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Una maleta cargada de ilusiones, aventuras, anécdotas, sorpresas, recuerdos y mucho más…







domingo, 9 de octubre de 2016

Vacaciones en Septiembre en Menorca

VACACIONES MENORQUINAS EN SEPTIEMBRE


Este año hemos elegido como destino vacacional Menorca. Habíamos estado hace tres años, pero en diferente época: ya que fuimos en Julio: temporada alta. En esta ocasión, como ya llevamos varios años, preferimos escoger vacaciones en septiembre, porque está menos saturado y porque igualmente se supone que hace buen tiempo. 

Cuatro días antes de irnos se pusieron en contacto con nosotros de Edreams para comunicarnos que habían desviado nuestra reserva. Sí, a cuatro días y sin hotel, cuando lo habíamos reservado con tiempo. Habíamos cogido el mismo apartamento, donde habíamos estado hace tres años, porque, ya se sabe, más vale conocido que algo que no conoces. No, no fue por eso, si no, porque en su momento estuvimos muy bien con ese alojamiento, nos gustaba la situación y las vistas donde se podía ver la puesta de Sol.  No vamos a dramatizar, no nos quedamos sin alojamiento, porque nos daban tres opciones: una era un hotel, así que la descartamos y entre los dos apartamentos que nos daban a elegir nos quedamos con uno de ellos según las opiniones que pudimos ver por Internet. 
Así que el apartamento que nos tocó era Sa Cala ubicado en Cala Morell. Un lugar muy tranquilo, ideal para desconectar y estar en plena naturaleza. Sí, había buenas vistas, porque se veía la Cala, pero no teníamos la suerte de ver la puesta de Sol. 

Sa Cala
El apartamento era un dúplex. Se nos hacía raro tener que subir escaleras cada dos por tres, las habitaciones y el baño estaba arriba, el comedor, cocina y terraza abajo. La cocina contaba con todo tipo de utensilios para cocinar sin que te faltase algo, además de tener horno, nevera con congelador y microondas, y lo digo como algo excepcional, porque no todos los apartamentos en los que hemos estado cuentan con todo ello. 
Se supone que había wifi, pero donde estábamos nosotros no llegaba muy bien, así que es una forma de desconectar, ya que estás de vacaciones.
Y en cuanto a la naturaleza, pues tanta que hasta convivían con nosotros. La primera tarde fuimos a comprar y compramos un fuet, lo dejamos fuera, porque no nos gusta que esté en la nevera, por la noche cuando llegamos de dar un paseo, nos lo encontramos con hormigas, solamente algunas. Yo lo hubiera tirado directamente, pero Carlos las retiró y dijo que no había más. Lo puso en un sitio más alto y cuando nos despertamos al día siguiente eso ya no era un fuet, era un fuet a la pimienta, así que esta vez sí que lo tuvimos que tirar.
Este tema de las hormigas fuimos a comunicarlo a recepción, pero nos dijeron que era normal por la época del año, ya que las hormigas estaban alimentándose para el invierno. Además, de recomendarnos que no dejásemos nada fuera de la nevera, que hasta el azúcar lo guardásemos dentro. Más tarde nos fijamos que entre las hojas de recomendaciones que había en el apartamento había una titulada: “Las hormigas nuestras amigas” con ese tipo de recomendaciones. Debe ser algo típico del lugar. Pero, nosotros que somos de ciudad y poco acostumbrados a ese tipo de insectos, se nos hacía un poco raro convivir con ellas.

Vistas desde el apartamento

Eso sí, para todo necesitas el coche, porque sí que hay un bar en la piscina, donde puedes comprar pan y cualquier cosa que no tengas en ese momento, pero no está abierto todo el día. Son las ocho y media de la tarde, no te apetece salir, no tienes pan, pues te quedes sin él, porque el bar está cerrado. No sé si en otra época del año, temporada alta, está abierto hasta más tarde, pero no sería mala idea. No solamente para comprar alguna cosa que se te haya olvidado, sino por si te apetece tomar algo fuera del apartamento sin necesidad de coger el coche. Pero, no fue nuestro caso. De todas maneras, lo mejor es salir y ver qué esconde Menorca.

La climatología
Elegimos Septiembre pensando que aún tendríamos rayos de Sol, y así fue exceptuando varios días que llovió como nunca. Y digo como nunca, porque los menorquines nos decían que llevaban meses sin recibir nada de agua y estaban deseando que lloviera. En nuestro caso que caiga una tormenta cuando vas a una isla para disfrutar de la playa, como que el agua no nos hacía mucha gracia, porque no te quedas muchas más opciones que quedarte en el apartamento y poco más, esperar a que amaine y que vuelva a salir el Sol. 




Playas y Calas

De todas maneras, aunque el tiempo no nos acompañado tanto como hubiera sido en agosto o julio, sí que hemos podido disfrutar de las playas y calas que tiene Menorca. Hay una en la que ya habíamos estado hace tres años, Cala Pilar, no queríamos irnos sin pisar esa calita, que , a pesar de su caminata y su caminos nada fáciles, merece la pena llegar al destino. Eso sí, tienes que  ir preparado con agua fresquita y comida, ya que cuando llegar a la cala no hay nada de chiringuitos,  ni duchas, ni nada de nada, porque es una cala natural. Antes de llegar tienes que pasar por la montaña, pinos y demás árboles que hacen que el sitio sea muy natural y seguro que a la vista es paradisíaco.  Lo bueno es que cuando llegas con la caminata y el esfuerzo realizado, por muy buen día que haga, terminas probando el agua. Así fue mi caso. El día estaba algo nublado y hacía bastante viento, pero el chapuzón nos lo dimos igual. 

Hay calas que no pudimos visitar por el tiempo, ya que entendimos que si el viento venía del norte era mejor era evitar las Calas de por ahí, como Cala Tortuga y otras, que deben ser maravillosas, a pesar de sus caminatas, pero que con mal tiempo no merecen la pena.

Además, como he comentado, no tuvimos todos los días Sol, en algunos casos solamente lluvia, así que no pudimos disfrutar de la playa todo lo que nos hubiera gustado.

Son Bou
Este año fuimos a una playa que nos ha encantado. La vez que estuvimos no la descubrimos, pero esta vez sí. Podría decirse que con todas las Calas que hay en Menorca es mejor no ir a una playa, pero fuimos a ver qué tal, y, como digo, nos enamoró. Es una playa de arena fina, que no cubre, que sí que hay gente, pero sin agobios, es muy larga. Si quieres paz te retiras del gentío, si quieres sombra la encuentras bajo algún árbol retirado de la orilla, o si lo prefieres puedes pagar sombrilla y hamaca, hay chiringuitos, pero sin que la música esté a tope, sin agobios.  Es una playa ideal para familias, ya que puedes ir con niños, porque no cubre y hay socorristas.  En un lado es más para extranjeros, quizás que haya un hotel rozando la playa, hace que muchos  no salgan de su área de confort,  En medio hay el final de un río y está lleno de patos que te van siguiendo y esperan a que les des algo de comida.  Para llegar a la playa hay una plataforma de madera que rodea toda la playa, y no tienes que ir caminando por la arena, además de tener duchas, fuente para lavarte los pies, todo en la plataforma, para no volverte a ensuciar.
Además la playa cuenta con un parking muy grande que es gratuito. Y si te agobias de la playa, del calor y del Sol, hasta tiene una zona de picnic bajo pinos, donde poder comer y desconectar de los rayos de Sol. Además de contar con bares, restaurantes y tiendas ya fuera de la playa, pero antes de volver al coche, puedes pasar, ya que se puede ir caminando. Un lugar para pasar el día, y así lo hicimos  y no un día, si no que repetimos, ya que nos gustó mucho y merecía la pena pasar ahí la jornada.   
Vistas de Son BOu


Vacaciones

Sea como sea las vacaciones son para descansar, para desconectar y para pasarlo bien. Sin duda, estas vacaciones han sido diferentes a las del año pasado, donde en Nueva York no paramos de caminar ni un solo momento, en esta ocasión hemos aprovechado para estar tumbados y descansar todo lo posible. Nos acompañase el tiempo o no, sí que nos ha servido para cambiar de aires, visitar una isla maravillosa llena de pura naturaleza y sin tanta gente como nos encontramos en las grandes ciudades, o nos hubiéramos encontrado en pleno agosto. Así que no nos arrepentimos de nada de haber realizado este viaje de desconexión.
Ahora toca volver a la carga, al trabajo con las pilas bien cargadas, y, aunque reiniciarse siempre cuesta, es un paso que hay que dar, para volver a la normalidad.  



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