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Una maleta cargada de ilusiones, aventuras, anécdotas, sorpresas, recuerdos y mucho más…







sábado, 18 de agosto de 2012

AGOSTO


PUNTOS POSITIVOS DE TRABAJAR EN agosto de 2012

Este año me toca trabajar en agosto, durante todo el verano. Creo que es la primera vez que trabajo en agosto, al menos no lo recuerdo. Quizás como medio de automotivarse y hacerlo a todos aquellos que lo están haciendo en estas fechas, vamos a sacar un poco de positivismo, de ese que a veces está escondido entre los bolsillos y volcarlo en este texto. Porque siempre hay algo positivo, aunque no lo parezca, todo depende de según como se mire, según cómo te lo plantees y cómo quieras afrontarlo.

Ahí van unos cuántos puntos positivos:

1-     Si tienes que ir en transporte público, notarás que no va cargado de gente. A pesar de que lo cojas en hora punta, no te dan los típicos empujones, ni tienes problemas APRA entrar en el vagón o en el autobús. Puede que, al ser hora punta no encuentres asiento, pero nada comparado como cuando estamos en período lectivo durante el año. Se nota mucha más libertad, más espacio e incluso más solidaridad, quizás por la empatía que despierta ver que no eres la única persona que “pringa” en verano. 
2-     Si por el contrario tienes medio de transporte privado, también verás que casi vas solo por la carretera. Los niños no tienen colegio y no hay acumulación de padres llevándoles a sus centros. Mucha gente está de vacaciones, por lo tanto, conduces con mucha más comodidad.
3-     Si tienes que madrugar, no sufrirás el calor del mediodía. Mientras la gente se achicharra en las playas, o, piscinas…Te levantas tempranita, cuando el sol aún está saludando al día,  e incluso puedes respirar algo de aire.
4-     Llegar a tu puesto de trabajo, donde- afortunadamente- en la mayoría de lugares tienen aire acondicionado. Al menos es nuestro caso. Se está muy a gusto, mucho mejor que en otro sitios. Muy fresquito. Casi no da la sensación de estar en verano, al no ser que salgas fuera y el calor te golpeé, entonces es cuando vuelves a entrar dentro de la oficina y sonríes por el alivio que sientes de estar ahí dentro.
5-     En muchos casos, al cerrar en agosto muchas empresas, otras que sí que están abiertas, ven que el trabajo se ve reducido en cantidad diferencial a la que hay durante todo el año. Así pues, el nivel de trabajo es mucho más ligero.
6-     El horario cambia. En muchas empresas durante estos meses de verano, sabiendo que el nivel de trabajo es más bajo, aprovechan para impartir el horario intensivo. Así pues, de ese modo, aunque trabajes, madrugues, incluso puedes sacar algo de tiempo para ir a la playa o disfrutar de tu tiempo de ocio. Casi es como tener media jornada, aunque hagas todas las horas.
7-     Muchos compañeros hablan de sus maravillosas vacaciones en tal o cuál sitio, pero lo que no saben es que cuando ellos estén hasta arriba de trabajo llegará tu momento. Porque tarde o temprano llega el momento de disfrutar para todos.
8-     Puede que estés sentado delante del ordenador, en tu departamento y estés solo, ya que todos tus compañeros se han confabulado para coger vacaciones durante el mismo mes, las mismas fechas, sin tenerte en cuenta. Pero, lo que no saben es que puede que trabajes más a gusto sin ellos. No es falta de compañerismo, o sí ya que ellos no tuvieron esa delicadeza a la hora de elegir sus vacaciones. Simplemente, se trata de una cuestión de comodidad, trabajando a tu ritmo. Sabiendo lo que tienes que hacer, pero sin presiones, y a veces, lo más importante: sin distracciones.
9-     No pasas calor, no hay tanto trabajo, tienes menos gente a tu alrededor. Andar por la ciudad no se convierte en misión imposible, como lo es a según que horas por algunas partes de la ciudad durante el resto del año. Puedes hacer gestiones de manera más ligera y rápida, sin tanta complicación.
10-  Al fin, y al cabo, ¡qué más da la época del año que sea!  Lo importante es: tener trabajo. Sobre todo en esta época de transición tan complicada que estamos atravesando. Así que, no hay que lamentarse por trabajar en agosto, en julio o en la época que sea. Todo aquel que trabaje, sea la temporada que sea, se tiene que considerar un afortunado.

 

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