BIENVENIDOS A LA MALETA DE PILI:

Una maleta cargada de ilusiones, aventuras, anécdotas, sorpresas, recuerdos y mucho más…







jueves, 17 de marzo de 2011

FEBRERO NO HA DESAPARECIDO.... !ESTÁ AQUÍ!

ST PATRICK’S DAY  
Hoy es la fiesta nacional de Irlanda. De todas maneras, en otra ocasión le dedicaré una entrada, porque esta vez toca recuperar FEBRERO. Además, me gustaría hacer la entrada dedicada a St. Patrick, una vez hayan terminado las fiestas, para poder explicar cómo lo hemos vivido. Así que no puedo, porque acaban de empezar.
FEBRERO
    Poooor fiiiin me pongo a  ello! Sí después de varios intentos fallidos, esta vez es la definitiva. Después de casi dos meses sin escribir, esta vez voy a lograr publicar una entrada. Intentos fallidos, ya que he intentado varias veces ponerme a redactar, pero como quiero contar tanto, pues empiezo a escribir y es el cuento de nunca acabar. Sin embargo, esta vez no me voy a levantar hasta que no termine de escribir, que luego cuesta reenganchar la historia por donde lo dejé.
  Empezaré disculpándome, para variar, por la demora en escribir algo. Sí, sé que hace mucho que no escribo, pero no hay excusa que valga, así que no me alargaré mis excusas. Simplemente, decir que seguimos por Dublín encantados de la vida. Y que aunque el mes de febrero haya pasado sin pena ni gloria por el blog, para nosotros no ha sido así. Nos encantó que llegase el mes de febrero y más aún vivirlo rodeado de los nuestros. No es que hayamos pasado un mes entero por Barcelona, pero sí que hemos recibido visitas, y eso nos ha alegrado aún más la estancia po aquí. Las visitas cortitas, pero intensas igual que este mes fugaz de Febrero. Pero nos han encantado! :-)
 Así que esta entrada va a ser un recuerdo a esas visitas que han pasado por aquí. Allá vamos:  
PRIMERA VISITA DE FEBRERO: SUS & CÍA.
     La primera visita del mes de Febrero (nuestra segunda visita desde que estamos por tierras irlandesas) fue de mi prima Susana y compañía. En enero como regalo de Reyes me anunció que iban a venir, que no hiciera planes para el primer fin de semana de febrero, me hizo mucha ilusión que al final se decidieran y tan prontito. Desde que supe que iban a venir, iba contando los días para que el ansiado fin de semana llegase, no veía el día de que nos reencontraramos, y lo mejor en un sitio tan atípico, con tantos recuerdos para ella….el lugar del que tanto me había hablado, ahora lo estaba pisando yo, y lo mejor de todo es que íbamos a pasear juntas por los sitios que dos años atrás había caminado ella.   
Vinieron Susana, Javi, Sara y Xavi. Es decir, mis dos compis de inglés durante el año pasado y sus respectivas parejas. Sara y Susana ya habían estado aquí, en Dublín, hace dos años. Y este viaje a parte de para venir a venos les sirvió para volver a ver la ciudad. Por eso fue un viaje al pasado. Y me encantó que anécdotas que había escuchado me las contasen estando ahí mismo en el lugar de los hechos. Ellas, en parte, son “culpables” de que estemos aquí, gracias a su experiencia y consejos. Incluso estamos en la misma academia donde estuvieron ellas, el mismo barrio, y casi todo, un calco de su experiencia, pero con otras circunstancias. Ellas nos animaron a venir aquí. 
                           
Bueno, y ahora estando nosotros aquí era ellas las que venían de visita. Vinieron el primer fin de semana de febrero. Un viernes por la noche aterrizo su avión, aunque el tiempo de Dublín estaba haciendo de las suyas, para variar, nada iba a impedir que nos viésemos. Pero, varios contratiempos hicieron que nos pudiéramos ver hasta el sábado por la mañana. Llegaban el viernes por la noche, como he dicho, y para no quedarnos en casa esperando a que fuese la hora, fuimos a esperarles a un pub, para que no nos entrase la pereza de salir, ya que era tarde- antes de salir, miramos la web del aeropuerto de Dublín y vimos que había retrasos-. Justo cuando salimos a la calle caía un aguacero de esos que te calan hasta los huesos. Llegamos al Living Room empapados, y en el momento en el que fuimos a pedir una pinta para los dos, recibí un sms de Susana que me decía que como era ya tarde y estaba lloviendo, ya nos veíamos al día siguiente. Me resigné, no quise insistir, porque me imaginé que estarían cansados del vuelo, sin embargo, les envié sms diciendo que si de todas maneras se querían pasar por el Living Room que se vinieran que estábamos ahí tomando algo, y si no, pues ya nos veríamos al día siguiente…
PRIMER CONTACTO
   Al día siguiente, fuimos a buscarles a su hostal, Abraham, ya conocido por la visita de Cris y Dani.  Ahí estaban los cuatro esperándonos. Kenzie fue directa a saludar a Sara, porque sabe que es quien más mimos y piropos le echa, y como es lista fue a por ella. Yo por el contrario, fui a saludar a Susana, que tenía muchas ganas de darle el achuchón que tanto ansiaba. Después de los abrazos, besos, saludos y demás, tomamos camino hacia el castillo de Dublín, que muy bien no sabíamos donde estaba, pero nada que un poco de orientación, ganas y sobre todo un mapa no puedan solucionar. Así que perdidos entre la niebla, la gente, los edificios y la lluvia llegamos, entramos, vimos que era parecido al Poble Español que tenemos en Barcelona, que quizás por dentro era más bonito, pero que no queríamos pagar, así que como estaba lloviendo, fuimos a buscar algún pub para estrenar las gargantas con cerveza irlandesa. Después de haberse estrenado con la entrada en un pub, tomamos el camino para casa, era la hora de comer, aunque antes hicimos una pausa para pasar por el hostal. La parada fue, porque hicieron de Reyes Magos y nos trajeron cositas, cositas como: el regalo que la madre de Carlos le hizo a éste, su anhelado portátil-, tabaco, fuets, etcétera. Así que con el cargamento fuimos para nuestra casita. Entre mi pinche Susana y yo, preparamos pasta para todos, con sus champis. Comimos, nos tomamos el cafelito con la calma, tampoco había prisa, y menos viendo el día que hacía, lluvia, lluvia y más lluvia. Más tarde, después de reposar la comida, cogimos el camino hacia el centro a través de las calle del take away, así recordaban el camino que hacían cada día ellas cuando estaban aquí para ir a clase. Y como no podía ser de otra menra, pasamos por Delfin school, donde habían estado estudiando ellas. Y de ahí fuimos al australiano, un bar muy grande y con muchas pantallas de televisión donde se puede ver casi cualquier depporte. Estaba súper lleno, debían jugar varios partidos a la vez, así que no nos quedó otro remedio que sentarnos en unas gradas que había, una forma original de estar en un bar, sentados en unas gradas y con una jarra de cerveza para todos. De ahí fuimos al Kentucky, a comer la carne más típica de estos lares, el pollo, creo que en mi vida no había comido tanto pollo, pero nos gusto, creo que el Kentucky esta bien para ir en grupo y compartir esos cubos repletos de comida, si no creo que sale un poco carillo.  La siguiente parada fue el living room, ya que visto lo lleno que estaba el australiano, era un buen sitio para poder ver algo del partido del barça, aún quedaba la segunda parte. En el living room, hablando con Sara y Susana, entendí el porqué no nos habíamos visto el viernes por la noche…. Ellas no habían estado nunca en ese local, pero yo pensaba que lo conocerían por la academia, pero resulta que no es que no hubieran estado, es que no les sonaba de nada. Así que entonces cayeron que podía ser que cuando les envié el mensaje al móvil el viernes me refiriese a este sitio, que así era, pero como ellas no sabía que el living room era un local, se pensaban que habíamos utilizado el spanglish y nos referíamos al living room de nuestra casa, nuestro comedor, y que estábamos tomando algo allí, y que claro con la lluvia que estaba cayendo no era plan que nos mojásemos, cuando claro nosotros ya nos habíamos mojado…Buah! Una confusión en toda regla. Qué lástima! Y pensar que nos hubiéramos podido ver el viernes noche, bueno como no se puede rebobinar, pues nada, para la próxima vez ya sabemos que no hay que dar las cosas por hecho, ya que a veces más vale explicarlo, aunque lo sepan, pero…y si no lo saben? Como fue el caso…   Acabamos la noche en el Murray’s, pub situado en O’Connell, donde había un hombre que tocaba en directo y se estaba muy bien. Aunque era sábado noche no había mucha gente dentro del local. Quizás, hubiera estado bien ir a la zona de Temple bar, como sugirió Javi, pero entre las horas que eran, lo lejos que quedaba y que la lluvia no remitía, optamos por quedarnos un poquito más por el centro y después ya ir a dormir.  
El domingo era el último día. Como ya sabían donde vivíamos, y ya conocían la zona, dijimos que en cuanto les echasen del hostal se vinieran para casa. Así que después de desayunar, vinieron con todos los bártulos para casa. Y como mucho tiempo no es que hubiera entre unas cosas y otras, decidimos quedarnos por la zona. Así que fuimos por la zona de Fairview, que además no lo conocían, y me parece un parque bonito que lleva hasta el mar. Fuimos a ver lo que Carlos y yo creíamos que era una isla, una isla cercana a la costa, pero con luz del día y con diferentes opiniones, resultó que tal isla no existía, ni había existido nunca. Se trataba, de que era como la forma del puerto, o zona mercantil del mar, que hacía esa forma. Lo mejor del día pasear por el parque de Fairview, aunque el viento nos lo pusiera complicado. De repente, se puso a llover, y para variar acabamos calados, así que buscamos refugio en algún pub. Aunque mucho en calor no entramos, porque con las ropas mojadas…pero algo mejor que mojándonos en la calle, sin duda se estaba. Después del break, cuando vimos que el temporal se había calmado, hicimos la pausa para comer. Esta vez, tocó pizza en uno de los take away de Druncomdra, no era plan de alejarnos mucho. Comimos, y para casa todos, ellos a recoger el equipaje y nosotros a hacernos la idea de que la visita se iba ya. Sí, la despedida había llegado, como hacía tan mal tiempo, y  ellos sabían ir hasta la parada de bus no quisieron que les acompañásemos. Así que la despedida, en la puerta de casa, llegó y como siempre un nudo en la garganta, y una rabia de que el fin de semana sea tan corto… Sin embargo, sé que muy pronto nos volveremos a ver. Recuerdo, que salieron un poco con el tiempo justo, y Sara estaba un poco nerviosa por si perdían el avión, en cambio a Susana no le hubiera importado nada quedarse una semanita con nosotros, sabía que iban bien de tiempo y no estaba tan preocupada por el tema.  
Cuando se van las visitas te quedas con un cara de tonto. Por una parte me alegró muchísimo que viniera, por otra que fuera tan corta no. Que el tiempo fuera pasado por agua, tampoco es que me hiciera mucha gracia, pero aunque fuese meteoróloga no hubiera podido hacer nada…al menos no se llevaron una sorpresa, ya que saben como es el tiempo por aquí. Creo que alguno de ellos se llevaron de recuerdo un constipado, y no me extraña porque estar con las ropas mojadas colabora a ello. Pero, a pesar del tiempo, los malentendidos, el vuelo, la lluvia, los resfriados, y todo lo negativo se lo pasaran bien.  Por nuestra parte, no cabe duda, que nos sacaron de la rutina, vimos caras nuevas y familiares, recibimos abrazos y besos y nos encantó recordar, hablar y reir con ellos. Gracias. J
HOWTH 
Otra visita nos esperaba, sí muy seguidas las visitas, genial para completar un febrero redondo,. Entre medio de un fin de semana de visitas y otro, hicimos una escapadita a Howth. Por fin, nos decidimos a salir de la ciudad de Dublín y acercarnos a algún pueblecito. La verdad, es que lo que nos cuesta es decidirnos, como todo, pero una vez se decide para allí que vamos. A pesar, de que habíamos avisado a mucha gente de la academia, para ir en grupo, hablar en inglés y explorar juntos un nuevo sitio, no hubo manera de que nadie se animase…Cabe decir, que avisando con un día de antelación, mucha gente ya tenía sus propios planes, así que no podía esperar que me fueran a decir que venían. Así que ese domingo soleado, nos levantamos Carlos, Kenzie y yo con la idea de ir allí, y fuimos. Eso es lo mejor, pensarlo, decidirlo e ir, porque anda que no lo habremos pensado veces, pero de la intención al hecho hay un trecho. No es que nos levantásemos muy temprano, pero tampoco hacía falta, porque esta cerquita (20 minutos en DART). Fuimos a la estación de Druncomdra que es la más cercana a nuestra casa, para la próxima vez ya sabes que no es la mejor opción, ya que de ahí tuvimos que ir al centro a hacer trasbordo, ya que lo que hay cerca de casa no es DART  es un tren de otro tipo. Una vez llegados a O’Connelli, la estación principal de todo: LUAS, DART, otros trenes, etcétera…después de perdernos un rato para encontrar el andén correcto- era el mismo donde nos había dejado el tren, pero es lo que tiene el desconocimiento- cogimos el DART y en nada ya vimos el mar, ya estábamos en el pueblecito pesquero de Howth, más conocido porque hay focas, yo tenía muchas ganas de ver las focas.  Y aquí dejo una muestra de las focas: (Kenzie se volvía loca viendo tantas focas y gaviotas)             

ÚLTIMA VISITA DEL MES DE FEBRERO: FRIENDS
 Última visita y de momento la más numerosa. Parece que las visitas son múltiples de dos: primera visita: pareja, segunda: cuatro personas, y tercera: seis. Y vamos sumando, iuuuuju! :D
A pesar de que les costó encontrar un hueco en sus apretadas agendas, a pesar de que les costó ponerse de acuerdo para coincidir, a pesar de miles pesares….vinieron, sabía que lo conseguirían! Y me alegré mucho, mucho, porque sé que no es fácil, sé que es difícil coincidir y ponerse de acuerdo. Pero, finalmente, mis friends hicieron acto de presencia.  
ISA  
La primera en llegar fue Isa. Ella tenía fiesta el viernes, así que quiso aprovechar el día con nosotros. Seguramente, las demás también hubieran querido aprovechar más el viaje y aparecer, pero no les quedaba otro remedio que venir por la noche, ya que trabajaban. Nosotros habíamos quedado con Isa en el Spire, que sabía perfectamente que era el palote de la ciudad.  Y aunque tarde, la pareja desastre- nosotros- llegamos a buscarla.   Aunque Carlos me decía que Isa ya estaba por ahí, yo no la llegaba a ver…pero mi guía, Kenzie, sí que la reconoció y en cuanto la vio como si de un imán se tratase me llevó hasta ella. Después de darnos un fuerte abrazo y contarnos como había ido su viaje y todo. Decidimos para donde ir, a ella le daba igual donde ir, no tenía ninguna preferencia, pero pensamos que las demás al día siguiente querrían ir al Phoenix Park, así que lo descartamos, entre otras cosas, y fuimos para St Stephen Green, pasando por Trinity College y otras cosas. Hasta que llegamos a uno de los pubs típico de Dublín,  O’Donoghues. Este pub es súper irlandés, con sus barriles, su decoración, antiguo, grande y con “sing songs”. Tuvimos la fortuna de que mientras estábamos tomando algo se pusieron a hacer un “sing song”, es decir, espectáculo espontáneo, que surge de la propia gente del local: se pone uno a cantar, y los demás se van añadiendo, como si estuviera preparado, la gente iba sacando de sus bolsos instrumentos y se ponen a tocar, y lo mejor, bien como si fuera un show ensayado. Como sé que Isa no es de cerveza, le pedí una sidra, pensando que al ser más dulce le gustaría, una de mora, pero no le convenció del todo, bueno a mí también se me hizo un poco cansina. Pero me encantó que estuviera por aquí con nosotros, fue genial. Después de hacer el aperitivo musical y de bebidas en el pub, llegó la hora de comer y nos dirigimos a casa que había un buen ratito a pie y otro caminando. Preparamos algo con curry (desde que estamos aquí nos hemos aficionado al curry, ni que estuviéramos en la India, pero mira hay muchas cosas con curry…y nos gusta). Después de comer, hacer la sobremesa, ponernos un poco al día, nos fuimos a caminar, no era plan de quedarnos todo el día en casa, así que fuimos a un parque que hay cerca de casa: Fairview, a que viera lo grande y bonito que era, y que Kenzie tuviera la oportunidad de desahogarse y disfrutar un poquito. Pero yo no sé que pasa con ese parque, que casi siempre que aparecemos por ahí se pone a llover, y no podía ser de otra manera, así que después de mojarnos fuimos para casa, a secarnos, relajarnos y a darle de cenar a Kenzie.  Teníamos tiempo de sobra hasta que viniesen, pero no convenía quedarnos mucho en casa, porque si no, Isa, se dormía, después del madrugón que se había pegado para coger el avión y venir aquí, aunque yo no sabía si dejarle que descansase un poco y despertarla más tarde, Así que nos fuimos a cenar, fuimos a la calle de los take aways, y allí hay un sitio donde por 2 euros puedes comer hamburguesa y patatas fritas, mucho mejor que Mc’Donalds. De ahí fuimos a un pub llamado, Celts, donde tocan música irlandesa en directo, bueno y de otros estilos. Era alucinante ver como casi todos, los que eran irlandeses se sabían las canciones, nosotros ni idea, pero seguíamos el ritmo, y se respiraba muy buen ambiente. Sabíamos que teníamos tiempo de sobra de estar ahí, Isa ya les había dicho antes de venir donde quedar y qué buses coger, aunque a la hora que venían me daba a mí que no iba a ver buses regulares, en tal caso el bus del aeropuerto, que funciona a cualquier hora, pero es más carillo. A Susana y compañía les pasó lo mismo, pero como eran cuatro cogieron un taxi. Al poco de aterrizar, Nuri llamó a Isa para preguntarle, ya que no veían ningún bus, ya no había autobuses normales. Así que quedamos que en cuanto lo cogieran nos hicieran una llamada perdida y nos encontraríamos en el Spire, sitio mítico para quedar y sin pérdida.
EL RESTO…LLEGÓ!
Y así fue en cuanto escuchamos la perdida, nos dirigimos hacia O’connell, donde está el famoso Spire. Vimos que había un grupo de seis personas…pero uy, no! No eran ellos. Pero al poco, sí que los vimos caminando, venían en nuestra búsqueda. Esta vez, Kenzie no estaba para arrastrarme hacia ellos. No hizo falta en cuanto nos encontramos, ya todos empezamos a abrazarnos, ya estaban aquí. Así que: Mari, Nuri, Pablo, Moisés y Núria ya habían aterrizado en Dublín. Les acompañamos a dejar las cosas al hostal, que por cierto no sabíamos donde estaba. Era un hostal donde Isa, cinco años atrás había estado alojada y se había llevado buena impresión de éste, y sí la verdad es que no estaba nada mal, y encima  estaba un poquito más cerca de casa que el Abraham. Dejaron las cosas, y por el camino se quedaron Moisés y Núria, éstos estaban cansados y prefirieron reservar fuerzas para el día siguiente.  
Mari, Isa, Núri, Pablo, Carlos y yo fuimos a tomar unas cervezas, inaugurar la estancia aquí, bautizándolos con unas cervezas. Les llevamos al Murray’s que sabíamos que era un sitio tranquilo, se podría hablar, y cerraba tarde, para lo que es aquí. No había mucha gente, creo que la mayoría de gente estaba en la zona de fumadores, por lo que pudimos ver Mari y yo cuando salimos a hacer un cigarro. A parte de traernos su presencia, también nos trajeron cositas: nicotina que ya les habíamos pedido, un paquete y un cigarro anti- estrés y un chorizo ibérico. Pero lo mejor era poder estar otra vez juntos, y como digo, siempre fuera de la rutina, fuera de nuestro ambiente, pero juntos. Cuando ya nos echaron, no quedó más remedio que ir a dormir, a parte de cansados, más Isa, ya no quedaba otro sitio donde ir, aquí cierran todo a las 3. y ya era suficiente, que al día siguiente tocaba madrugar para aprovechar el día.
Al contrario, que la anterior visita, el día se despertó con un día soleado, digno de llevar gafas de Sol. Fuimos a buscarles al hostal, como ya sabíamos donde estaba. En esta ocasión, sí que nos acompañaba Kenzie que también quería verlas, aunque a Isa ya la había visto el día anterior, a los demás no. Y mientras les esperábamos, Kenzie estaba nerviosa, como oliéndose algo. Y sí, tal y como imaginaba reconoció a Nuri y Mari.
Una vez todos en pie y listos, nos pusimos en marcha. A caminar, caminar y más caminar. Sin ver antes las paradas obligadas: Trinity College, Temple bar area, St Stephen Green, una de las catedrales de la ciudad, entre otros monumentos…volviendo a la zona de Temple bar para refrescar las gargantas con algo de cerveza. Sin embargo, vimos una oferta en la que también ofrecían comida y como algo de hambre ya había, pues entramos. A pesar de que a mí la zona de Temple bar para comer no me llama mucho la atención, porque suele ser muy turística y se suelen aprovechar, como en todas partes. Y así ocurrió cuando vimos el precio, nos anunciaron que cobraban un suplemento en todos los restaurantes de la zona a grupos. Y encima, la mayoría nos quedamos con un poco de hambre, así que como turistas picamos con el cartelito de la oferta. Después tomarnos un café en una terracita de Temple Bar, que ya habíamos estado, y nos gusta por el ambiente, la música que se oye de los músicos callejeros que hay por los alrededores, la gente y el café que no es gran cosa, pero te lo puedes tomar fumando, ya que está en una terracita. Ahí, deliberamos que íbamos a visitar a continuación, y la verdad, es que costaba ponerse de acuerdo, siendo tantos, pues es lo que tiene. La que estaba más informada, con guías, consejos de amigos y etcétera, creo, que era Nuri. Una de las ideas era ir a Phoenix park, pero desde donde estábamos quedaba un poco alejado, y entre la hora que era y todo, además no todo el mundo estaba de acuerdo. Al final, no sé muy bien que resolución tomamos. Ah, sí! La memoria falla, porque he dejado pasar mucho tiempo, y porque visitamos muchas cosas. De la zona de Temple Bar fuimos a la zona de los vikingos, Dublinia, pero no había mucho que ver. Por el camino, hicimos una parada en un pub, que parecía muy chulo, grande, con lavabo (principal motivo de nuestra pausa) y con muchos tipos de cervezas. Al irnos, Moisés y Núria nos anunciaron que se iban a descansar un poco, para cambiarse, y coger fuerzas para luego. Nosotros proseguimos hasta el castillo, que bueno mucho no es que quede del castillo, pero ahí que fuimos. Y de ahí a pasear por el río Liffey, menuda caminata. Vimos las estatuas dedicadas a los pobres, unas estatuas que dan un poco de miedo, bueno trasmiten mucho. Nos hicimos las correspondientes fotos con las estatuas y empezamos a caminar hacia nuestra casa. Aunque sea pequeña, aunque no haya mucho que ver, quería que viesen donde vivimos. Justo ese día había partido, así que nuestra calle estaba bastante abarrotada de gente que iba al estadio. Mira, así también veían el Croke park, que es el tercer estadio más grande de Europa. Isa, volvió a ver todo lo que el día anterior había visto, incluida nuestra casa, pero vió y caminó mucho más. Estuvimos un poco en casa, se ve en menos de un minuto, pero así descansábamos un rato. Aunque no nos podíamos relajar, habíamos quedado en el centro con Moisés y Núria. Cuando los encontramos, todos opinamos en ir a algún sitio a cenar. A mí me apetecía algo calentito. Así que como hay tantos restaurantes de tantas nacionalidades diferentes, optamos por la zona de los restaurantes chinos. ¡madre mía si entre en calor! Mari y yo nos equivocamos con nuestra elección, sabíamos perfectamente lo que estábamos pidiendo: tallarines con curry. Pero es que el curry picaba mucho, y eso que lo pedimos normal, menos mal que no se nos ocurrió pedir el picante, porque no me quiero ni imaginar cómo hubiera sido eso. Creo que los únicos que acertaron con su plato fueron: Carlos que se terminó todo, e Isa que era arroz tres delicias muy rico. Los demás no pudieron con tremendas cantidades. Mari y yo, es que era mejor que no continuasemos, porque entre los labios con una sensación de tenerlos súper hinchados, y el estómago ya me estaba ardiendo,
Antes de ir a otro bar, hicimos una parada en su hostal, no recuerdo muy bien para qué, pero imagino que para ir al lavabo o algo así. De ahí fuimos al Celts, ya que como a Isa le había gustado mucho, pues creíamos que no le importaría repetir, y a mí también me había gustado mucho el día anterior. Pero no es lo mismo ir un viernes prontito, que un sábado a hora punta, estaba bastante lleno, como cualquier bar un sábado. Allí estaba Enrica, en su pub preferido, y nos cedió sitio, ya que todos estábamos rebentados. De ahí no sabíamos donde ir, pedí consejo a Enrica, pero ya me dijo que fueramos donde fuesemos iba a estar todo súper lleno y más la zona de Temple Bar.  Así que les llevamos a un pub donde ya habíamos estado con Cris y Dani, sabíamos que cerraba tarde y era tranquilito. Me supo mal, porque quizás hubieran querido ir a la mítica zona de Temple Bar, pero hubiera sido un agobio, y eso a según que hora se convierten todos los sitios en discotecas, o música súper alta, donde no se puede hablar nada. Y a nosotros nos convenía algo de relax, después de un día de tanta caminata. Después de ese bar, ya sí que fuimos para casa, a dormir.  
Último día: Realizamos la misma operación que con Susana. Una vez les tocase abandonar el hostal se vinieran para casa, confiaba en que sabían llegar, y así fue. Llegaron, dejaron las cosas. Esta vez la casa era mucho más pequeña, casi no se podía ni caminar, entre tanta gente y tantas cosas por el suelo. Dejamos casa para ir a Phoenix Park o Guinness Factory. Para ir a un sitio u otro, se tiene que ir en LUAS, así que hacía el centro que fuimos, para ir a un sitio u otro era la misma parada. Esta vez el domingo no se había despertado con tanto Sol como el Sábado, tocó un día de los típicos de por aquí, nublado y con algo de chispas, no podía ser todo tan mágico. Nuri, Pablo y Moisés, querían ir a la fábrica de Guinness, les acompañamos hasta allí, pero los demás como que no nos apetecía mucho. A parte de que Carlos y yo, ya habíamos estado y no nos había sorprendido para bien, y las demás no les llamaba la atención. Pues, los demás: Isa, Mari, Núria, Carlos, Kenzie y yo, fuimos a tomar una cerveza a un pub, mientras les esperábamos, ya que sabíamos que tenían para un rato. Como el Phoenix park, estaba un poco más alejado, el día no acompañaba y no les apetecía mucho, pues no fuimos. Después cambiamos de local, para comer algo, ya que en el que estábamos no preparaban nada de comer. Cuando salieron de la visita, nos llamaron y les fue bien que estuviéramos en un sitio donde sirvieran comidas, ya que así también pudieron comer. De otra manera, no si les hubiera dado tiempo de comer algo antes de irse. Como siempre el día pasó volando, y teníamos que coger el LUAS, tramvía,  y desde el centro caminata hasta casa. Yo estaba tranquila, porque aunque era un poco justo, sabiendo que Susana había llegado, también lo harían, aunque si se quedaban unos días más no me importaba. Llegamos a casa, cogieron el equipaje y les acompañamos donde se coge el autobús que va hasta el aeropuerto, pero fue acompañarles y visto y no visto. De repente, Nuri me dijo que venía uno de color azul, le dije que ese iba, era el aero bus, pero que levantase la mano, porque si no aquí que casi no paran, aunque haya gente esperando. Paro y casi empezaron a subir, dos besos rapidísimos para que no lo perdieran, como si al día siguiente nos fuéramos a ver. Pero tampoco era plan de hacer una súper despedida, cuando está el autobús ahí, y se tienen que ir. Esta vez, que se me quedó una cara de tonta. Se fue el bus, y aún nos quedamos un rato más ahí, esperando no a qué, pero no nos esperábamos que el autobús iba a llegar tan pronto. Fue visto y nos visto. Creo que Kenzie se quedó aún más sorprendida que yo. Al cabo de un rato, empezamos a caminar a casa, otra visita que nos dejaba. Y nos pusimos a descansar, porque la verdad es que estábamos súper cansados. Más tarde, recibí llamada perdida de una de ellas, tal y como les había dicho, las demás se habrían olvidado, pero es lo de menos sabía que habían llegado bien, que es lo importante.  
Después, vuelta a la rutina….y aquí seguimos.      
Los buenos amigos son como las estrellas, aunque a veces no se puedan ver sabes que están ahí.  
 Palabras, palabras y más palabras, como siempre, pero lo mejor no queda reflejado aquí en un cúmulo de palabras e imágenes…sino que quedan en la memoria de uno. Así que…no me queda otra que decir: GRACIAS por la visita. Nos vemos muy pronto!

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