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martes, 21 de marzo de 2017

EL estreno de la Primavera


Y llegó la primavera!  


¡Zas!
En un abrir y cerrar de ojos, el telón se abrió y dejó salir a la primavera. Tras el invierno llegaba el momento de que la estación estrella, la que revolucionaba a las masas, saliera al escenario y diese lo mejor que sabía hacer, una demostración como no hay otra de que la naturaleza está ahí, ya sea en la ciudad o en el campo- donde se nota con más intensidad- 

Algunos rayos de Sol asomaban con timidez, sin saber aún si era el tiempo de su actuación o no, pero poco a poco iban perdiendo esa vergüenza y se hacían más protagonistas, sabiendo que eso despertaba grandes aplausos. La primavera, directora de la obra, requería que el Sol brillase lo máximo posible, sin ser algo excesivo, porque si no el verano empezaría a hacer de las suyas. Sin embargo, quería que recordasen su estación como una de las más iluminada del año.

La primavera no quería ningún fallo y animaba a que los pájaros demostrasen la potencia de sus pulmones, sabedora que en las grandes ciudades el tráfico haría que esos sonidos mágicos quedasen relegados a un segundo plano. Así que se puso de maestra de orquestra y empezó a agitar su barita mágica, dotando a los árboles, ya fuera cual fuera su especie, de una vestimenta de cuento, con colores vivaces que resaltasen y dieran ánimos a esos pajarillos para que elevasen su voz cantarina.

No quería ningún fallo, no quería escuchar que aquella primavera parecía que no hubiera llegado, no quería escuchar que había pasado sin pena ni gloria, quería que se notase el cambio de estación y si hacía falta sudar la gota gorda, lo haría, ya podría descansar en junio cuando diera paso al verano. Ahora era su momento, el momento de que la gente supiera que había cambiado de estación.

Tras los nervios y después del gran empujón que le había dado el invierno, para que saliera al escenario, no podía defraudar a nadie. La gente quería colgar ya sus abrigos y salir cantando como esas aves que había estado entrenando, para que no tuviera ningún fallo durante sus meses de actuación. Solamente eran unos meses, que tras esperar su salida entre bambalinas, se había estado preparando y los nervios afloraban tanto como quería floreciesen todas las flores del planeta, porque había llegado su momento.

Por fin el gran día había llegado y ahora por muchos esfuerzos que hiciera, no podía cerrar los ojos, porque cualquier descuido haría que el invierno volviera a ser protagonista, o mucho peor, que el verano al ver que no estaba a la altura, se adelantase, haciéndole un traspiés y eso no podía permitirlo bajo ningún concepto.


Mil ojos eran poco para que todo saliera a la perfección, pero la obra ya estaba en marcha y el espectáculo primaveral ya se había estrenado. Había espectadores en primera fila, quienes no quería perderse ni un detalle, otros que había preferido vivirla desde un punto medio y otros que se escondían de ellas, porque por muy mágica que dijeran que era, ese vestuario de los árboles y plantas les hacía llorar y estornudar con más frecuencia de lo habitual. Pero, todo el mundo estaba en sus butacas  atentos a lo que la nueva estación les depararía. 


¡Feliz inicio de Primavera!  

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