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domingo, 4 de septiembre de 2016

LA VERDADERA LEALTAD

PELUDOS DE CUATRO PATAS: LA VERDADERA LEALTAD


Esta semana hemos leído una noticia entrañable, donde se demuestra una vez más la lealtad y fidelidad de nuestros peludos de cuatro patas. Una historia que enternece y que es similar a la de Hachiko.  

Links de la noticia:   

 Versión en inglés de la noticia:

La historia de esta semana: La lealtad de Maya
Maya con una enfermera
Maya esperando a su dueña

Sandra una barcelonesa de 22 años viajaba en coche desde Granada con su padre y su mascota Maya. Regresaban de sus vacaciones, la cuales se vieron truncadas por un malestar abdominal de Sandra, lo cual hizo que su viaje de vuelta a Barcelona se demorase. Tuvieron que parar en Elda, Alicante, para ir al hospital. En un principio ellos pensaron que sería una visita médica, pero la cosa se complicó y derivó en una apendicitis que tenían que operar. 
En España los perros no pueden entrar en los hospitales, excepto los perros guía, así que Maya, una perra de dos años de raza akita tuvo que quedarse en la puerta del hospital. 

Durante seis días y cinco noches ha estado Maya esperando ver a su dueña, sin estar atada, aunque con la correa, no se ha movido de la puerta a la espera. Manuel, el padre de Sandra, no ha sido el único que se ha encargada de la mascota, todo el personal del hospital se acercaban, para darle comida, agua y muchos mimos.
Ayer Sábado, día 3 de septiembre, por fin Maya se pudo reencontrar con su dueña. La espera valió la pena.

Una vez más estos peludos de cuatro patas nos han demostrado su gran lealtad, sin moverse, expectante a las noticias y sobre todo anhelando volver a ver a su compañera humana. 

Los perros son incondicionales, no fallan y siempre están ahí, aunque tengan que esperarnos.
Maya con su dueña Sandra


La historia de Hachiko

La historia de Maya ha recordado la del perro Hachiko. No solamente por la similitud en los hechos, en la espera, en la lealtad, sino porque comparten raza: akita. Es una raza que viene del lobo y se considera muy fiel y leal. 

Hachiko fue un perro de raza akita que nació en 1924 y fue regalado a un profesor de universidad. Desde que era cachorro convivió con el profesor. El profesor trabajaba en Tokio y cada día tenía que coger el tren en la estación de Shibuya. Hachiko siempre le acompañaba a la estación de tren  y cuando llegaba la hora de regreso del profesor, iba corriendo a esperarle a la estación. 
Un día fue a esperarle a la estación, pero el profesor que sufrió un accidente y falleció nunca regresó.  Hachiko se quedó esperándole en la estación. No entendía el retraso de su dueño.  Durante más de diez años estuvo yendo a la misma hora para esperarle, deseando un encuentro que no se produjo.

Hachijko se ganó el cariño de todos los trabajadores de la estación, quienes le daban de comer y de beber. A pesar de la climatología, de ver que no regresaba, él no renunció a esperar a su dueño. Demostrando su fidelidad día  a día, año tras año.  Enseguida se convirtió en el llamado “Perro fiel” y mucha gente se acercaba a la estación para conocerle. 

En 1934 hicieron una estatua en su honor, donde aparece una estatua de un perro. Hachiko estuvo el día de la inauguración, ajeno a todo el revuelo que se había formado con él, ya que para él era una rutina y sobre todo algo normal, esperar a su amo.

En 1935 Hachiko murió en la estación donde esperaba. A pesar de los años que han pasado, todo el mundo lo recuerda, algunos por la memoria de quienes lo conocieron, las historias que se han ido contando sobre él, otros por la estatua que aún sigue allí y otros por la película de Siempre a tu lado: Hachiko, estrenada en Estados Unidos en 2009.
Estatua en estación de Shibuya


Son historias que enternecen y lo mejor aún es que son reales, y una vez más los canes nos demuestran mucho más que los humanos. Nos dan mucho a cambio de muy poco, siendo los verdaderos amigos del hombre, porque siempre están ahí, para lo bueno y lo malo, simplemente esperan estar a nuestro lado, es su gran recompensa.  






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