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domingo, 9 de agosto de 2015

Relato veraniego

EL INTRUSO  

Lo maté. Sí, lo maté, lo confieso. Lo asesiné con alevosía, con ganas, y lo mejor, dormí muy a gusto, sin remordimientos, simplemente dormí como no había hecho desde hacía tiempo. Después de matarle fue como si me hubiera sacado un peso de encima. Dormí de maravilla.

El verano había llegado y hacía tanto calor por las noches, que tenía que dejar las ventanas abiertas, para que entrase algo de aire. Era algo insoportable, un calor pegajoso y el aire de la calle era casi inexistente, pero mucho mejor que estar encerrado entre cuatro paredes sí que se estaba. El calor  no me dejaba dormir a gusto, lo único que conseguía era sudar y dar vueltas y más vueltas en la cama, hasta acabar deshaciéndola. Esa noche, más bien, esa madrugada, ya estaba medio adormilado, había ganado la batalla al insomnio y al calor, y de repente, lo escuché. Tenía un intruso en casa, concretamente, en mi habitación. No me asusté,  para nada. Simplemente, con mi mal despertar, se iba a enterar de quién era yo. Tengo muy mal despertar, muy mala leche, y encima si me desvelo ya no puedo volver a dormir. Así que, no me quedó otra que hacer guardia. Sabía que el intruso, por mucho que se escondiese seguía ahí, así que, a riesgo de volverme paranoico estaba haciendo guardia, alerta, esperando un falso movimiento de éste para actuar. Sabía que continuaba en mi alcoba, porque no había podido escapar. Me puse la almohada en la espalda y me senté en la cama, con las piernas cruzadas, como si estuviera haciendo meditación, aunque precisamente relajado no estaba. Me quedé esperándole, como un pasmarote, en esa posición tan extraña para la hora que era, pero sabía que tarde o temprano caería, solamente tenía que estar muy atento. No encendí la luz, porque con la luz que se colaba de la farola ya estaba suficientemente iluminado, una luz tenue, pero perfecta, para hacer lo que estaba deseando realizar, sí, matarle. En cuanto tuviera la oportunidad lo haría, en silencio, con el único testigo de esa farola, que sé que no diría nada y si lo hacía me daba igual, solamente estaba cegado por conseguir mi objetivo: acabar con él. 

No estaba loco, estaba cabreado, enfurecido, y todo empezó a cuadrarme: entendí que ese intruso no era la primera vez que me visitaba, estaba convencido que otras noches había estado ahí al acecho. Entendí el porqué de mi cansancio por las mañanas, yo no es que durmiera mal por culpa del calor, que también, sino que, estaba siendo acosado, atacado, irrumpiendo mi sueño y mi intimidad. Ahora que sabía todo, sabía que él era el culpable de todos mis males se iba a enterar, era yo quien estaba tras él. Aunque ahora se hiciera el silencioso,  el invisible, cuando menos se lo esperase, acabaría con él.  Recordé que tampoco tenía que ser muy cruel, que no tenía que mancharme las manos de sangre. No quería ensuciarme, ni gastar mucha energía, simplemente acabar con él. Recordé que había una solución más directa, silenciosa como él, pero efectiva. A los cuatro vientos grité: “ ¡Quién avisa no es traidor!” Alertando al intruso para que se fuera, más bien como un pequeño acto de compasión, aunque sabía que por mucho que le dijera, aunque le hubiera dicho que sería su última noche con vida, no me hubiera creído y hubiera seguido ahí, ajeno a mis voces y persistiendo en su afán de ser lo que era, un intruso. 
Rápidamente, después de mi grito, salté de la cama y con una risa maquiavélica, abrí el cajón, saqué mi arma letal y la conecté a la corriente. Enseguida empecé a notar el suave y dulce olor a la muerte. Nunca más volvería a picarme, ni ese, ni otros de su calaña. Me sentí tonto por no haber recordado hacerlo antes de abrir la ventana, pero ahora me reía muy a gusto y estaba listo para descansar sin interrupciones. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Holocausto en Manhattan de Bruno Nievas

HOLOCAUSTO EN MANHATTAN de Bruno  Nievas

Tengo varias reseñas pendientes de publicar. Pero, vamos paso por paso. Hoy le toca el turno a “Holocausto en Manhattan” de Bruno Nievas. Es uno de los últimos libros que me he leído, aunque salió en Mayo de este año (2013), pero ha caído ahora en mis manos. Es uno de esos libros que, una vez empiezas a leer la historia, te atrapa de tal manera que no puedes parar de leerlo.  La verdad es que no conocía al autor: Bruno Nievas, pero me he llevado una grata sorpresa, tanto con el  libro, como con el autor.   



Holocausto en Manhattan relata dos historias:  
Una empieza en Septiembre de 2010. En un escenario que es conocido por todos, Manhattan, y está a punto de cumplirse el noveno aniversario desde la caída de las torres gemelas. Preparativos, nervios y alboroto está por todas partes. Entre todo ese ambiente, nos presenta a un profesor de universidad, Mike, que estudia una nueva droga. Una droga auditiva, las llamadas ondas binaurales. También, aparecen en escena: un agente de policía, Max, y su hermana, también policía, ambos amigos de Mike, que le involucrarán en un caso.  

Pero, ante todo ese  alboroto,  hay gente que ajena a todo lo que ocurre, cumple con su misión: llevar una bomba al epicentro de la celebración. Dany tiene que llegar allí, dejar lo que le han dicho, donde le han ordenado y volver, todo en un tiempo récord, para poder salvar a su familia.  Mientras él hace la misión, su  familia está retenida con quienes le han ordenado la misión.  Él tiene que hacerlo sea como sea,  para poder salvar a su familia. Pero, algo sucederá….un accidente, justo con un policía.  Uno de esos agentes  corruptos, nada que ver con Amy y Max.

Otros protagonistas son: Agentes de policía corruptos, que impiden a toda costa realizar una buena labor policial. Frank: un millonario que resulta ser el padre de Max y Amy:  Y un anciano  muy rico, inválido y muy poderoso, que tiene muchas cosas secretas.

A la vez, en el libro, se  relata otra historia. Una historia que empieza en 1944. En Febrero de 1944 Leon Yessef es separado de su madre y su hermana pequeña. Viajaban en uno de los “trenes de la muerte”,  el joven adolescente intenta inútilmente, ayudar a su familia. Pero, un oficial le golpea, y antes de que pueda apretar el gatillo y acabar con él,  le mira fijamente a los ojos y el oficial no le dispara. A partir de ahí su vida en el campo de exterminio cambiará radicalmente. Vemos todo lo que le ocurre a Leon, un chaval de 16 años que intenta sobrevivir en ese "infierno".

Se van intercalando las dos historias: la de Manhattan y la de Auswitch. Cada capítulo se para en el momento justo, para dejarte con el qué pasará. Una intriga que hace que no pares de leer para saber qué sucederá. Parecen historias que no tienen ninguna conexión, pero están más unidas de lo que pensamos. Además, con la trama de 1944 es cuando empezó el final del mundo, y ahora si no lo impiden quieren desatar la tercera guerra mundial. La novela tiene un ritmo rápido, dinámico, trepidante que no te dejará parar de leer.

Un thriller trepidante que no podrás dejar de leer.  Querrás saber desde el detalle más insignificante a cosas cómo que son las ondas binaurales, cómo acaban los personajes, y qué sucede en la ciudad,  cómo es  la vida  de Leon en el campo de exterminio…etcétera. Un libro que no te puedes perder.

Por último decir que  el autor hace referencia a cosas de nuestro tiempo, desde la tecnología que todos estamos familiarizados con iphones, mp3  y todo ese tipo de tecnología, mundo no desconocido. Hasta hacer menición a  la descripción de Mike como uno de los personajes de la serie  “Big Band Theory”. Cosas que hacen que llegue más al lector, sobre todo si está  familiarizado  con estos temas.  Son guiños que acercan más a la lectura. Pero, esto  solamente es una curiosidad graciosa, porque  acercar, si te asomas, estoy convencida que vas a continuar con la lectura.  Espero que disfrutéis de este libro.


Os dejo un book tráiler del libro