mascotas, sin tener que gastarte una pasta en ellos.
No es por el dinero que te vayas a dejar en la compra, sino que tenemos que ser
un poco sensatos y pensar que si hay animales que no tienen un hogar y están
esperando, quizás es la mejor opción, para darles una segunda oportunidad y
llenarles de todo el cariño que se merecen. Antes de ir a una tienda de
mascotas y elegir el primero que te entre por la vista, sin pensar en las
condiciones en las que está, sin pensar en el dinero que te va a costar, piensa
que hay miles de mascotas que esperan a que tú, que eres responsable y anhelas
tener una, te espera en alguno de los centros de acogida que hay por toda
España.
¿Por qué escribo esta entrada en el blog?
Porque se acercan las fiestas navideñas y sé que mucha gente
estará pensando en regalar una mascota. Pero, ni es un capricho pasajero, ni un
juguete, son seres vivos. Puede que cuando llegue a casa sea una bolita peluda
pequeñita, pero tienes que pensar que con el paso del tiempo crecerá, tendrá
sus días buenos y malos, como tú, y al igual que de un familiar no te puedes
desentender de él como si nada, tendrás que estar ahí para cuidarle con la
misma ilusión y cariño que lo hiciste en aquellas navidades que llegó a casa.
No puede ser que en España, y para que engañarnos en toda
Europa, nos encontremos con que llega el verano y esas criaturitas que llegaron
a casa con toda ilusión se ven desamparadas, por familias que ven que no les
cuadran en sus planes veraniegos, que ven que es un incordio tener que sacarle
a todas horas, que ven que destrozan la casa.
Recomendación a la hora de elegir mascota
Una recomendación antes de optar por una mascota u otra,
iría a un veterinario, a un educador, para que te aconsejase, según tu estilo
de vida: si tienes hijos, si estás muchas horas fuera de casa, si tienes
personas mayores…. Cada mascota tiene un carácter, por ejemplo: si estás mucho
fuera de casa, quizás te conviene más un gato que un perro, ya que son más
independientes y no tienen que salir a la calle. Si tienes un piso
pequeño, quizás no te conviene tener un perro grande. Elijas la mascota
que elijas, te digan el carácter que puede tener o no, al igual que en la
formación y educación de tus hijos, ahí juegas un papel importante tú y la
educación que reciba el peludo.
Escribo este post en el blog, porque no quiero que año tras
año se vuelvan a repetir noticias de este tipo, donde el abandono es el eje de
la noticia, mientras animales con sentimientos, más que los que eran sus dueños
y se atreven a dejarlos por ahí, son los que acaban sufriendo, mientras quienes
cometen actos de ese tipo quedan inmunes, libres sin ningún castigo. No quiero
que alguien regale una
mascota estas Navidades y como de un juguete roto en
verano se deshagan de ellos.
Noticias relacionadas con el abandono de mascotas:
Reconozco que yo siempre he sido más de felinos que de
perros. Sí, antes de quedarme ciega tuve a mi gato Pichi, que justamente este
año, después de más de 15 años nos ha dicho adiós. Él me dio mucho, porque a
pesar de ser muy independiente, sabía cuando le necesitabas y aparecía por ahí
ronroneando, silenciosamente o jugueteando, para ponerse encima de tuyo y estar
ahí.
Quizás era más de gatos, porque siempre he sido un poco comodona
y el hecho de tener que sacarle me daba mucha pereza. Sin embargo, cuando me
diagnosticaron la enfermedad, tuve que cambiar de vida, y a mi siempre me costó
mucho llevar el bastón, pero lo hacía, aunque fuera como símbolo
identificativo. Empecé a ir a la ONCE, para que me enseñaran a manejarme en el
día a día, y entre esas actividades estaba ir a la psicóloga, sí, reconozco que
fui, y durante mucho tiempo y, a pesar de que al principio era un poco
reticente, encontré a más que a una psicóloga, a una amiga, mejor dicho a dos
amigos: ella y su perro guía. Ellos hicieron que me cambiase la vida, ella
porque me ayudó mucho en aquella época de frustraciones y me ayudó a ver la
vida de otra manera, afrontando la situación, y él, Yeco, porque me conquistó, me
enamoró y descubrí que los perros también me gustaban. Poco a poco me iba
enamorando más la idea de solicitar un perro guía, el día que Yeco nos guió a
mi y a mi psicóloga, me dí cuenta de que no solamente era un perro que daba
cariño, era guapo y era simpático, sino que era mucho más, te facilitaba la
vida, porque el pequeño trayecto que hicimos, fue sin estrés, sin angustia,
simplemente confiando plenamente en él.
Tardé tres años desde que hice la solicitud en ONCE, fue un
proceso de espera, pero que valió la pena, porque Kenzie llegó a mi vida. Sí,
un perro no se puede esconder, aunque se haga tan pequeño que cabe en todas
partes, no podía guardármelo en el bolso como hacía con el bastón, sin embargo,
me daba igual, porque me da seguridad, confianza, cariño, y sobre todo
autonomía, rapidez, compañía, y infinitas cosas, que no enumero para no
aburrir. Kenzie es una perra que es una labradora de color amarillo, y a
pesar de lo grande que es, se hace muy pequeña.
De lo que no cabe duda es que tengas el
animal que tengas, será un miembro más de tu familia, estará siempre contigo,
tanto en los buenos momentos, como en los que no lo son tanto. Te cambiará la
vida, y no porque sea una responsabilidad, que también, si no porque el llegar
a casa será una fiesta, para quien te esté esperando, ya sea un gato, un perro
o un pájaro.
En mi caso, Kenzie fue diferente, porque no
solamente forma parte de mi familia, ni es solamente un perro de servicio, es
mucho más, es como una parte de mí, existe un vínculo muy grande entre
nosotras. Aparte de todo lo que vivimos durante el día a día juntas,
ofreciéndome una ayuda incondicional, vivimos muchas cosas juntas, que hace que
nos unamos más. En mi caso es diferente, porque no tengo que pensar que estará
sola en casa, porque si yo salgo, al no ser que sea un sitio que sepa que lo va
a pasar mal, ella viene conmigo, aparte de para darme autonomía, porque sin
ella no sería lo mismo. Tampoco me tengo que preocupar por las vacaciones o por
dónde vaya, por ley los perros guía y de asistencia tienen derecho a ir allá
donde su usuario vaya, porque al igual que adquirir una mascota digo que no es
un capricho, porque te lo tienes que pensar mucho, tener un perro guía, tampoco
lo es.
Si estás leyendo estas líneas, si te ha servido para tomar
conciencia, si aún piensas regalar una mascota, ya sea en Navidad o fuera de la
época de regalos, aquí te dejo unos cuantos enlaces, para encontrar la mejor
protectora en tu Comunidad Autónoma. Un animal te dará mucho, más de lo que te
imaginas, piénsalo antes de que forme parte de tu familia, te regalará momentos
increíbles, que no podrás olvidar fácilmente. Atrévete a dar el paso, pero con responsabilidad, si das el paso no te puedes echar atrás, no les hagas sufrir.
Esta semana hemos leído una noticia entrañable, donde se
demuestra una vez más la lealtad y fidelidad de nuestros peludos de cuatro
patas. Una historia que enternece y que es similar a la de Hachiko.
Sandra una barcelonesa de 22 años viajaba en coche desde
Granada con su padre y su mascota Maya. Regresaban de sus vacaciones, la cuales
se vieron truncadas por un malestar abdominal de Sandra, lo cual hizo que su viaje
de vuelta a Barcelona se demorase. Tuvieron que parar en Elda, Alicante, para
ir al hospital. En un principio ellos pensaron que sería una visita médica,
pero la cosa se complicó y derivó en una apendicitis que tenían que
operar.
En España los perros no pueden entrar en los hospitales,
excepto los perros guía, así que Maya, una perra de dos años de raza akita tuvo
que quedarse en la puerta del hospital.
Durante seis días y cinco noches ha estado Maya esperando
ver a su dueña, sin estar atada, aunque con la correa, no se ha movido de la
puerta a la espera. Manuel, el padre de Sandra, no ha sido el único que se ha
encargada de la mascota, todo el personal del hospital se acercaban, para darle
comida, agua y muchos mimos.
Ayer Sábado, día 3 de septiembre, por fin Maya se pudo
reencontrar con su dueña. La espera valió la pena.
Una vez más estos peludos de cuatro patas nos han demostrado
su gran lealtad, sin moverse, expectante a las noticias y sobre todo anhelando
volver a ver a su compañera humana.
Los perros son incondicionales, no fallan y siempre están
ahí, aunque tengan que esperarnos.
La historia de
Hachiko
La historia de Maya ha recordado la del perro Hachiko. No
solamente por la similitud en los hechos, en la espera, en la lealtad, sino
porque comparten raza: akita. Es una raza que viene del lobo y se considera muy
fiel y leal.
Hachiko fue un perro de raza akita que nació en 1924 y fue
regalado a un profesor de universidad. Desde que era cachorro convivió con el
profesor. El profesor trabajaba en Tokio y cada día tenía que coger el tren en
la estación de Shibuya. Hachiko siempre le acompañaba a la estación de
tren y cuando llegaba la hora de regreso
del profesor, iba corriendo a esperarle a la estación.
Un día fue a esperarle a la estación, pero el profesor que
sufrió un accidente y falleció nunca regresó.
Hachiko se quedó esperándole en la estación. No entendía el retraso de
su dueño. Durante más de diez años
estuvo yendo a la misma hora para esperarle, deseando un encuentro que no se
produjo.
Hachijko se ganó el cariño de todos los trabajadores de la
estación, quienes le daban de comer y de beber. A pesar de la climatología, de
ver que no regresaba, él no renunció a esperar a su dueño. Demostrando su
fidelidad día a día, año tras año. Enseguida se convirtió en el llamado “Perro
fiel” y mucha gente se acercaba a la estación para conocerle.
En 1934 hicieron una estatua en su honor, donde aparece una
estatua de un perro. Hachiko estuvo el día de la inauguración, ajeno a todo el
revuelo que se había formado con él, ya que para él era una rutina y sobre todo
algo normal, esperar a su amo.
En 1935 Hachiko murió en la estación donde esperaba. A pesar
de los años que han pasado, todo el mundo lo recuerda, algunos por la memoria
de quienes lo conocieron, las historias que se han ido contando sobre él, otros
por la estatua que aún sigue allí y otros por la película de Siempre a tu lado: Hachiko,
estrenada en Estados Unidos en 2009.
Son historias que enternecen y lo mejor aún es que son
reales, y una vez más los canes nos demuestran mucho más que los humanos. Nos
dan mucho a cambio de muy poco, siendo los verdaderos amigos del hombre, porque
siempre están ahí, para lo bueno y lo malo, simplemente esperan estar a nuestro
lado, es su gran recompensa.
El gran invento del verano para nuestros peludos: el pañuelo refrescante
El verano para los perros es peor que para nosotros, pasan
mucho calor. No estoy contando nada nuevo, porque es obvio que entre la manta
de pelo que llevan no encuentren un respiro en las épocas de más calor.
Empiezan a jadear con más frecuencia, se queman las patitas, sueltan más pelo
para liberarse y lo pasan francamente mal.
Este año gracias a un grupo de Facebook que se llama: Usuarios y
amigos del perrro guía, donde usuarios, familias educadoras y simpatizantes
compartimos experiencias, ví que habían publicado un post sobre un pañuelo
refrescante. Alguien le había comprado a su perro un pañuelito refrescante. A
pesar de las explicaciones, las fotos y la buena acogida que tenía, me llamaba
mucho la atención, porque seguía sin saber cómo era eso de un pañuelo
refrescante. Me surgían muchas dudas, y empecé a preguntar sobre el pañuelo en
cuestión, sobre todo si era eficaz. Toda la gente que lo tenía respondía de
forma muy positiva a este nuevo accesorio para nuestros peludos. Así que me
puse a investigar por internet en los diferentes links donde lo habían
comprado, para saber el precio y cómo funcionaba, a pesar de que ya me habían
contestado, y muchos me decían que hasta que no lo pruebas no sabes cómo es,
porque es más complicado explicarlo que llevarlo a cabo.
A finales de julio me lancé y compré el pañuelo a través de
internet. La verdad es que me gustó mucho esta página web, ya que fueron muy
rápidos en hacer la entrega. Aquí os dejo el enlace:
En este enlace encontrarás el precio, el modelo y una descripción
del pañuelo. Lo malo es que no puedes elegir talla, es talla única, pero al ser
de tela no pasa nada, porque siempre tiene solución.
Cuando me llegó el pañuelo, que como digo no tardó ni dos días,
me hizo mucha ilusión, más que nada por mi peluda. Cuando lo ví, pensé que qué
era ese trozo de tela sin más. Pero, seguí las instrucciones que ya me habían
recomendado por el grupo, lo dejé sumergido en agua en la nevera, para que
estuviera fresquita, y al cabo de una noche, eso había crecido una barbaridad.
El pañuelo de tela, dentro tiene unas bolitas, tipo las bolitas de silicona que
te vienen en algunos aparatos, y eso hace que crezca, como si el agua se
quedase acumulada dentro. Y todo lo del alrededor del cuello se convierte en
unos chorizos refrescantes. No chorrea agua, tal y como yo pensaba, un tema que
me preocupaba. Ya que una vez lo sacas de la nevera, lo secas un poco y ya se
lo puedes poner, no le deja el cuello mojado, como mucho algo húmedo y
fresquito.
Se lo compré de color rojo con huellas, ya que la otra
opción era color negro, y preferí que fuera un color vivo y que resaltase.
Aunque el color es lo de menos, siempre pienso que el negro atrae más el calor,
además mi peluda y el color negro no se llevan muy bien, más que nada, porque
lo deja su rastro, al ser de color blanquita.
¿Cómo funciona?
Como digo no hay más que dejarlo en agua un par de horas y
ya se hincha de tal manera, que el agua debe quedar acumulada dentro de las
bolitas del pañuelo, y ya está. Te dura más de un par de días, supongo que en función
del calor que haga y del tiempo que lo lleve encima, pero en mi caso, como se
lo he ido quitando, pues lo ha ido durando bastante la humedad.
¿De qué material es?
Es de tela, como un pañuelo normal, acabado en pico. Sin
embargo, todo lo del alrededor del cuello tiene unas bolitas por dentro, que no
sé de qué material es, pero es lo que hace que se hinche. Además tiene un
belcro para poder sujetárselo en su
cuello. Como he comentado, le iba muy grande, pero, de todas maneras, se lo iba
poniendo. Hasta que su abuela, mi madre, le añadió más belcro, para que le
fuera más ajustadito y le refrescase más.
¿Funcionalidad?
Funciona, sí. Yo se lo pongo cuando salimos a la calle, pero
cuando llegamos, por ejemplo: al trabajo, al haber aire acondicionado se lo
quito, porque sé que no le va a hacer falta. Lo guardo en una bolsita, y cuando
volvemos a salir se lo vuelvo a poner, para que vaya preparada ante las altas
temperaturas del verano, o el bochorno que tenemos por aquí.
¿Le gusta?
Creo que sí, y es lo que más ilusión me hace. A parte de que
veo que jadea menos. Sigue jadeando cuando hace calor, porque no es algo
milagroso y aunque le reduzca el calor,
sigue haciendo mucho para ellos.
El otro día lo llevaba en la bolsa, no pensaba ponérselo
porque estaba medio nublado y yo creía que no hacía tanto calor (aunque yo y el
pronóstico del tiempo es un caso aparte), pero sí que hacía mucho bochorno. Así
que pensé que para llevarlo en el bolso, mejor ponérselo, total, daño no le iba
a hacer. Me paré y busqué en el bolso en el pañuelo, ella se quedó atenta,
seguro que pensando a ver si sacaba algún premio. Pero cuando le rodeé el cuello
con el pañuelo, se puso muy contenta, porque debió notar el fresquito y empezó
a mover la cola y a caminar más animada.
Os dejo una foto de Kenzie con el pañuelo rojo. Está muy
guapa, pero qué voy a decir yo, si siempre lo está, pero creo que le favorece
mucho. Eso sí, ya actualizaré, porque aquí se ve que le queda un poco grande
aún. Tendré que poner otra con el pañuelo más ajustadito.
Kenzie posando con su pañuelo rojo, ponendo cara de interesante, hacia un lado. Guapa!
Creo que es una buena opción para sofocar el calor que
padecen nuestros peludos en esta época del año. Ya me contaréis qué más trucos
y más accesorios conocéis para ellos. Gracias y ahí queda mi experiencia con el
gran descubrimiento veraniego.
El mejor
amigo del hombre, el más fiel, y el que más de una ocasión tiene un
comportamiento más noble que el de nosotros los humanos: los perros se merecen
todo y tienen que tener momentos de diversión, carreras y libertad. Ellos nos
dan todo su cariño y son los que más alegres se ponen al vernos ¿no le vamos a
dar lo que quieren? En mi caso, mi perra es mucho más que un
can, por todo lo que me da y me facilita la vida, pero sigue siendo una perra
con sus ganas de jugar y pasárselo bien. Después de todo lo que hace por mí
¿cómo no voy a luchar para conseguir que tenga su espacio especial para
divertirse?
Desde hace tiempo llevo solicitando, al igual que los
semáforos acústicos, una zona en mi barrio para que Kenzie y otros perros del
barrio puedan jugar libremente. Puede resulta inútil hacer este tipo de
peticiones a través de la página web del Ayuntamiento de Barcelona, pero sigo
sin rendirme. Espero que en alguna ocasión, Kenzie tenga un área donde jugar de
forma libre y segura. Yo, no me atrevo a ir al parque y soltarla, primero: te
arriesgas a que pase la guardia urbana y te multe por llevarla suelta en una
zona no habilitada y segundo: al no ver, siempre tengo que ir acompañada de una
persona que sí que vea, para que me vaya contando qué hace, dónde está, se
levante y recoja sus necesidades.
Así que, desde hace tiempo optamos por ir a un parque que sí
que tiene un área reservada para perros: con fuentes, bancos, y sobre todo, con
la puerta, para que todo el espacio esté cerrado para ellos. Ese parque está en
la Ciutadella, ubicación que no es que me quede muy cerca de casa, como para ir
cada día un rato. En otras ocasiones, aprovechando que en época de no bañistas,
Barcelona permite el acceso a las playas con perro, también la llevo allí,
sitio que disfruta mucho, pero al que no puedo ir siempre que me gustaría,
porque no está muy cerca, y necesitamos tiempo para ello.
No es justo que solamente puedan disfrutar una vez a la
semana, dos al máximo, contando que las personas que trabajamos cuando más
tiempo tenemos es durante el fin de semana. Debería haber un espacio para los
perros cerca, ya que con el poco tiempo del que disfrutamos diariamente, tener
una zona cercana a casa, sería la salvación, tanto para el dueño como para los
perros que encuentran la manera de disfrutar, sociabilizarse y tener su momento
durante el día. En mi barrio hay muchos perros y necesitan su espacio: seguro,
habilitado y amplio para que corran.
Al igual que hay zonas reservadas para que los niños jueguen
los perros también lo necesitan. En mi caso, como he dicho, no puedo irme muy
lejos, por falta de tiempo, de orientación y porque, en según qué zona, tendría
que contar con alguien que me ayudase a controlar visualmente a mi pequeña
peluda. Si hubiera una zona en el barrio podría tener la autonomía de ir
siempre que quisiera, porque sabría que estaría en un área reservada para
perros, tendría la seguridad de saber que Kenzie está en el cercado y podría
soltarle, aunque fuesen 20 minutos al día, tiempo que seguro que agradecería.
Todos los perros lo necesitan: algunos porque han estado
todo el día solos, porque los dueños han estado trabajando fuera de casa.
Otros, porque después de paseos con correa necesitan estimular sus instintos y
olfatear todo de forma libre. Y, en otros casos, como es el de Kenzie, después
de una jornada de trabajo como perra guía necesita su momento de
entretenimiento, diversión y sociabilización con los de su especie. Los perros
guía durante la jornada laboral del usuario en la mayoría de los casos tienen
que estar tranquilos y sin moverse durante tiempo y cuando lo hacen, lo hacen
para prestarles su ayuda como guías: con lo que conlleva una concentración, el
arnés y nada de despistes, es por eso que se merecen su recompensa: jugando de
forma libre, como perros que son.
Es por ello que en reiteradas ocasiones he solicitado al
Ayuntamiento de Barcelona un área en un parque es bastante amplio, con arena y
solamente haría falta cercarla. Los perros ya los ponemos el vecindario,
porque, como he dicho, hay de sobra para llenar el recinto. Además no estoy
diciendo que todo el parque sea para canes, ya que con una zona lo
suficientemente grande para que correteasen entre ellos sería más que
suficiente. En ese parque hay un parquecito con su puerta para niños pequeños,
si han podido ubicarlo ahí, entiendo que también hay espacio de sobra para que
haya una zona para perros.
Ese parque se llama La Palmera y desde aquí pido a todo el
mundo que entre a este enlace para rellenar la solicitud con la ubicación: c/
Maresme 230 para que todos los perros del barrio puedan disfrutar de su
espacio, un espacio reservado, habilitado y que se merecen de sobra.
Para que veáis lo grande que es el parque y además con arena.
A veces el Ayuntamiento responde diciendo que lo estudiarán
o que en próximas actuaciones lo llevarán a cabo, pero nunca, desde hace años,
se ha cumplido. Espero que la insistencia, el ver lo necesario que es, y la
cantidad de gente que lo solicita se den cuenta que es necesario, que se puede
estudiar y llevar a cabo, que no es tan difícil y no solamente alegraría la
vida a esos cuatro patas que quieren corretear y jugar, sino que lo harían a
los ciudadanos dueños de perros, quienes verían felices a sus canes y eso, sin
duda, es la mejor felicidad para cualquier propietario que ama a su perro.
Rebuscando por internet hasta me he encontrado esta petición
en change.org, para que veáis que no es solamente cosa mía. Os dejo el enlace,
por si también queréis apoyar la petición. Sin embargo, yo soy más partidaria
de llevar a cabo la solicitud a través del enlace del ayuntamiento, para que
sea más formal. De todas maneras, como todo es cuestión de un par de clics,
tampoco estaría mal llevar a cabo ambas acciones. Por supuesto, si hay
novedades, os iré informando.
Sin querer ya estamos en el último día del mes. Espero que
haya sido un mes muy dulce, ya que la primera entrada de noviembre fue
Endulzando Noviembre. Antes de que se acabe este día, y con él el mes, quiero
contaros cómo fue otro evento: Avançant Junts.
Como sabéis el mes de octubre estuvo cargadito de eventos, que si jornadas científicas para conocer
más sobre mi patología: LHON, que si de aquí, de allá, y entre todos esos
actos, el fin
de semana del 23 al 25 de octubre la Asociación de Usuarios de perros guía
de Cataluña organizó: Avançant Junts.
Las primeras jornadas que organizaba la asociación para y por los perros
guía y los usuarios. Con la idea de pasar un fin de semana diferente, donde la
convivencia, el aprendizaje, la diversión y más estuvieran más que prsentes.
Os conté que yo solamente iba a asistir el sábado 24, el día
de las charlas de profesionales, y así fue. Quedé con Javi, otro miembro de la junta, y fuimos en el coche:
Carlos, Javi, Miner- perro guía de Javi- Kenzie y yo. Todos en el coche nos
dirigimos a Santa Susanna, una localidad costera cercana a Barcelona . Llegamos con tiempo, así que pudimos desayunar
tranquilamente. Pensábamos hacerlo en el hotel donde se iban a realizar las conferencias,
pero resultó que no tenían nada para comer, así que…fuimos probando sillas de bar en bar, hasta que en
el paseo marítimo dimos con uno, que sí, y además tenían unas cruasanes recién
hechos, así que tuvimos mucha suerte y valió la pena ser probadores de
sillas. Bueno, al tema, que me lío.
Llegamos a la sala donde se iban a hacer
las conferencias, ya era la hora, pero no había nadie, y yo que no estoy
acostumbrada a llegar antes de tiempo, me puse nerviosa, pensando que habrían
cambiado la sala, o ves a saber. Todos estaban alojados a menos de diez minutos caminando de donde estábamos, así que no entendía nada.
Javi y Carlos se reían de mí, porque ya se imaginaban que no estarían, mover a un grupo de gente considerable es
complicado, porque cuando no es uno, es otro
que se deja algo, o el ritmo no es tan ágil. Bueno, aproveché, ya que me
habían abierto la sala para colgar el póster con el lema de las jornadas, el
mismo dibujo que os enseñé en la entrada
anterior. Pusimos el micrófono en marcha, y entre unas cosas y otras ya empezó
a llegar la gente y a tomar sus asientos.
El primero en hablar sería Eloy Aranda, instructor de la
FOPG, pero primero Vicky, la presidenta, tenía que decir unas palabras para
inaugurar las jornadas oficialmente con un micro de por medio. Y así lo hizo,
fue un discurso muy bonito, y además decía que hacía catorce años que aprendió
qué es ver sin ver, ya que era el
aniversario de cuando le dieron a su
primera perra guía. Además, indicó que la charla podía ser muy entretenida para todos los usuarios, pero no tanto para
los perros, así que, quien quisiera tenía la opción de levantar la mano y los voluntarios se llevarían al perro, en
pequeños grupos, para que jugasen en la
parte que nos había reservado el hotel para ellos. Además, los voluntarios sabían
cómo llevar al perro, siempre a la izquierda y con la correa. Así, ya pudimos dar inicio a la primera charla, Eloy nos habló del comportamiento
del perro guía y cómo podemos mejorar nuestra relación con el perro, el vínculo
y cómo mejorar algunas cosas para que trabaje mejor. A veces nos
pensamos que dándole premios lo hacemos
bien, pero no es así, no hay que premiarle por premiar, hay que hacerlo con
alguna razón, porque si no, no le dará valor a ese premio y se pensará que
siempre le cae algo y se saldrá con la suya.
Después de su intervención, hubo
turno de preguntas y, como siempre sucede, nos centramos siempre en casos particulares, del estilo: pues mi
perro se va más para la izquierda y no va recto, pues el mío no se para en
los bordillos, pues el mío…y así consecutivamente. Sin embargo, Eloy
escuchó atento y respondió a lo que
pudo, en otros casos los derivó a su instructor, para que pudiera valorar el
caso y hacerles un seguimiento en condiciones, para saber cómo se podía
solucionar el problema.
Después de la charla, todos, incluido el instructor, noos
fuimos a la zona reservada para los perros. Un terreno muy grande y de tierra,
en el que podían correr libremente. En ese caso no fuimos para soltarles.
Fuimos con el arnés puesto, nos tenían
que guiar hasta el lugar, pero una vez llegamos, Eloy nos tenía una
sorpresa reservada. Nos preguntó si
teníamos chuches para los perros, cuando todos tuvimos alguna bolita que darles, nos explicó cómo
tenemos que premiarles correctamente,
para que no haya problemas. Imaginaros
que queremos felicitar al perro, y premiarle por haberse parado en un bordillo,
si se lo damos con la mano derecha, ya que con la izquierda estamos sujetando
el arnés, el perro irá directo y ansioso
hacia donde está la mano derecha, ocasionando que se nos cruce, y que si
nos tenemos que poner en marcha otra vez podamos tener algún percance. Así que,
nos indicó cómo hacerlo correctamente, haciendo que se sentasen, estuvieran
quietos, y y pasando la chuche de nuestra mano derecha a la izquierda y
pasarlo por detrás de su cabeza, así el
perro no se tiene que mover, pero ahí no
acaba la cosa, no es acercárselo a la boca y que se lo coma, no. La cuestión es
que no esté ansioso por la comida, que hasta que no quite el hocico de nuestra
mano, no le demos la orden para que se lo coma, nosotros tenemos el poder, y
no, porque vea una galletita tiene que ir corriendo a comérsela, si le
premiamos nosotros elegimos cuando dársela. Fue todo un show, tanto perro y
tanto usuario, diciendo que se sentase,
que quieto, que ahora sí, y en pequeños grupos Eloy fue observando si lo hacíamos
bien o no, pero estos perros son muy listos y saben cuando hay un instructor
delante, sí, sí, así que, yo creo que todos lo hicieron genial, al menos en mi
grupo sí.
Llegó la hora de
comer, pero como Javi, Carlos y yo no estábamos alojados en el hotel,
preferimos investigar por el pueblo y ver qué encontrábamos por ahí. La verdad,
es que para ser octubre había bastantes
turistas todavía. Encontramos un sitio que tenía terracita y se estaba bien y
ahí que estuvimos comiendo y poniéndonos al día.
El café lo hicimos en la terracita del hotel donde se iban a realizar las charlas de la tarde. Además,
ya estaban ahí los ponentes: dos veterinarios de la Clínica Animalia que iban a
hablar sobre dermatología y sobre cómo mejorar la calidad de vida de nuestros
guías. Estuvimos de charla un rato, ya
que aún quedaba para la hora de inicio. No sé por qué, pero estaban algo
nerviosos.
A las cuatro y media de la tarde fuimos a la sala, aún no
había nadie, poco a poco, a cuenta gotas, fue llegando la gente. De todas maneras, faltaba aún
gente, cogí las riendas y con el micro en mano
dije que esperaríamos unos
minutos para que llegasen los que faltaban. Estaba yo también muy nerviosa, el
hecho de no ver y no controlar la
situación hace que no sepas si empezar o no, pero al final, sin que
hubieran esperado, yo creo, que ni dos minutos, volví a coger el micrófono
y dije que por respeto a los que sí habían sido puntuales y
sobre todo a los profesionales que de
forma voluntaria estaban ahí, empezábamos, y me liberé. No es plan de estar
esperando sin saber si va a venir la gente o no, y quizás a todos no les interesaba, o después de comer
se quedaron dormidos con la siesta, o ves a saber. A mí personalmente me
resultaba muy interesante la charla, y a mucha gente también, no siempre se tiene al alcance de una a dos
profesionales de los que puedes aprender
mucho para nuestros peludos.
Anna, la veterinaria especializada en dermatología, después
de mi breve presentación, empezó a
hablar. Y si media hora antes estaba nerviosa, ahora ya no lo estaba, porque cogió el micro,
se puso de pie, y de forma muy dinámica empezó a preguntar cuántos de nosotros
habíamos notado que se rascaban nuestro sperros, cómo lo hacían, cada cuánto,
etc… y a raíz de nuestras respuestas nos iba preguntando y desarrollando su
tema. El tema de la piel de los perros
está muy relacionado con el de las
alergias, ya que casi todos los temas derivados de la piel vienen
desencadenados por alergias, aunque en
perros, a pesar de que hay pruebas es complicado saber a qué exactamente es alérgico.
Después vino la charla de Eduard, neurólogo veterinario, que
nos explicó cómo pueden afectarle los
condicionantes externos a nuestro perro, es decir, si nosotros fumamos, ellos
serán fumadores pasivos, si le damos una comida más barata, será de baja
calidad, si no hacemos ejercicio, ellos
tampoco lo harán. Lo mamlo de los perros es que no pueden comunicarse como
nosotros, y a veces les duele algo y no lo sabemos, simplemente, a veces, ni se
quejan, pero quizás les cuesta caminar
y pensamos que va lento porque es vago o algo así, y puede haber algún problema neurológico, de
artrosis o de otro tipo. Siempre que notemos algo raro lo tenemos que llevar al
veterinario.
Después hubo el famoso turno de preguntas, hice que
pimero preguntasen a Anna y después a Eduard, aunque ambos podrían responder si eran temas
generales. Hubo de todo tipo de preguntas, y nos hubiéramos quedado hasta la noche haciendo mil preguntas más, pero
ellos se tenían que marchar. Así que me supo mal ser una aguafiestas, pero después
de una respuesta de Eduard, cogí el micro y dí por concluida la charla con el
merecidísimo aplauso que se habían ganado: no solamente por el tiempo que nos
regalaron, por sus conocimientos y por su paciencia, sino porque de verdad fue
genial. Lo hicieron de forma muy amena y participativa que ayudó a que todos estuviéramos
atentos y quisiéramos preguntar y ser
parte de la charla.
Cuando salimos a la calle ya era casi de noche, se notaba
que ese día cambiaban la hora y empezaba a oscurecer antes. Fuimos a soltar a
los perros a su área reservada, pero no
había mucha gente, eso nos pasa por ser de los últimos y quedarnos hablando. De todas maneras,
Kenzie pudo correr un poco libremente con Miner y otros perros que aún estaban con sus usuarios rezagados como nosotros.
Más tarde con los perros un poco más cansaditos, aunque no
corrieron mucho, quizás porque estaba algo oscuro o porque entre unas cosas y otras no
estuvimos mucho rato, ya empezamos a despedirnos con unos, otros, y, en general, con quien nos encontramos, ya que casi todos se quedaban a
pasar la noche. Aún quedaba un día de jornadas por delante, quedaba una ruta guiada por el pueblo de Santa Susanna y el fin
de la jornadas con una comida de todos, incluyendo a los voluntarios, que
hicieron un papel impresionante durante
todas las jornadas, y ya les tocaba sentarse a comer en la mesa con todos, sin tener que ayudar a nadie y sin servir comida, simplemente
comiendo su plato con los demás comensales y disfrutando de un merecido descanso en compañía de todos.
Nosotros solamente vivimos el sábado, pero fue muy intenso y
valió la pena haber ido, aunque solamente fuera un día, creo que fue genial poder estar en las charlas, hacer actividades con el instructor, soltar a
los perros y verte con gente que hacía
tiempo que no veías e intercambiar un par de palabras, tiempo para más no daba, porque entre tanta actividad no
podías ponerte al día. Eso sí que lo debieron hacer quiénes estuvieron en las
jornadas el fin de semana entero, que les debió dar tiempo a todo, de ponerse
al día y seguro que hasta de tomar unas copas por la noche.
Fue una experiencia muy bonita, porque el hecho de que estén pensadas para aprender
más sobre nuestros perros, que se sepa más de ellos y sobre todo que tengan su
espacio para jugar son cosas que tenemos que hacer. Para que sirva de recuerdo,
y esperando que otro año se realicen otras jornadas de este tipo, la Asociación
de Usuarios de Perros Guía de Cataluña ha hecho un vídeo resumen de las
jornadas, para que todos sepáis cómo fue y con el lema de: “Avançant Junts” “Avanzando
Juntos” porque tenemos que seguir haciéndolo en todos los sentidos: para abrir
camino, pero sobre todo porque sin nuestros
guías peludos sería muy complicado hacerlo.
Desde hace una semana contamos en casa con un nuevo
miembro. Su nombre es Rufi y es una carolina. Sí, es un pájaro pequeñito,
amarillo, con unos mofletes colorados y una cresta amarilla. Es muy
gracioso, es pequeñito y solamente tiene dos mesecitos, o
alguno más, pero es lo que nos dijeron en la tienda. En principio, también por
lo que nos contaron en la pajarería, es macho. Aunque según he leído, si
es tan pequeño, todavía no se puede saber, porque a los seis meses hacen
una muda de plumas. Pero, sea macho o hembra ya ha empezado a formar
parte de nuestra familia.
El sábado día 19 fue su primera noche en casa. Estaba
muy asustado. Un sitio nuevo, gente que no conoce y un nuevo hábitat para
él. Sin embargo, le acogimos lo mejor posible, no queríamos
asustarle. La verdad, es que mejor que en la tienda, supongo que debe estar.
Nos enamoró con esos colores vivos, y a mí me dio penita al verle tan
solito en la jaula de la tienda. Realmente, no lo compramos ni porque
fuera bonito, ni por pena, ni por nada de eso. Simplemente hacía tiempo
que yo estaba encaprichada con un pájaro, más concretamente con una carolina o
ninfa. De pequeña había tenido una, y guardo buenos recuerdos de su
estancia en casa. Pero, no me había atrevido a dar el paso. Comprar
un animal siempre es una gran responsabilidad, y hay que pensárselo más de dos
veces: pensar en si podrás atenderlo, en qué harás si te vas de
vacaciones, y sobre todo , mi mayor preocupación era saber cómo se
llevaría Kenzie, nuestra pequeña mimada de la casa, con un nuevo
miembro en la familia. Pues, Kenzie vino con nosotros a la tienda,
y cuando veía que me acercaba a la jaula, ya no le hacía mucha gracia, pero
como siempre que dejo de prestarle atención. Ahora, solamente hace una
semana que está en casa el pajarito, y Kenzie está bastante celosilla, más que
nada, porque ha dejado de ser el centro de atención. La intento compensar esos
achaques de celos, dándole mimitos, pero también tiene que entender que hay un
nuevo animalito, y forma parte de la familia. Le va a costar asimilarlo,
estoy convencida, pero poco a poco se llevarán bien, eso espero. Aunque, por
supuesto, tendremos que vigilar a la celosa, no vaya a ser que en un
arrebato y en un despiste nuestro, se lleve a la boca al pequeño
volador.
Pensareis que si está en la jaula, Kenzie no tiene porqué
tener la tentación al alcance del hocico. Pues…es que Rufi es muy manso,
es muy pequeño y lo dejamos suelto. Se deja coger, no pica, porque aún
tiene el pico sin formar del todo. Y además, ya que está en casa,
mejor que pueda desahogarse volando un poco, estirando sus alas y siendo
“libre”. Eso sí, no solamente tenemos que vigilar con la celosa,
también tenemos que vigilar que todas las ventanas estén cerradas, más
que nada, porque por muy tranquilo y domesticado que pueda estar, en un
arrebato se le puede ir las ansias de volar y escapar y no
saber regresar.
Teniendo en cuenta todas estas precauciones, solamente cabe
decir que hemos tenido mucha suerte con este animalito. De momento, y espero
que siga siendo así, ha demostrado tener un carácter afable, se deja coger,
y baja la cabecita para que le acariciemos, le encanta. Este tipo de ave,
las carolinas, son de la familia de las cacatúas y pueden llegar a
reproducir sonidos, no tales como un loro lo haría, pero sí que silbidos.
De momento, no nos hemos puesto en la labor de enseñarle, quizás más adelante,
pero el pobre con siete días ya ha tenido suficiente con conocernos e intentar
asimilar tantos cambios seguidos.
Para que sirva de presentación oficial, os dejo una foto de
nuestro pequeño ruiseñor:
Como podéis comprobar, parece un payasín
con esos coloretes naranjas que tiene al lado de los oídos. Es muy guapo. ¡Qué
voy a decir yo! Ya os iré contando sus progresos, fase de adaptación, relación
con nosotros y con Kenzie y cómo le va por estos lares. En próximas
entradas contaré: las hazañas, aventuras y desventuras de Rufi.
Sabemos que son animales
mamíferos, tienen cuatro patas, pelo, orejas, nariz, boca y una cola. Pero,
¿qué más podemos decir de estos animales? A parte de saber que es el mejor
amigo del hombre, de saber que se comporta en ocasiones mejor que muchas
personas y que demuestran su fidelidad sin recibir nada a cambio. Son
agradecidos, cariñosos, leales y mucho más. Pero, a continuación, os
dejaré algunas curiosidades sobre los perros:
Los perros comparten con los
humanos el 75% de nuestro código genético.
El perro pertenece a la especie
de los cánidos, al igual que los coyotes, los lobos, los chacales, etc.
Lagestación
de las perras dura de 63 a
65 días... y pueden tener de 1 a
12 cachorros dependiendo de la raza.
Un cachorro nace ciego, sordo y
sin dientes.
Durante la primera semana de un
perro, la mayor parte del tiempo- un 90%- se lo pasa durmiendo y el resto
comiendo.
El reloj interno de un perro es
excelente. Siempre saben cuando llega la hora de comer, de salir, de que venga
alguien. Se rigen por rutinas de ahí a que asocien la hora con una acción, si
siempre se realiza a la misma.
Los perros tienen más de 100
expresiones faciales. La mayoría de ellas con movimiento de orejas.
El perro es
considerado el animal que tiene más desarrollado el sentido del olfato. Según
científicos pueden oler, y así detectar: cáncer. Epilepsia o diabetes. Oliendo
células que desprende el ser humano que son anormales.
Los perros pueden oír sonidos
desde una distancia de 225
metros. El oído de un perro es 10 veces mayor que
el de un ser humano. Por tanto, detestan sonidos tales como: los petardos,
tormentas eléctricas, etc.
Generalmente, la boca de un
perro tiene menos bacterias y gérmenes que la un ser humano.
Los perros adultos tienen 42
dientes permanentes. Mientras que los humanos tenemos 32.
Los “bigotes” de los perros son
sensibles al tacto y a la vibración con el sonido y el aire. Estos bigotes se
encuentran: en el hocico, encima de los ojos, y debajo de su mandíbula.
La velocidad de un perro común
está en un promedio de 35km/h. Pero, si hablamos de la familia de los galgos,
entonces éstos pueden alcanzar hasta 70km/h (es la raza de perros conocida que
más velocidad alcanza). Los labradores Retriever (raza de Kenzie) pueden correr
de 40 a50 km/h.
Los perros transpiran a través
de la parte trasera de sus patas, las almohadillas. Esas son las únicas
glándulas sudoríparas que tienen.
Los perros machos acostumbran a
mear levantando la pata.
Esto suelen hacerlo para que el perro que lo olfatee piense
que ha orinado un perro muy grande.
Hay más de 800 razas de perros.
Louis Dobermann era un recolector de impuestos
alemán, quien creó la raza que lleva su nombre, para defenderse mientras
realizaba su trabajo.
Raza de perro más pequeña: Chihuahua.
Raza de perro más grande:Gran Danés.
Raza de perro más pesado: San Bernardo.
En Egipto las familias de clase alta, también
momificaban a sus perros. Haciéndoles un ritual de coste bastante elevado.
De 12 perros que abordaron en el Titanic, 3
sobrevivieron a la tragedia del naufragio.
En 1957 una perrita llamada Laika se convirtió
en el primer ser vivo en viajar al espacio, a través de un satélite terrestre.
Seguro que hay muchas más curiosidades sobre
estos fieles animales. Si alguien quiere dejar algún comentario sobre
curiosidades sobre perros, serán bienvenidos. Os dejo con la canción que le
dedicó Mecano a la
perrita Laika. Ahora hay una estrella más.