jueves, 22 de junio de 2017

Un día japonés en Barcelona

UN DÍA DE MATSURI CON WASABI EN BARCELONA

Al llegar el buen tiempo muchos habréis escuchado  que Japón se llena de celebraciones, ya que tienen el Matsuri: Festivales tradicionales, en los que danza, gastronomía y cultura se dan la mano. Imaginaros que una cultura tan lejana y en forma de festival llega a vuestra ciudad, ¿Sí? ¿Os lo imagináis? Pues, no hace falta forzar mucho la imaginación, ya que por fortuna, gracias a una Asociación cultural japonesa acerca la cultura nipona a Barcelona.

Barcelona durante un fin de semana se llena de actividades, música, danza, obsequios y gastronomía japonesa. Esta asociación ya lleva más de cinco ediciones celebrándolo. Este año 2017 no queríamos perder la oportunidad de visitar este festival por nosotros mismos y disfrutar del V Festival Matsuri en Barcelona.

No sabíamos lo que nos íbamos a encontrar, no sabíamos cómo sería, qué harían. A pesar de que leas el programa de actividades, de escuchar comentarios, de saber que habrá carpas y espectáculo, hasta que no llegas no sabes qué es. Cuando llegamos al Moll de la Fusta nos dimos cuenta que ese sábado 10 de junio, a pesar de no estar en verano era como si lo fuera, y Kenzie no estaba por la labor, con toda la razón del mundo en que nos parasemos a cada momento  a contemplar como tontos las tiendecitas que habían colocado, ni mucho menos a que nos parásemos a escuchar la música tradicional. No es que no le gustase el ambiente japonés, ni le molestase la música, ni tampoco las personas que paseaban envolviéndose del ambiente nipón, sino que con altas temperaturas Kenzie deja de ser un perro guía, para ser un perro jadeante, y si a eso le sumas que el suelo quemaba como el mismísimo infierno, ella solamente estaba pendiente en hacer un baile, para no quemarse las almohadillas, y buscaba con ansiedad una sombra.

Finalmente, después de dar un paseo rápido con el fin de que Kenzie aguantase lo mejor posible, buscamos un lugar donde sentarnos, por supuesto ella eligió sombra. Allí Kenzie y yo esperábamos a que Carlos viniera con exquisitos manjares del lejano oriente, mientras ella y yo nos intentábamos relajar y sofocar esos calores con un abanico que nos habían regalado.    

Matsuri: japonesa riendo
Programa de actividades



Probamos algunas cosas, pero, sinceramente, con un calor tan agobiante no apetece comer nada, pero me gustaron algunos sabores que jugaban con los contrastes. No duramos mucho, porque ni nuestro cuerpo, ni el de nuestra peluda estaba para nada más. Así que nos fuimos para casa, para retomar fuerzas y sobre todo para refrescarnos.

Con las pilas cargadas y sin rendirnos en nuestra aventura de adentrarnos en Japón estando en Barcelona, volvimos por la tarde noche a la andadas, volviendo al lugar donde se celebraba todo el festival cultural: Moll de la Fusta de Barcelona. En esta ocasión dejamos a Kenzie a buen recaudo, bien cuidada por los pajaritos, en casa descansando y con la tele. Nosotros nos fuimos a descubrir qué era eso del Matsuri, cuando nos íbamos acercando ya se escuchaba la música de fondo, una música que jamás hubieras pensado escuchar, japonesa, tradicional, alegre y divertida. A todo eso hay que sumarle toda la cantidad de gente que como nosotros se había animado a acercarse al festival, casi era imposible moverse, pero sin llegar al agobio. Pudimos pararnos tiendecita por tiendecita, viendo lo que vendían: kimonos, abanicos, figuritas, monederos, llaveros. Esas paraditas era de tiendas ubicadas en diferentes puestos de Barcelona, habían salido para mostrar sus obsequios, ya que están centrados en la cultura japonesa. 

Llegamos al escenario, donde pudimos escuchar en directos algunas canciones tradicionales, cantadas por japoneses. Al lado del escenario, japoneses, y gente afín bailaba un especie de coreografía, no sé si serían de alguna escuela, pero lo que no cabía duda era de lo bien que se lo estaban pasando, y cuando la gente se lo pasa bien es contagioso y da muy buen rollo.

Paseamos por las mismas mesas que habíamos estado al mediodía con Kenzie, y seguían estando a tope. Sin ningún sitio para sentarse, tampoco pretendíamos hacerlo, así que nos dedicamos a ver todas las paraditas de comida que había, fijándonos a qué se dedicaban cada una de ellas. Una estaba especializada en helados, otra en té, otra en tallarines, otra en sushi, otra en ramen, y así sucesivamente hasta ver todas. Nos entró ganas de algo dulce, Carlos de un helado ya que estaba sediento y a mí de un mochi, ya que lo he descubierto hace poco gracias a una compañera de trabajo.

Después de hacer algo de cola en una de las paradas que vendían lo que ambos queríamos, nos dimos cuenta que habíamos estado perdiendo el tiempo, porque se necesitaba primero hacer cola en otro sitio para conseguir un ticket y poder después hacer la cola para pedir. Nos desanimamos después de ese funesto descubrimiento, pero con ganas de comer algo japonés.

La noche era calurosa, pero apetecible para pasear por el centro de Barcelona. Recorrimos calles y callejuelas hasta llegar a un restaurante japonés: Machiroku muy pequeñito, pero acogedor y con un trato muy agradable, además japonés, japonés, no de esos que hay ahora que son medio chinos y tienen poco de cultura nipona. Después de degustar unos cuantos sushis, sobre todo de los que más me gustan a mí, los de salmón y de comer otras cosas que soy incapaz de recordar, llegó el momento del postre y pedí mi ansiado mochi, mi gozo en un pozo, no tenían.

Sin embargo, rematamos el día japonés en Barcelona de la mejor manera, dejándonos llevar por los olores de esa comida tan sabrosa, escuchando música alegre, tocando detalles con forma de totoros, viendo un ambiente mágico y degustando platos provenientes del Sol naciente. Un día redondo, con un toque de wasabi, como a mí me gusta. Esos son los días diferentes en la ciudad, esos que por muy pequeños detalles que haya, hacen grande y diferente un día.  





martes, 13 de junio de 2017

Ya tengo semáforos!

¡Ya tengo semáforos sonoros!


Hoy martes 13 de junio del 2017 es un gran día, porque parece que luchar, reivindicar, quejarse, insistir y persistir sirve para algo,  y por fin hoy he recibido sus frutos. Hoy la Avenida de Diagonal se ha activado y ha sonado cuando he cruzado. Casi no me lo podía creer. Siempre le doy al dispositivo que llevo colgado en el cuello, por si acaso ha llegado el día, y hoy ha sido ese día, en el que he ganado. He ganado: autonomía, seguridad y libertad, además de una sonrisa de oreja a oreja. 
 

MARTES 13 

    En España el martes 13 está considerado para los supersticiosos el día de la mala suerte. Sin embargo, para mí hoy martes 13 ha sido el día en el que la suerte se ha puesto a mi favor. Por fin, después de más de un año y medio solicitando al Ayuntamiento que pusieran semáforos sonoros, he conseguido que me hicieran caso y se pusieran las pilas. Desde hoy, si tenía un ápice de superstición con este día ha desaparecido por completo. 

LA LUCHA

Revisando todas las peticiones que he ido realizando he encontrado que empecé a solicitarlo el 28 de enero del 2016. Desde entonces,  continué solicitándolos a través de:
► - Teléfono del Civismo 900 226 226.
► - Realizando una recogida de firmas en el trabajo- con más de 1300 firmas-.  
► - Presentando instancias de forma personal.
► - Reivindicándolo en televisión (a partir del minuto 12).

 A través de diferentes redes sociales:
► - Twitter.
► - Facebook: con diferentes publicaciones que servían de desahogo.

Y a través de diferentes entradas en el blog:

Siempre que realizaba una petición al Ayuntamiento, ya fuera por la vía que fuese me contestaban que lo llevarían a cabo en próximas actuaciones. Pero, después de tener que cruzar por esa avenida tan transitada de vehículos de todo tipo, incluyendo tranvía y bicicletas, durante más de un año y dos veces al día obligatoriamente, para llegar a mi puesto de trabajo, hubo un momento que esa respuesta me hizo pensar que la actuación sería cuando me atropellasen o cuando ocurriera algo que les llamase la atención para actuar de una vez.  Sí, llegué a pensar que no se pondrían las pilas hasta que sucediera algún accidente.  
Llegaba al trabajo indignada, cabreada y con ansiedad, porque no es plato de buen gusto no saber si estás cruzando de forma segura o no, jugándotela cada día. En ocasiones, me han tenido que agarrar por la mochila, para que no fuera arrollada por el tranvía, en otras algún que otro grito para que me parase a tiempo, y en otras ocasiones me han pitado y esquivado coches. Me la he jugado, porque no siempre pasaba alguien a mi lado, quien lo hacía llevaba cascos, iba a lo suyo o me han ayudado de muy buen gusto, pero no siempre puedo depender de que alguien cruce esa avenida en el momento justo que debo hacerlo yo. 

La semana pasada tuve que volver a llamar al teléfono del civismo, para volver a solicitar un semáforo sonoro en mi barrio, y salió a la palestra el tema que más me preocupaba en ese momento: los famosos semáforos de la Avenida Diagonal. La señora que me atendió casi no daba crédito a lo que escuchaba, ella misma redactó un comunicado sobre mi situación, explicando todo lo que había realizado y la problemática con la que diariamente me encontraba. Siendo un cruce muy peligroso para todo el mundo, pero si no ves y no sabes cuándo debes cruzar es mucho más arriesgado cruzar. Además,  volvió a enviar la queja que justamente ese día había presentado sobre los semáforos de la Diagonal, argumentándolo un más , según me comentó al quejarme sobre la queja haría más efecto. También me instó a volver a llamar las veces que hiciera falta, si la respuesta no era óptima o si tardaban más de lo debido. A ella no se le ocurría qué más podía hacer, más de lo que ya había hecho. Simplemente me comentó que quizás ONCE, como organización que defiende los derechos de las personas con discapacidad visual podría ayudar, pero ya le dije que en su momento había hablado con ellos y me habían dicho que era un tema del Ayuntamiento de Barcelona.

No sé si gracias a esa señora que tanto se esmeró, si a tantas quejas, pero justamente al día siguiente recibí la siguiente contestación por parte del Ayuntamiento:

“Estimada ciudadana:



Respondemos a su comunicación recibida el 5 de junio de 2017 con código 7357FMX-02 sobre semáforos.



El de Diagonal, 177 está previsto instalarlo este mes de Junio.

Queremos agradecerle su comunicación, ya que consideramos que es muy importante que la ciudadanía participe y colabore activamente con el Ayuntamiento para mejorar los servicios municipales y la convivencia en la ciudad. Estamos a su disposición para futuras comunicaciones.

Cordialmente”


Sinceramente, después de tanto tiempo esperando no me lo creí, aunque algo dentro de mí sí que lo hizo, ya que era la primera vez  en todo este tiempo que me contestaban con una fecha en concreto, sin que fuera la típica respuesta de que se pondrían a ello en próximas actuaciones. Así que, dentro de mí algo de esperanza albergaba. De hecho, creo que nunca he perdido esa esperanza, porque si no, no le hubiera dado cada día al mando que activa los semáforos, si lo hacía era porque esperaba que algún día sonase.


EL GRAN DÍA 

Por fin, después de tanta espera ha llegado el gran día, el día en el que una vez más he apretado por apretar al dispositivo que activa los semáforos sonoros, pero esta vez con resultado. Cuando lo he escuchado he pensado que mis oídos me estaban jugando una mala pasada y lo que oía eran los semáforos de calles aledañas, esos que sí que suenan, pero que no están precisamente en una de las avenidas más conflictivas para cruzar de Barcelona. He esperado, y a la hora de cruzar la Avenida Diagonal ha empezado a sonar un pitido, el semáforo sonoro estaba en marcha y me anunciaba que estaba en verde para mí. Ha sonado como música celestial para mis oídos. Nada más cruzar la Diagonal con una sonrisa enorme y entrar por la puerta de mi edificio, casi que sin creérmelo aún, lo he anunciado. La chica de acceso, creo que ni me entendía, pero yo seguía diciendo que al fin el semáforo era sonoro, que ya lo habían puesto, que hoy lo habían colocado.

¡GRACIAS!

Desde aquí una vez más quiero agradecer a todas aquellas personas que han colaborado para que esto fuera posible. El Ayuntamiento ha actuado, pero no sé si lo hubiera hecho si no hubiera contado con todo el apoyo. Empezando por todos mis compañeros de trabajo que se sumaron a la causa, dejando su firma y la de familiares, para así solidarizarse conmigo y hacer que algún día pusieran el semáforo. Ese día ha llegado, y no solamente estoy agradecida a  todos los que firmaron, sino  a aquellos que llamaron también al teléfono del civismo, dejaron sus peticiones a través de la web, a quienes compartieron en redes sociales, a quienes gritaron con vídeos y comentarios su malestar con la situación, que era la mía, pero la hicieron suya. A todas aquellas personas que se preocupaban y me preguntaban mes sí y otro también cómo iba el tema. A todas las compañeras que han estado ahí esperando a que el semáforo estuviera verde y pudiera pasar, dándome el ok, para que cruzase con seguridad. A todos aquellos ciudadanos que me regalaron unos instantes, para cruzar junto a mí, o simplemente decirme si podía cruzar o no.
Me siento muy agradecida, porque todo el mundo se ha volcado con la causa.  Me siento muy contenta de estar rodeada de personas que ven que algo no es justo y te apoyan cueste lo que cueste.

Aún queda mucho por hacer, porque hay muchos semáforos que, desgraciadamente, aún no son para todos. Hay plataformas únicas que intentan modernizar una ciudad, pero lo único que consiguen es hacer que la ciudad no sea para todos y se convierta en una ciudad poco accesible. A veces, parece que estemos ante una ciudad que vive para el turista y no para el ciudadano de a pie. Sin embargo, aunque aún quede mucho por batallar, hoy hemos conseguido ganar.  Para algunos solamente pueden ser unos semáforos, algo de mobiliario urbano sin importancia, pero para mí era mucho más. Era ganar seguridad, autonomía, libertad y derechos. Creo que las personas  con discapacidad visual somos ciudadanos y pagamos nuestros impuestos, así pues necesitamos vivir en una ciudad que no sea para unos cuantos, sino que sea para todos. 





jueves, 8 de junio de 2017

Relato: El secuestro de los sentimientos

EL SECUESTRO DE LOS SENTIMIENTOS

No me puedo levantar de la cama, porque cada paso que intento dar es un paso en falso y me caigo. Me siento inútil, me siento que no valgo para ir ni al lavabo, pero ¿a qué lavabo podría ir? Si estoy secuestrada en esta habitación que tiene lavabo, pero como si no lo tuviera, ya que está cerrado con llave. Cada vez que quiero ir tiene que venir alguien a por mí, tengo a una guardiana vigilando todo lo que hago, y cuando digo todo es todo. No me siento libre para hacer lo que se me antoje. Tengo visitas restringidas. No puedo ver a mis padres, ni a mi hermano, ni a mi novio, si es que aún lo tengo. No puedo ver a nadie de los que formaban parte de mi entrono y no he cometido ningún asesinato. No he cometido ningún crimen, solamente ser quien soy, querer estar bien y cuidarme y ellos lo han visto como una amenaza, como dicen ellos: “una amenaza para ti misma, lo hacemos por tu bien”. Estoy de la maldita frase de lo hacemos por tu bien hasta las narices, cada uno podría mirar un poco más por ellos mismos y todo iría mejor, yo no me meto en la vida de los demás, porque suficiente tengo en ocuparme de mí misma.  Eso también me lo achacaban diciendo que me había vuelto muy egoísta, que solamente pensaba en mí, que no me importaba nada, ni nadie. Daniel me llegó a decir que ya no quería pasar tiempo con él, que solamente tenía tiempo para mí, que s i quería estar siempre sola era porque ya no le quería y tonterías de ese tipo. Parecía que él hubiera adquirido el papel de la novia que quiere más mimos y yo el chico que quiere pasar el tiempo viendo el futbol y estando con los amigos. Pero, yo ni estaba con amigas, ya que parecían que pensasen en otras cosas inútiles, ni estaba viendo el futbol, como mucho haciendo deporte, pero, ¿eso qué tiene de malo? Además, ¿no veía que si me cuidaba el cuerpo después estaría más guapa? ¿prefería estar con una vaca como yo? Pues, resulta que una vez esos pensamientos los dije en voz alta, y me dijo que prefería estar con una vaca, que solamente estaba en mi cabeza, porque era la persona de la que se había enamorado, que me veía en los huesos y le daba mucha angustia abrazarme. A ver si ahora quien no estaba enamorado era él.
Aquí tengo mucho tiempo para pensar, demasiado, y el hecho de pensar no es bueno, porque recuerdas cosas que, aunque no hayas matado te hacen sentir que lo has hecho. Como el día que entró mi madre en la habitación para decirme que ya estaba la comida y tuvimos una trifulca de las gordas, allí terminó llorando hasta el apuntador, porque mi hermano Sergio, de siete años, sin motivo aparente, al ver los nervios que reinaban en casa también se puso a llorar, y ¿quién era la culpable? Yo, y ¿por qué? Solamente porque les dije que no quería comer, no tenía hambre, tampoco es un drama. En otros países solamente comen una vez al día, y, aquí hay que hacer tres obligatorias y si no lo haces ya te miran como si tuvieras un grave problema y es por eso que estoy aquí secuestrada. Se piensan que porque aquí me controlen: qué hago en el lavabo, qué hago en el comedor, me calculen lo que como y esté atada a esta cama, me van a tener controlada, pero lo único que van a conseguir es alejarme más y más.
Hace más de un mes que no mantengo ningún tipo de contacto con el exterior, ni he podido hablar por teléfono, ni mandar un whatsap, ni nada de nada. El psicólogo dice que hasta que no demuestre un cambio de actitud seguirá siendo así, será mi recompensa. Pero, quizás lo que no entienden es que yo no quiero ver a nadie. Son ellos los culpables de este secuestro y todo porque soy menor de edad, si fuera mayor de edad y viviera sola, nadie se hubiera dado cuenta. Aunque no lo entiendo, porque en el comedor también hay gente de otras edades, incluso de cuarenta que están aquí. No lo entiendo. La mayoría de las que estamos aquí somos mujeres, pero casi todas queremos hablar con nosotras y no entablamos mucha conversación. El otro día se sentó a mi lado una chica que no paraba de hablar, no sé cómo tenía tantas ganas, parecía que llevase años sin abrir la boca, yo creo que era un juego, su estrategia era hablar y hablar, para que así se pasase la hora de comer y no le diera tiempo a terminarse el plato, pero debía llevar poco aquí, porque lo que no sabía es que no hay un cronómetro para comer, sino que hasta que no te terminas toda esa cantidad que te ponen no te dejan ni levantarte, por mucho que te estés meando, durante la hora de la comida, no dejan que nadie se levante, aunque te encuentres mal y estés a punto de vomitar, el otro día una chica arrojó todo encima del plato. No sé si fue una estratagema para no comerse lo que había en su plato, o es cierto que le dio mucho asco, pero le trajeron otro, así que eso tampoco sirve de nada. Es cierto, que desde ese día no la he vuelto a ver por el comedor, según dice la vecina de la habitación de al lado, ahora la tienen sin salir del cuarto y le llevan allí la comida.
He podido levantarme sin marearme y empiezo a contar los pasos, es lo que tiene el aburrimiento. En esta habitación que es toda blanca, insulsa y no hay nada qué hacer, me aburro mucho. No hay espejo, ni básculas, ni ordenador, ni libros….esto es un secuestro.   
Me da por pensar que este secuestro me está arruinando la vida por completo, me ha lan sesgado sin darse cuenta, por mucho que me sigan diciendo que es por mi bien, no se dan cuenta que es un año definitivo, un año en el que mi carrera está en juego. El año de la selectividad, el año que mejor notas estaba sacando, porque, al contrario de lo que pensase Daniel, lo que hacía era estudiar duro, para poder sacar una buena nota en selectividad y dedicarme a la medicina. Pero ahora todos los sueños se han hecho añicos, los intento recoger y vislumbrar algo de positivismo, pero no lo veo por ninguna parte. Se me hace un nudo en la garganta y me aprieta tanto que la amargura me sale por todas partes, nariz y ojos, y no tengo ni un miserable pañuelo. La rabie se apodera de mí y grito: “¿Qué os pensáis que me voy a comer los pañuelos?” ¿por qué no hay ni un rollo de papel higiénico?” 
Enseguida mis gritos despiertan a las compañeras y se forma un revuelo en mi habitación digno de espectáculo televisivo, hasta que las enfermeras vienen con un doctor y no recuerdo nada más. Al día siguiente con el psicólogo me pide una explicación, esta cabreado, pero yo también lo estoy, si se piensan que estoy enferma, voy a acabar enferma de verdad, voy a enloquecer.  Él sigue mirándome muy serio.
-        Ana, tienes 17 años, pesas 32kg estás enferma.- me lo dice serio, preocupado y con mucha rotundidad, pero me lo diga cómo me lo diga, sé que no es verdad. Al no contestarle, no quiero hablar, él prosigue.- Sé que no me contestas, porque piensas que no lo estás, pero y si no lo estás, ¿desde cuándo hace que no te viene la menstruación? ¿por qué te has qué se te cae tanto el pelo? ¿por qué no te aguantas casi en pie? ¿por qué..
-        ¡Basta! ¡Basta! ¡Basta!- y otra vez el maldito nudo que me ahoga la garganta y hace que mi rabia y mi impotencia se expresen…
La sesión concluye con un sabor amargo y salado, yo creo que más que bien me hace mal ir ahí, porque me siento peor cada vez que voy, pero no es algo optativo, así que esto debe formar parte del secuestro y debe ser parte de la tortura. Me ha mandado deberes y parte de esos deberes es escribir y desahogarme. Me ha dado una libreta, otra nueva, para que cuente porqué creo que estoy enferma. No les entra en la cabeza que yo no creo, ni estoy enferma, es cosa de los demás, pero ellos siguen pensando algo que yo también debo creer. Se me ocurre que como a los locos les debería seguir la corriente y así quizás me dejan salir de esta cárcel. Mentir desde hace unos meses se convirtió en un arte, incluso utilizaba una libreta para apuntarme algunas, ya que no quería que me pillasen infraganti y tuve que aprender a recordar, ahora podría hacer lo mismo escribir la historia de arrepentimiento nunca jamás escrita y ser la niña que quiere volver a ser la que era. No es ser mala, simplemente es hacerles creer lo que ellos quieren oir, cuando alguien oye lo que quiere, ya te dejan en paz.  Esta noche comenzará el plan.  
Pero, Sandra, la chica de la habitación de al lado, con quien más confianza, entre comillas, tenía,  llamó a la puerta, le dejé pasar  algo extrañada, porque aunque fuese con quien más  hablase e incluso a la que más cosas sobre mi vida le había contado, pero tanto como para pasar por la noche de habitación en habitación, pues no. Estaba llorando así que le invité a pasar, si quería hablar, pues tampoco tenía nada mejor que hacer, así que le escucharía. Cuando pude entender algo, entendí que su mejor amiga en el centro, Ariadna, la chica que era muy charlatana y llevaba poco había desaparecido. No entendía nada, ojalá hubiera prestado más atención a aquella chica y me hubiera contado cómo salir de esa pesadilla. Y, al final, lo entendí todo, entendí que solamente había dos formas de salir de ese maldito secuestro por las buenas o por las  malas y ella había decidido hacerlo por las malas, no había resistido más esa tortura y no llevaba ni un mes. No sé si la edad, aunque solamente era dos años menor que yo o simplemente la impotencia de estar encerrada y no poder hacer lo que más ansiaba que era comer y comer había podido con ella, pero Sandra entre lagrimas me dijo que no quería que acabásemos como ella. Ariadna había querido terminar con todo aquello poniendo punto y final al espejismo que vemos todas, no aguantó más. Después de un rato de charla con Sandra me quedé sola en la cama, con la luz apagada y solamente arropada por un nórdico y mis pensamientos. No pegué ojo en toda la noche, reflexionaba sobre lo ocurrido la visita inesperada de Sandra, su estado y sobre todo el shock de que alguien prefiera abandonar esta vida, porque le han querido encerrar aquí por el famoso por su bien. De repente, pensé que yo no podía acabar como ella, tenía que salir de ahí por la puerta grande, porque yo no había hecho nada, no quería acabar con mi vida, porque tenía muchas cosas por delante. Sergio mi hermano siempre decía que cuando fuera mayor tenía que ser doctora que él me veía operando y yo sonreía, pero ¿y ahora dónde estaba esa sonrisa? ¿dónde estaban esos sueños? ¿Dónde estaba Sergio? Me dí cuenta que en todo ese tiempo no había reservado ningún hueco para pensar en mi hermano, mi pequeñajo, el que siempre me sabía dibujar sonriente en sus dibujos y en la vida real. Puede que por ello, por no pensar en él no hubiera sabido sonreír, pensé que no tenía motivos para hacerlo, pero tenía una familia, gente que me quería, les habría defraudado, pero lo difícil no es caerse es levantarse. 

Y sí, empecé a rellenar la libreta del psicólogo, pero no con la estratagema que pensé que sacaría de ahí, sino con los sentimientos que parecían haberse desvanecido con mis kilos, pero que aún estaban ahí. Quería salir, era la primera vez que quería salir del centro hospitalario, para estar como una profesional y no como una paciente más, quería estar en mi casa con los míos, quería seguir viviendo. Es muy fuerte que, a veces, hasta que no sucede algo lo suficientemente grave, aunque no sea a ti, pero a alguien que conoces, no sepamos tomarnos la vida en serio. A pesar de que me pareció algo cobarde la reacción de Ariadna, solamente ella y su situación sabe porque lo hizo, pero a partir de ese momento despertó en mí sentimientos olvidados y un cambio de actitud que ni recordaba tener. 

lunes, 5 de junio de 2017

ESTRENANDO LA PLAYA PARA PERROS EN BARCELONA

PLAYA DE PERROS EN BARCELONA Y MÁS ZONAS PARA PERROS
 
   
Este fin de semana ha sido el primer baño de la temporada de la pequeña peluda Kenzie. Desde el año pasado hay una playa para perros en Barcelona, bastante cerca de casa. Crearon una playa para perros, en la misma playa del Llevant en Barcelona.  A pesar de que la inauguraron el año pasado, 2016,  aún no habíamos tenido  la oportunidad de ir, ya que el año pasado fuimos en pleno verano y con el éxito que tuvo, la novedad y lo pequeña que es, no pudimos ni ientrar. Estuvimos haciendo cola durante quince minutos, pero hacía mucho calor y no puede ser que los perros estén muriéndose de ganas por entrar, estando atados y además con un calor insoportable, sin ninguna sombra, así que nos fuimos, y Kenzie se quedó con su gozo en un pozo, sin entender por qué estando tan cerca del mar no la habíamos podido soltar.  



Este año se ha vuelto a abrir en las mismas condiciones, el mismo espacio cercado, con una capacidad máxima de cien perros, con controles antes de entrar, le miran con un aparato que lleve el microchip y una vez comprobado te dejan acceder al recinto. Sin embargo, se abrió al público, y en  especial a los canes el pasado 1 de junio, así que como hace poco que se ha abierto y como ya no es tan novedoso, y teniendo en cuenta que el día estaba medio nublado, tuvimos suerte y no tuvimos que hacer nada de cola para poder entrar.   

Distintivo de playa para perro: huella de perro


La verdad es que a simple vista puede  resultar un recinto bastante pequeño para todos los canes que hay en Barcelona ciudad, sin embargo nos sorprendió gratamente. Primero, porque tuvimos la suerte de no tener que hacer esperas a la hora de entrar, segundo porque estaba todo muy limpio, y tercero porque todos los dueños se hacían responsables en todo momento de sus peludos, tal y como debe ser.  Eso sí, sigo considerando que el espacio no es lo suficientemente amplio para todos los peludos que hay censados en la ciudad. Además todo el espacio está cercado al estilo  de vallas como si fuera una área para perros, con su puerta que se tiene que cerrar y todo eso, sin embargo una vez van al mar cabe la posibilidad que se vayan hacia la zona de bañistas, ya que solamente hay una cuerda para delimitar la zona y como que los perros no saben para qué es eesa cuerda.
En más de una ocasión Carlos se tuvo que levantar para ir a buscar a Kenzie y que volvierá a su zona.  Salvando esos pequeños contratiempos, se lo pasó como una cacchorra, aunque ya no esté para tantos trotes, más de un remojón se dio  e incluso nos deleitó con su croqueta habitual de cuándo va a la playa.   

Sigo pensando que la zona no debería ser tan limitada, a pesar de que esté muy bien para llevar controles, para su limpieza e higiene. Sin embargo, teniendo el éxito que tuvo el año pasado deberían pensar en ampliar el área, para que cupieran más canes y pudieran disfrutar todos  de esa zona sin molestar a nadie. Eso sí, esta vez no  me puedo quejar de nuestra experiencia, porque pudimos entrar sin esperas, no estaba a tope y me gustó el control a la hora de acceder y lo  limpio que estaba. Además de contar con  servicios de duchas para perros, fuentes  y tener la seguridad que no se pueden escapar del recinto, al no ser que lo hagan nadando. 

No me queda otra que esperar a que el Ayuntamiento en vistas del gran éxito que tuvo esta iniciativa canina se ponga las pilas y haga más zonas como estas, además de si es posible ampliarla, porque se merecen un área más grande para que corran a sus anchas. Cada vez hay perros censados en la ciudad, y  hay que tener en cuenta que en verano es cuando más calor pasan, así que también necesitan un lugar para darse un  baño y refrescarse junto a sus dueños. Eso sí, hay que recordar  que no es aconsejable ir  en las peores horas de calor sofocante, porque los perros, por muy nadadores que sean, por mucha agua que beban también se pueden deshidratar, así que evitemos las horas punta de calor máximo, entre las 12 del mediodía y las 16h para que no lo pasen tan mal, que si vamos a lugares como la playa con ellos es para que disfruten un rato con nosotros.



MÁS ÁREAS PARA PERROS


Ahora ya sabemos un lugar más donde llevar a Kenzie, a pesar de que sus achaques de la edad no le permitan correr y nadar como lo haría unos años atrás, también tiene derecho a divertirse aunque sea un ratito. Nos encanta verla disfrutar, como a cualquier dueño le gusta ver correr libremente a su can. Es por ello que me gustaría que en Barcelona, a pesar de que haya creado esta playera para perros, también hiciera más zonas para nuestros peludos. Por ejemplo, en mi barrio no hay ninguna zona para  perros, una zona cercada, limpia y exclusivamente para perros. Cuando puse una queja en el Ayuntamiento me empezaron a enumerar las que había en el distrito, pero no es lo mismo, porque cerca de casa no tengo ninguna área donde poder soltar a Kenzie con la seguridad de que no se va a escapar, se va a perder, le van a atropellar, ni nos van a multar por tenerla suelta  y estando  a sus anchas. Reclamo más zonas para perros porque se lo merecen, como ya hice en su día redactando esta entrada: Área para perros.    

martes, 30 de mayo de 2017

Cumple trimestre con nuestra ninfa Pingu

TRES MESES CON PINGU

El pasado viernes día 26 de mayo hizo tres meses que nuestra ninfa Pingu vino a casa. Ha pasado un trimestre ya en casa con nosotros y la adaptación está siendo muy buena. Pingu, como ya comenté en: “Pingu, uno más en casa” lo trajimos siendo un bebé. Sigue siendo un bebé, porque es el más pequeño de casa y, aunque no sabemos cuándo nació exactamente; si a finales del año 2016 o principio s de este año, lo que sí que sabemos es que con nosotros ya lleva tres meses. 
                   
LA LLEGADA
Al principio pusimos a Pingu solo en una jaula pequeña, aunque amplia para él, la antigua jaula de Rufi, más que nada porque no sabíamos cómo se iban a llevar entre ellos, y porque siempre aconsejan hacer una cuarentena cuando viene un ave nueva a casa, por si estuviera enferma y para que se vaya aclimatando al nuevo hogar. Mientras Pingu ocupaba la antigua jaula de Rufim,  Rufi estaba haciéndose a la nueva mansión, esa jaula que compramos para los dos. De todas maneras, reconozco que no cumplimos la cuarentena, lo pusiéramos dónde lo pusiéramos, incluyendo la jaula, que, por muy limpia que estuviera era de Rufi, habría indicios que Rufi ya había estado por ahí. Así que, básicamente la “cuarentena” la hicimos en un par de semanas, para controlar que comiera, que hiciera bien sus heces y que se fueran escuchando sin estar juntos. Después los fuimos soltando juntos, pero poco a poco, para ver cómo se comportaban entre sí. Vimos que el pequeñajo siempre quería ir a toda costa donde estuviera Rufi, buen síntoma, porque a Rufi no le molestaba que le siguiera, básicamente le ignoraba. Eso sí el bebé, Pingu, quería picarle la cola, imaginamos que síntoma de de querer jugar, pero entonces es cuando a Rufi no le hacía ninguna gracia que le picasen sus plumas, totalmente lógico. Como digo, poco a poco, fuimos haciendo que se conocieran cada vez más, hasta que un día los juntamos en su jaula nueva, una ninfa jaula llamada ninfa deluxe, que es lo suficientemente amplia para los dos y sus juguetes. Además esta jaula tiene una característica que no he vista en otras, ya que era voladoras sin más, y es que se puede abrir por arriba, además de tener dos comederos a parte del bebedero con sistema anti vuelco, a pesar de que no tengan tanta fuerza como los loros, son capaces de tirarlos, porque son muy listos.

LOS AVANCES
Ahora que Pingu ya lleva tres meses con nosotros ha empezado a silbar, cosa que por el contrario nunca habíamos escuchado  hacer a Rufi. Teniendo en cuenta que las ninfas o carolinas tienen una características y es que las hembras no suelen silbar ni imitar sonidos, en cambio los machos, como es el caso de nuestro Pingu sí que suelen hacerlo. Primero empezó casi sin darnos cuenta, a pesar de que le silbábamos a reproducir: “La cucaracha” y así estaba todo el día, hasta que le fuimos poniendo otros silbidos y empezó a hacer mezclas. Ahora hay días que termina una canción y enseguida va a por otra y otras veces hace un batiburrillo de todo. Cuando se pone a cantar como descosido, Rufi se queda apartado como si le molestase, no intenta atacarle, ni mucho menos, simplemente se debe quedar alucinado de la vitalidad que tiene.

LAS MAÑANAS
Por las mañanas, cuando voy a por ellos, ya que para que no les moleste la luz y duerman sus horas, les llevo a otra habitación, siempre me recibe Pingu con una especie de: “¡Hola!” es como su forma de dar los buenos días. Algunos días me los encuentro en el mismo palo, medio adormilados, en otras cada uno en su palo, pero siempre el pequeño  tiene un silbido o una especie de saludo para recibirme. Saben que por la mañana les preparo el desayuno, y deben estar ansiosos de ver la luz y de empezar un nuevo día. Otro día os explicaré el ritual de las mañanas y la alimentación que les preparo, ya que para que no se cansen de comer siempre lo  mismo, cada día les intento dar algo fresquito, sano y saludable.  

KENZIE Y PINGU
Pingu para lo pequeño  que es, es un valiente de mucho cuidado. En cuanto nos descuidamos se va volando al suelo, porque es muy curioso y quiere ir a la cama de Kenzie, como si ese territorio también fuera suyo. En cuanto nos damos cuenta lo cogemos, no porque Kenzie le vaya a hacer algo, quien más miedo nos da es él. A mí me da miedo que le intente picar el hocico o los ojos, y Kenzie como es tan buena, no hace nada para quitárselo de encima. Eso sí, los picotazos de estas ninfas no son nada comparados con los de un loro, por no hacer, no hacen nin sangre, pero nunca se sabe
Por otro lado, Kenzie sin querer también puede darle con la pata. Además, hubo un día que Kenzie ya se hartó  y le ladró, tan fuerte que casi nos deja sordos, porque la peluda no suele ladrar, pero cuando lo hace, lo hace de verdad. ¿Por qué ladró? Porque ella intentaba acercarse a mí, que tenía encima a Pingu en mis rodillas, pero éste no paraba de intentar atacarle, sin hacerlo, poniéndose como un gallito, y nunca mejor dicho, con su Cresta para arriba y todo, haciendo como que iba a por ella, y no sé si fue una mezcla de celos, de ver que Pingu estaba conmigo y eso sumado que cada vez que intentaba acercarse a mí el pajarito intentaba pescarlo con el pico lo que fuera, pues como que no le hizo nada de gracia. 
Quizás Kenzie se lleva mejor con Rufi, porque es una ninfa más arisca, aunque también es cariñosa, también la conoce desde hace más tiempo. A  Pingu lo debe ver como a un terremoto con alas que no para quieto y encima no para de cantar. Sí que le deja que se le coloque encima, pero no se queda quieto y trepa por todo su lomo acercándose a la cabeza, la cual cosa no le hace ni pizca de gracia. En cambio Rufi que es más tranquilo, sí que permite que se quede más rato en su espalda, porque Rufi aprovecha para quitarle pelos, y Kenzie lo debe ver como un masaje.

UN TRIMESTRE CON PINGU
En definitiva estamos muy contentos de tener un nuevo miembro en la familia. Han pasado tres meses de aquel día de febrero que fuimos a por él, y solamente ha hecho que darnos alegrías, ya sea con un silbido, con que se te pose encima cada vez que te vea, con que baje la cabecita para que le toques. Sea como sea no nos arrepentimos para nada de tenerle entre nosotros, y espero y deseo que, aunque no lo demuestre, a Rufi nuestra ninfa de más de tres años, también le alegre un poquito más la vida estando más acompañada junto con su nuevo inquilino. Lo cierto es que son como dos hermanitos y, aunque no se den  mimoos, sé que se aprecian, sobre todo el pequeño que, como digo, va todo el rato detrás de Rufi. 
Es todo un encanto soltarlos y ver como revolotean por encima de tus cabezas, persiguiéndose uno detrás de otro. Ahora que llega el verano, aunque sin abrir las ventanas, tendremos aire asegurado, gracias a sus aleteos. 


sábado, 27 de mayo de 2017

DANDO CARA AL BLOG

DANDO AIRE FRESCO AL BLOG
 

A veces es mejor coger aire y respirar bien fuerte para ver las cosas con claridad, en ocasiones no sirve de nada. Sirva  o no de algo a mí me apetece dar un paso más allá y traspasar este blog, sin cambiar un ápice de lo que significa y trasladarlo a la pantalla.

¿Cómo?
Últimamente me ha dado por seguir muchos canales de Youtube, y no es que quiera ser una Youtuber, porque hay verdaderas maravillas por esa plataforma, desde personas que tienen una soltura increíble, hasta otros que hacen una postproducción y edición fantástica. Sin embargo, a pesar de no tener una cámara profesional, ni de última generación, a pesar de no tener una soltura que brille e ilumine, a pesar de tener dificultades visuales, me apetece acercar y dar a conocer mi blog a las personas usuarias de Youtube. 

Quizás no se trate de subir un blog cada vez que haga una entrada, porque hay veces que hay que leer sin más. En otras ocasiones sí que puede venir bien dar imágenes de lo que cuento, para que sirva de ejemplo y se entienda un poquito más el post. En otras circunstancias simplemente me apetecerá hablar de alguna entrada en concreto, de algo que no tenga que ver, pero que estará en alguna entrada.

Mi blog tiene el problema, entre comillas, que no trata una temática en concreto, pero tiene un por qué. Primero porque es un blog personal en el que cuento lo que me apetece. En segundo lugar, lo creé cuando nos fuimos a vivir a Dublín, Irlanda, y ya se ha quedado para plasmar ideas que vayan surgiendo o viviendo. En tercer lugar, como bien indica el título del blog, es una maleta, concretamente la mía, la de Pili, y en una maleta pueden caber muchas cosas, desde relatos, historias, anécdotas, vivencias, viajes, ilusiones, preocupaciones, podcast, refranes y todo lo que vaya surgiendo.

Sé que hay muchos blogs que sí que están centrados en algún tema y sé que es mucho mejor. Aunque a veces en la variedad está el gusto, y el poder elegir entradas no te condiciona. No puedo hablar de viajes tanto como me gustaría, porque me falta tiempo para viajar. No quiero hablar y centrarme solamente en libros, porque son parte importante en el equipaje de un viaje, y no pueden faltar, pero me gusta tratar también otros temas. Sobre todo, ya sabéis, que me gusta reivindicar mis derechos, hablar de mi perra guía, del día a día y mucho más.

No sé cómo será está andadura delante de la cámara, sin dejar de teclear, ya que no quiero dejar de lado el blog para nada, al revés quiero que el canal de LamaletadePili sirva para conocer el blog, y ampliar información que vaya dando en los vídeos con las entradas en el blog. Sería como un plus al blog.

¿Qué os parece la idea? ¿descabellada? ¿Pueden ser compatibles? Pues ya lo iremos viendo, y os espero como espectadores, a ver qué tal sale la idea, que a veces tienes una idea en la cabeza, pero llevarla a cabo ya es otra cosa.

Os espero, ya me iréis diciendo vuestras impresiones. Para seguir el canal he dejado al lado derecho del blog, un botón para que os podáis suscribir. De todas maneras, si le estáis en Youtube y buscáis LamaletadePili os saldrán todos los vídeos y os podréis suscribir, para seguir los vídeo s que vaya subiendo. De todas maneras, como digo, es un canal vinculado al blog, así que seguramente si seguís todas las entradas del blog, iréis viendo también los vídeos. 

Espero que os guste esta nueva iniciativa, 

Y aquí os dejo el primer vídeo del canal: 



sábado, 20 de mayo de 2017

Podcasts para aprender Inglés

ENGLISH PODCASTS TO LEARN & IMPROVE IT



Tras la entrada sobre podcast ahora toca el turno de podcast para aprender inglés. Además justamente hoy hace un año de la creación del grupo Learning English- Aprendiendo Inglés, un grupo que creé con la intención de compartir inquietudes a la hora de aprender inglés y resolver dudas entre todos. Sinceramente es un grupo que tengo algo abandonado, pero que está ahí, para todos los interesados en el idioma de Shakespeare. Todas las personas interesadas pueden dejar sus dudas, problemas o compartir métodos para aprender inglés.

Sin embargo, ahora toca mencionar algunos podcasts interesantes a la hora de sumergirte en el idioma que domina el mundo. Muchos son los que no tienen tiempo para centrarse en la lengua inglesa yendo a clases, leyendo un libro o mirando otros recursos, así que los podcasts pueden ser una gran solución. Comenté que los podcasts son como programas de radio, algunos de más duración que otros, así que a la hora de profundizar un idioma los veo muy interesantes, porque es una manera de practicar el Listening y mejorar tu pronunciación.  Tal vez escuchándolos no vayas a dominar de un tirón el inglés, pero sí que te ayudarán a hacerlo o manejarte con mayor soltura, ya sea con la escucha, llegando a entender lo que dicen, como a la hora del habla, por tanto son recursos que te ayudan a defenderte con el idioma y pueden ser un gran recurso para aprender el idioma.

A pesar de que sé que hay multitud de podcast sobre el tema, os voy a dejar una selección de los que conozco, para hablar con causa y conocimiento de lo que sugiero. Por supuesto, os animo a que si sabéis, y queréis recomendar vuestros preferidos y no están en la lista, los dejéis en los comentarios, para conocer nuevos recursos. 

Lista de Podcast para aprender Inglés


1-                     ESL Podcast:  English as a Second Language es un podcast que no podía faltar en el primer puesto, ya que fue uno de los primeros que descubrí y me ayudó mucho. De la mano de Jeff McQuillan, un profesor que habla de forma muy clara y comprensiva que te ayudará en todo momento a esclarecer tus dudas. La mecánica de este podcast es hablar sobre un tema en concreto, dos personas normalmente escenifican una situación y lo escuchas por primera vez, la segunda vez nuestro guía, Jeff, va haciendo paradas en palabras claves, tales como expresiones, phrasal verbs o algo que resulte de interés comentar. Lo bueno que tiene que en cada pausa que hace para explicar esa palabra clave es que deletrea la palabra en cuestión, así sabes cómo es su pronunciación y cómo se escribe y te lo explica sin traducirlo a tu idioma, porque este podcast es íntegro en inglés. La tercera vez que escuchas el idioma ya lo escuchas de forma rápida, de forma natural tal y cómo hablarían una situación cotidiana. Por tanto vamos de más lentos, a explicación para entender el texto y la tercera vez para hacerte a la idea de cómo sería la conversación natural. Hablo de texto, porque esa escena que escuchas en audio, también puedes ver cómo está escrita si entras en la web, donde hay transcripción de todos los audios. Un buen podcast que he recomendado a mucha gente, porque no solamente sirve para gente de habla española que quiera aprender el idioma inglés, sino que sirve para todos los interesados en la lengua inglesa, independientemente de dónde sean.   
            
2-                     La mansión del Inglés: Este podcast no lo he escuchado tantas veces como me gustaría, ya que las veces que lo he hecho me ha gustado mucho. Te resuelven dudas dos  profesores de habla inglesa, creo que afincados en España, y a veces intentan traducir algo en español, pero eso después de haberlo descrito muchas veces y en ocasiones creo que para practicar ellos mismos su español, a veces hasta entran en dilemas entre ellos, por si se dice de esa manera u otra a la hora de traducirlo. Suelen tener mucho feedback con los oyentes, ya que todas las dudas que intentan resolver vienen de las personas que dejan sus preguntas, ya que sean en audio o por escrito, y como las personas que expresan sus dificultades con el idioma lo hacen en inglés, les intentan corregir y tratan temas en los que a veces fallamos todos. Muy recomendable para pasar un buen rato y aprender inglés, además en su página web encontraréis muchos recursos, tales como juegos, películas, prensa, etc.  
               
3-                     Vaughan Radio: Se ha convertido en un referente, ya que no solamente tienen podcast que puedes escuchar por internet, sino que tienen su propio canal de inglés y muchos cursos físicos. Lo descubrí por casualidad escuchando la radio por la televisión, me pareció muy interesante poder escuchar inglés en la radio y hubo una época que lo escuchaba mucho. Dependiendo la hora tienen programas para principiantes, para niños, para adultos, para avanzados y en algunos programas te dicen una frase y la tienes que traducir, aquí sí que hablan en español. De hecho lo que no me gusta mucho de este podcast es que meten mucha publicidad, supongo que para poder financiarse y poder seguir ofreciendo los audios, sin embargo, a veces es demasiado abusivo el uso que hacen de su publicidad, donde indican los cursos de verano, los teléfonos para apuntarse a sus cursos, entre otros. Pero, en general, es un buen podcast que no puede faltar, sobre todo cuando se trata de las clases magistrales de Richard Vaughan. 
             
4-                     Tu Inglés:  No es que sea uno de mis podcast preferidos, pero sí que me ha venido bien en ocasiones, para resolver alguna duda sobre si utilizar un verbo u otro, o para descubrir nuevos phrasal verbs o modismos. Recuerdo que a Carlos, mi pareja, sí que le gustaba mucho este podcast, porque le parecía entretenido y una manera fácil de aprender inglés. En este caso es Brian, un profesor estadounidense, y su alumna mejicana, Cecilia, quienes nos ayudan con el idioma inglés. Es muy gracioso escuchar hablar en español a Brian: “Hola y bienvenido a tu inglés!”. Sí, que te ayuda con gramática, verbos y repiten mucho, pero también hablan en ocasiones en español y eso no me termina, pero también lo recomiendo mucho.
                            

5-                     EnglishClass101: A través de este podcast, que reconozco que no lo he escuchado tanto como los demás, puedes escuchar diferentes audios con diferentes temáticas culturales que, según tu nivel te ayudarán a mejorarlo, porque después de escuchar cada tema, profundizan en la gramática y es una buena manera, sobre todo de conocer vocabulario nuevo. En los pocos audios que he podido escuchar, no hay nada en español, es totalmente en inglés: un gran punto a favor.  Me acabo de suscribir a su canal de Youtube, porque cada martes y viernes suben un vídeo y siempre va bien poder consultarlo y poder mejorar.  
            

En casi todos los podcast he puesto un vídeo de Youtube, porque aunque los podcast sean audios, he encontrado que muchos también se pueden escuchar a través de la plataforma Youtube. Así que, ya que he puesto algunos podcast con su respectivo vídeo, no podía faltar un canal de Youtube que muchos conoceréis, se llama: AmigosIngleses. Estos vídeos, donde una pareja (él inglés y ella española) nos resuelven dudas, como cuándo usar un verbo u otro, diferencias entre palabras similares, etc. La verdad es que aunque hablen en español, son totalmente recomendables por lo bien que saben explicar y con ejemplos. Me gusta mucho que pongan ejemplos para saber cuándo usar una expresión, palabra, verbo con el que dudo.   



Espero que os hayan resultado útiles mis  recomendaciones sobre podcast para aprender inglés, por favor, no dudéis en dejar vuestros preferidos, así entre todos podemos descubrir nuevos recursos para seguir batallando con el idioma inglés.  

Cuidaros!
Take care!

                And I  hope you had enjoyed this post!
                  Y espero que hayáis disfrutado de esta entrada!   

See you son!

Nos vemos pronto! 

domingo, 14 de mayo de 2017

Fechas para recordar: 11 de mayo

Números en el calendario que marcan la diferencia

ANIVERSARIO DE CON MIS OJOS
Esta semana se han cumplido tres años del estreno de Con mis ojos, un programa de televisión en el que Kenzie y yo viajábamos por muchos rincones de España, conociendo otras culturas, tradiciones y sobre todo descubriendo nuevas actividades de gente maravillosa. He hablado en muchas ocasiones de lo que significó para mí vivir una experiencia como aquella. Me sacó de la rutina, me hizo viajar, conocer a personas profesionales que nos acompañaban y asesoraban en todo momento, pero sobre todo, como siempre digo, espero que también ayudase a otras personas a ver los viajes con otra mirada, la mía. A pesar de tener resto visual, y no ver al 100% se puede disfrutar de los viajes, de las actividades, de la vida en general, de otra manera, pero se puede hacer.

NOSTALGIA
Ahora que el tiempo ha pasado y la nostalgia me embarga, me queda un buen sabor, un regusto de lo que viví, como digo en muchas ocasiones fue todo un regalo. Sin duda, fue algo duro, enfrentarme a diferentes situaciones, no por las actividades que tenían pensadas para mí, sino porque todo era nuevo y el vértigo que da dar un paso al frente al grito de acción ante situaciones que no controlas, siempre da un poquito de temor: al no hacerlo bien, a no dar una buena imagen, quizás por todo aquello y por el frenesí de la rapidez de los hechos  a veces no disfruté como debería de todo aquello, pero ahora que miro desde la distancia sé que hice bien en aceptar todos los consejos que los compañeros me dieron, en vivir todo aquello y sobre todo en dejarme llevar.  Ahora todo aquello parece un sueño, a ver hecho tantas cosas en tan poco tiempo, por suerte hay testimonio gráfico que todo aquello no fue un sueño, lo viví y quedó grabado. 



EL ESTRENO
Un 11 de mayo de 2014 se estrenó en la 2 el programa que con tanto cariño estábamos grabando. A mis compañeros también les costó trabajar con el handicap de una persona ajena al mundillo de la televisión, que no sabía nada de nada de cámaras, de escenas, de locutar, y que encima en ocasiones no sabía ni qué entorno le rodeaba porque  no lo veía, además de ir acompañada con un perro guía.  Ese 11 de mayo aún  en pleno rodaje, vinieron amigos a casa para ver con nosotros el estreno, estaba ilusionados, pero yo me moría de vergüenza, porque a pesar de haber  locutado lo que iban a ver  no había visto el resultado íntegro de  lo que iban a ver.  Mis amigos, familiares y la gente que en definitiva me conoce no se iban a sorprender de nada, porque en muchas de las situaciones que me iban a ver me habían visto actuar en vivo y en directo, pero la cosa cambiaba porque me iban a  ver a través de la pequeña pantalla. Se reían, porque e reconocían en expresiones y decían que esa frase era muy mía, ese gesto de sorpresa también y tal otro también, pero a mí me daba nervios, a pesar de haberlo vivido, me partía de risa, me daba algo de pudor que me vieran y comentasen, porque una cosa es vivirlo y otra es revivirlo. 
Durante el programa y al finalizar recibí más mensajes que en toda mi vida, ni siquiera un día de cumpleaños había recibido tantos mensajes al móvil, incluso me  lo tuvieron que leer, para que el móvil, el voice over mi lector de teléfono, no se volviera loco. Me sorprendí de algunas felicitaciones, porque se acuerda de ti gente con la que apenas no  tienes relación, pero por el simple hecho de haberte visto en televisión es como si de repente se les encendiera la lucecita de los recuerdos, y les dio por mandar un mensajito. La verdad es que no podía creer que tantas personas me hubieran visto. 

EL DESTINO
Estos días a pesar del tiempo transcurrido, he caído en lo caprichoso del azar y he recordado que se estrenó un once de mayo y que a mi peluda me la dieron un 11 de marzo, como si el 11, la ONCE y todo lo relacionado con los dos palitos que conforman esa cifra tuviera mucho que ver conmigo misma y mi destino.  Un número a veces no significa nada, pero cuando te cambia la vida y hace que tu vida tire por un camino u otro hace mucho,  como si de una señal de tráfico se tratase, queda retratada en las señales del camino de la vida. Sobresale sobre  otros números que hay en el calendario , porque la lucecita de los recuerdos  hace que se ilumine cuando llega, igual que sucede con los cumpleaños de los seres queridos, que te da un toquecito en tu corazón. 


POR MUCHOS AÑOS QUE PASEN…
Así que por mucho tiempo que pase no olvidaré que un 11 de marzo conocí a mi peluda, Kenzie, quien me cambió la vida y me dio mucha seguridad para andar por los senderos de ésta. Tampoco olvidaré que el 11 de mayo se estrenó Con mis ojos, una experiencia que viví junto a mi peluda, la cual no hubiera sido lo mismo sin ella.  
Así que no sé si tendrá que ver el destino, el número 11, las decisiones que tomamos o no, pero hay fechas en el calendario que deslumbran por encima de otras y pasen los años que pasen yo seguiré recordándolas, porque marcan un antes y un después en mí.


viernes, 5 de mayo de 2017

Relato: Persiguiendo sueños incompletos

PERSIGUIENDO SUEÑOS INCOMPLETOS

Manu siempre se había dedicado a conducir. Primero, aprendió a conducir un coche de carreras de esos de niños pequeños, siempre le había apasionado la libertad que le daba ir en un vehículo. Más tarde, cuando ya tuvo edad, pudo conducir su primera moto, aunque realmente lo que él anhelaba era conducir un coche, pero, para ello aún tendría que esperar dos años más. Cuando llegó a los dieciocho, la edad que esperaba con todas sus ganas para poder sacarse el carnet de conducir, en su vida habían cambiado muchas cosas, tantas que no pudo apuntarse a una academia para estudiar. Desde que había fallecido su padre, unos meses antes de  su cumpleaños, el desanimo y la situación en casa era un poco precaria, así que se ató los caprichos y se puso a remar como un buen remero. No le quedaba otra que dejar los estudios y ponerse a trabajar, él quería trabajar de repartidor, para poder llevar su moto, pero al final le salió trabajo como mozo de almacén y así se fue ganando la vida, siempre apartando algo de dinero para algún día poder cumplir su gran sueño.

Algunas veces le tocaba trabajar de noche en aquel inmenso almacén repleto de cajas de ropa. A él le encantaba poder ayudar a descargar cuando venían los camiones repletos de material. Acababa baldado, pero le encantaban aquellos monstruos de la carretera. Lo que hubiera dado él por subirse en esa cabina y conducir aquel gigante volante, pero se tenía que conformar con seguir conduciendo su moto, a la que odiaba en los días de lluvia, pero que no le quedaba otro remedio, si quería llegar a su puesto de trabajo en un polígono alejado de su barrio.

Mientras trabajaba por las noches, durante el día estudiaba por su cuenta, haciendo exámenes tipo test por internet. Cuando se vio más que preparado, seguro y sabiendo que tenía dinero de sobra para apuntarse, lo hizo- En unos meses ya tenía su carnet, no tardó casi nada, porque las ganas, el estudio que había llevado a cabo y el dominar la conducción – aunque fuera porque alguna vez siendo adolescente su padre le había dado alguna lección- hizo que tuviera el carnet en menos tiempo de lo habitual. Estaba feliz, radiante, pero, ahora solamente quedaba ahorrar para poder comprarse un coche.

Una noche en el almacén, le dijo a Pepe, un amigo suyo que conducía uno de los camiones del reparto, que si le dejaría subirse a la cabina. Pepe, se le quedó mirando muy serio, y enseguida le sonrió lanzándole las llaves.
-        Toma, pero, a ver qué haces, que esa volante y ese asiento es mi vida. Haz lo que quieras, Manu, pero yo me voy a fumar un cigarro, que después de más de cuatro horas ahí dentro, necesito tomar el aire.
-        Tranqui, tú, tómate tu tiempo.  
Manuel que estaba a punto de hacer veinte años, y a pesar de haber conseguido un coche de segunda mano, cuando se subió en ese coche tan grande, tuvo una sensación de un volante enorme en la carretera. Se dio cuenta que quería conducir un camión, todo se veía desde otra perspectiva subido ahí arriba. Dio una vuelta a la manzana del polígono y se sentía que nadie le podría parar. Así que, después de esa experiencia, se le acentuó más la idea de estudiar para tener el carnet de grandes vehículos. Su madre no lo veía muy claro, porque, aunque supiera que le podría abrir muchas puertas en el futuro, sabía que era muy caro y no se lo podían permitir. Luis, el hermano de Manu, era anti coches y no entendía la manía de su hermano, cuando en bici, según él se podía ir a todas partes. Manu intentó darle la vuelta a la tortilla, y le dijo que sí que era saludable ir en bici, pero que a todas partes no llegaría, y que él con un camión podría ir donde se propusiera, con un autobús podría ofrecer un servicio, etc.… Les convenció de tal manera que, aunque fuera un sacrificio para toda la familia, todos aportaron algo a final de mes, para que Manu pudiera cumplir otro sueño más.  

Ahora, viendo el tiempo desde el retrovisor,  y en una noche fría como la de aquel día en el almacén, Manu recordaba lo que le había costado estar conduciendo su Pegaso, su segunda, o más bien, su casa. Sonreía mientras recordaba todo el esfuerzo que hicieron, lo que le costó y las lagrimas de impotencia al ver que ese día no llegaba. Le encantaba conducir, pero lo que no sabía era que la carretera era tan solitaria, sobre todo en noches oscuras como esa. Se pasaba mucho tiempo fuera de casa y Luis le recriminaba que no prestase más atención a su madre. Sin embargo, el trabajo era el trabajo, es lo que solía repetir Manu, con un suspiro. Manu no es que no llamase a su madre, no es que no estuviera en casa, porque siempre que iba a Madrid estaba en su casa, en casa de su madre, pero no vivía el día a día que Luis con su paciencia aguantaba. Su madre tenía Alzheimer y a veces, después de largas temporadas por Alemania, cuando llegaba a casa su madre no le recordaba con claridad. A él se le caía el alma al suelo, pero no la pisoteaba, porque no estaba haciendo nada malo, simplemente trabajar, tal y como había hecho toda su vida.
Al ver que su madre se iba apagando, pensó en ver qué otras rutas podría hacer que le permitieran estar más en casa. Busco una que iba solamente los fines de semana, pero con un sueldo similar. A él le sorprendió el salario tan elevado, pero en aquellos momentos no quiso preguntar nada más, porque podría estar durante toda la semana cuidando de su madre y teniendo algo más de vida social. Luis le agradeció el cambio de actitud y empezó a liberarse un poquito más, dejándole más responsabilidades a Manu. La madre no pudo agradecérselo, porque a pesar de verlo con más frecuencia lo seguía confundiendo con su padre, hasta que en los momentos de lucidez se alegraba de verlo y siempre le preguntaba que dónde estaba su camión. Él sonreía y pensaba que mientras lo relacionase con el camión, tan mal no iba.  

Llegó el viernes y le tocaba enfrentarse a su nuevo puesto de trabajo…ahora sabía porque era un sueldo tan elevado, no tenía que transportar material ilegal, pero sí, pasar por territorios en los que vivían gente que anhelaba vivir otra vida, tenía esperanza de salir de la pobreza y soñaban por una Europa de oportunidades. Había veces, que se le tiraban en el camión, les daba igual morir, solamente querían desaparecer y cambiar de vida. Un día se tuvo que bajar del camión, para pedirles que se retirasen de su camino, que tenía que entregar fruta en Almería y no podía llegar tarde, ellos llorando le suplicaron que les llevase, pero, él con las lagrimas a punto de caer,  dio media vuelta, se subió al camión, hizo maniobras para no llevarse a nadie por delante y los dejó ahí. En la soledad de su cabina, llorando, se reprochaba a ver sido un cabrón y no haber ayudado a esa gente. Pero, el sueño que perseguían no existía,  se repetía mil y una veces, para perdonarse. Además, se decía, que si hubieran ido con él a España, hubieran sido unos ilegales, sin papeles, sin casa, sin familia, y muchos tendrían que mendigar, y si alguna vez se encontrase con ellos por la calle, éstos no le perdonarían haberles llevado a un sitio sin oportunidades.
Con el tiempo se fue acostumbrando, aunque era muy complicado vivir ese tipo de situaciones, donde niños se juegan la vida por pasar la frontera. Tenía que hacer largas colas y supervisiones al pasar la aduana, muchos intentaban colarse. Algún compañero suyo había tenido que dejar la profesión por llevarse a niños, pensando que hacía el bien, pero le pillaron con toda la mercancía viva. Otros en cambio, sin saberlo, pasaron por situaciones más desagradables, como encontrarse a niños dentro casi del motor y ver que estaban en el destino de sus sueños, pero no lo podrían disfrutar.

Manu no había corrido nunca con ese tipo de situaciones, sin embargo, cuando se iba los viernes era como si se fuera a la muerte. Iba con miedo, no quería dejar a su madre sola, que llegase de vuelta y su madre no le recordase o peor aún que se hubiera apagado para siempre. Le daba miedo encontrarse con gente que deseaba cumplir sueños que no existían, pero querían huir y que él fuera su oportunidad.

A sus 43 años se dio cuenta que toda su vida había estado persiguiendo sueños. A base de esfuerzo y sacrificio los había conseguido, pero ¿a cabio de qué? De no poder formar una familia, de no poder estar con los suyos y lo peor no poder cumplir los sueños de otros. Cada lunes después de su ruta llegaba desmoralizado, sin ganas de seguir ejerciendo su profesión. Él siempre había querido conducir, primero un coche de carreras, después una moto, un coche y un camión, pero, en realidad, el volante de su vida no era un volante físico, sino que estaba en su cabeza y no había conducido nunca su vida, porque siempre había estado alejado de los suyos, siempre había estado en la carretera solo. Y, como no pensaba renunciar a todo el fruto de años, a pesar de darse cuenta de sus errores, seguiría igual. Mucho le había costado sacarse ese carnet, conseguir ese camión que adoraba y  tener un trabajo con el que, aunque le diera demasiado tiempo para darle vueltas a la cabeza, le permitía conducir ese volante, el de la carretera.

Veía sufrimiento en aquellos que intentaban huir en busca de algo mejor, pero él, con los años aprendió a verlo de otra manera, de algunos se hizo amigos y les contaba cómo estaba la cosa por España, que aunque quisieran escapar, esa no era la solución. Ellos decían que él lo decía porque lo tenía todo, él sarcásticamente les decía: “¿y entonces, dónde están mis hijos, mi mujer, mi vida? Solamente trabajo persiguiendo un sueño y ese sueño sigue en la carretera.”