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lunes, 29 de febrero de 2016

AÑO BISIESTO


29 DE febrero de 2016


Hoy es un día especial. Puede que no lo hayas pensado en todo el día, porque es lunes y los lunes estamos en otro planeta, pero si por un momento aterrizas en la tierra te darás cuenta que no es un día cualquiera. No todos los años existe el día 29 de febrero, solamente cada cuatro años asoma la cabeza un día más en el calendario, siendo así en los años bisiestos.

Pero… ¿sabías por qué?
Quizás, al no ser que cumplas años en un día como hoy, al no ser que te guste la ciencia o seas un intelectual, no lo sabías. Yo no lo sabía, pero me he puesto a mirar por San Google y he descubierto el porqué de este fenómeno.  

Empecemos por el principio:
La tierra gira alrededor del Sol más de 365 veces durante una órbita completa. Por tanto un año completo no tiene 365 días como pensamos muchos, sino que tiene: 365 días, 5 horas y 48 minutos. 

Allá por la época romana, al emperador Julio César se le ocurrió que debíamos recuperar esas horas perdidas, para ello  “bie sextus diez ante calendas martii”, o dejando al latín de lado: el sexto días antes del calendario de marzo. Por supuesto, no es el sexto día antes de marzo, pero hay que tener en cuenta que contaban de otra manera, a partir del 24 de febrero sí que sale la cuenta. De esa manera, cada cuatro años, año bisiesto, se recuperan las casi seis horas de desfase que hay en nuestro calendario, calendario gregoriano.

¿Qué pasaría si no hubieran años bisiestos?
Pues que tendríamos un desfase horario, con lo cual cada año iríamos avanzando días, porque las horas pasan y si las horas pasan, pasan los días, y al final terminaríamos celebrando Navidad en verano, y allá donde ya lo hacen en verano lo harían en invierno. Generando todo un poco de caos, y si ya de por sí algunos días parecen caóticos, más vale que tengamos claro que gracias a los años bisiestos conseguimos que cada año son 365 días.  No ganamos un día, ganamos horas, que viene a ser lo mismo.

¿Qué es el día 29 de febrero?
Es un regalo que solamente ocurre cada cuatro años, años bisiestos. Sumamos horas a un calendario para que cada año bisiesto el mes de febrero, el mes más corto del año, sea un poco más largo y podamos disfrutar de este día especial. Es por ello oque se eligió como día internacional de las enfermedades raras, porque se puede denominar un día raro, pero yo, como Fito, prefiero decir un día diferente, especial, un regalo que nos da el mes de Febrero cada cuatro años.


¡Feliz año bisiesto!  

¡Feliz 29 de febrero!  


lunes, 3 de agosto de 2015

LEY DE MURPHY

LA FAMOSA LEY DE MURPHY


Si algo puede salir mal, saldrá mal.     

Esta ley salió de Murphy, pero…  
¿Quién era Murphy?  
Edward Aloysius Murphy era un ingeniero aeroespacial estadounidense y formuló su ley en 1949. Después de descubrir que todos los electrodos de un arnés estaban mal conectados, esos servían para medir la aceleración desaceleración en pilotos. Con esos experimentos y con ese infortunio, Murphy lanzó la frase de: “Si alguien puede cometer un error, lo cometerá”.

Con el tiempo la frase fue cambiando y se conoció en 1952 como la conocemos ahora: “Si algo puede salir mal, saldrá”. De esta ley hay multitud de variantes, ya que, como sabéis, hay muchas frases derivadas de la Ley de Murphy.  En definitiva es una ley cómica que explica los infortunios en todo tipo de ámbitos. No pretende ser algo negativo, sino que, pensad que la memoria es muy selectiva y tendemos a olvidarnos de las cosas positivas y neutras y queda un rastro de algo que en algún momento no funcionó y fue negativo. Por tanto, si una vez sucedió algo de forma negativa nuestra mente lo recordará y el temor a que vuelva a ocurrir, hará que la ley aparezca y digamos la famosa frase: “Ley de Murphy”.

¿En qué situaciones ocurre? 

Las situaciones en las que  nos acordaremos de Murphy  y su famosa ley es cuando veamos que algo si puede salir mal, saldrá mal o incluso peor.  Si algo se tiene que caer, seguro que se cae y si se puede romper, se romperá. Así  de puñetera es  esta ley que, como he dicho, no es que sea negativa, es real como la vida misma... si puede pasar, pasará... es cuestión de probabilidad y ahí juega un papel importante el infortunio que siempre hace de las suyas. 

Después citaré unas cuantas frases derivadas de la Ley de Murphy, aunque como hay tantas os invito a que incorporéis la vuestra. Pero, ahora os voy a contar por qué se me ha ocurrido acordarme de este hombre y su ley.  Me acordé de esta ley durante el fin de semana. Después de estar toda la semana con un bochorno agobiante, pero sin poder ir a la playa, deseando que llegase el fin de semana para poder ir. ¡Zas! Llega el viernes por la noche y cae la tormenta que no había llegado durante todo el verano. El sábado, a pesar de la lluvia nocturna, pensábamos ir a la playa, deseando que el Sol apareciera de nuevo, pero… ¡Zas! No llovía, pero había refrescado y ni un rayito de sol apareció. Eso sí que es que el destino, en este caso  la meteorología juegue con nosotros. Basta que deseas que pase algo, pasa todo lo contrario y encima malo. Mira que hay días en la semana para que llueva, para que haga mal tiempo, pero no, la ley de Murphy hizo de las suyas y si algo tenía que salir mal, salió. Salió algo mal, de todo menos el Sol.   

Así que esa fue mi propia ley de Murphy, “Si llevas toda la semana esperando para disfrutar del Sol, lloverá”. Suerte que hay más días para seguir disfrutando y que, a veces, el cambio de plan, aunque no sea por propia elección, si no por cosa del destino, tampoco está nada mal. 

A continuación, os dejo algunas frases derivadas de la Ley de Murphy, a ver si os sentís identificados con alguna o sabéis más…

1-     La tostada siempre cae por el lado de la mantequilla.
2-     La otra cola siempre va más rápida.
3-     Si duermes con alguien que ronca, éste se dormirá antes que tú.
4-     Si tienes prisa, todos los semáforos estarán en rojo.
5-     Si suena el teléfono llegarás justo cuando han colgado.
6-     Los seguros lo cubren todo, excepto lo que sucede en ese momento.
7-     La estupidez de tu acción es directamente proporcional al número de personas que te estén observando.
8-     Si tienes papel, no tendrás bolígrafo. Si tienes bolígrafo no tendrás papel. Y si tienes ambas cosas no necesitarás escribir nada.
9-     Si coges el paraguas no lloverá en todo el día.
10-  Si puede romperse, se caerá.
                        
Y seguro que se os ocurren más y mejores, así que os invito a que dejéis comentarios, poniendo vuestra propia Ley de Murphy.  Pero, recordad, pase lo que pase, después siempre sale el Sol. 

domingo, 7 de octubre de 2012

BODA SUSANA Y JAVI



TODOS LOS DÍAS SALE EL SOL y hay días que brilla más que otros…

El pasado día 23 de septiembre, hace dos semanas, el Sol brilló con más fuerza de lo habitual. Fue un día muy feliz y emotivo. Mi prima Susana, quien es como una hermana para mí, contrajo matrimonio. Un día muy especial que brilló con luz propia. Eligieron un lugar idílico: la playa.

Javi y Susana llevan once años de relación, y al fin se atrevieron a dar el gran paso. Después de meses de: preparativos, nervios y estrés, el gran día había llegado. Todos estábamos nerviositos perdidos, esperando la llegada de la novia. Mientras la esperábamos, estábamos en nuestros asientos, y ahí empezaron algunos de los detalles qe tuvieron con los invitados: en cada asiento había unas chanclas, decoradas y con el nombre de los novios y la fecha. Cuando las vimos aprovechamos para ponérnoslas, ya que al estar a pie de arena, era mucho más cómodo. La música elegida por los novios era perfecta para ese momento, pero hacía que las lágrimas saliesen sin avisar. Saber que, realizaban un paso muy importante en sus vidas, que lo querían compartir con nosotros, que el tiempo pasa y encima, la música, menudo cúmulo de emociones se juntaba y salían a flote.

Por fortuna, la celebración fue amena y con guiños de humor, gracias al “cura”. Miguel, un amigo común de los novios, hizo una presentación muy humorística, real y divertida de los novios, les hizo una caricatura. Para formalizar la relación llegó el regidor que leyó los artículos que forman el código civil, y así contrajeron matrimonio. Con algunas partes emotivas sumadas a la ceremonia: lectura de dos amigas importantes, una de ellas la celestina de la pareja. Y después, llegó la lectura de los respectivos hermanos, día muy importante para ellos, ya que veían como sus hermanos daban un paso gigantesco en la relación. Juntando, si aún cabe, mucho más a las dos familias.

Cuando terminó la ceremonia, les arrojamos arroz con pétalos de rosa (habían pensado en todo, y la bolsita estaba en las respectivas habitaciones del hotel). Los bañamos de felicidad con esos ingredientes. Después, se formó una gran cola para hacerse la foto con el recién matrimonio. Creo que, nos colamos, pero da igual, todo el mundo pudo hacerse la fotografía, así que, que más da el turno en qué te hicieras la foto. Lo importante es que el recuerdo del retrato lo tiene todo el mundo. Cuando nos tocó a Carlos, Kenzie y a mí, Susana y yo nos fundimos en un fuerte y emotivo abrazo (me alegré mucho de no haberme puesto rimel). En la foto estaba muy emocionada y recuerdo las palabras de Javi, diciéndome que no era nada malo, pero esas lágrimas, bien lo sabe él, eran de felicidad.

Vino la hora del pica-pica, la verdad es que no comí gran cosa, tenía el estómago cerrado por tantas emociones. Entablé conversación con gente, que hasta entonces no había tenido la oportunidad de conocer en persona, como por ejemplo: la prima por parte materna de Susana,Yoli. La verdad es, que todo el mundo estaba muy feliz, contento y era el momento de conocerse un poco mejor. De repente, escuchamos fuegos artificiales. Una manera de celebrarlo a lo grande, el cielo iluminado, no solo por los novios, por las estrellas, sino que, los fuegos artificiales también se sumaron a la fiesta.

Con todo el jaleo, no recordé que la hora de dar de comer a Kenzie había pasado, pero ella tampoco estaba por la labor de recordármelo. Sin embargo, la pobre tenía que comer, fuimos a la habitación, comió, bajamos y ya no había rastro de la gente. Afortunadamente, me encontré con mi tío y le dije que llevase a Kenzie con mi padre y dejara el bolso con mi madre. Todos estaban en el restaurante, la hora de cenar ya había llegado. Pero, los amigos, mi prima Eva, los novios y nosotros teníamos una sorpresa para los invitados. Sorpresa que vendría seguida por miles de sorpresas más.  Nuestra entrada a la sala fue bailando, mediante una coreografía que habíamos ensayado más de una vez, pero nunca en el recinto donde la íbamos a realizar, así que, como el espacio era más pequeño del que pensábamos, no salió tan bien como esperábamos, pero pasarlo bien sí que nos lo pasamos, así que, si de pasarlo bien y entretener a la gente se trataba, entonces creo que lo conseguimos.

Vino la hora de cenar, con un menú suculento. Nosotros estábamos sentados en la mesa de los primos, aunque Eva y Encarni estaban en la mesa de los mayores. Nuestra mesa estaba al lado de la mesa más animada, la de los amigos, que cada dos por tres lanzaban al aire algún lema del estilo: “Viva los novios!” y no paraban. Para que nos vamos a engañar, yo me sumaba a ese griterío, era el día perfecto para quedarse sin voz y gritar a los cuatro vientos la alegría que se respiraba. Entre plato y plato, sorbete de mojito y copitas de vino íbamos saliendo a hacer algún cigarrito.  Nuestro camarero, argentino, fue muy amable, tanto que hasta le trajo agua a Kenzie. Así que, como no, se mereció una ola por parte de nuestra mesa. Cuando llegó la hora del pastel, alguien se añadió a nuestra mesa, una nueva amiga que hice durante el aperitivo, una prima de Javi de siete años. Sara, una niña muy simpática que había sido la encargada de llevar los anillos durante la ceremonia.

Y empezaron a llegar más y más sorpresas que, nos dejaron con la boca abierta. Los novios no querían ser los únicos protagonistas de la boda, e hicieron que muchos de los presentes compartiéramos ese protagonismo con ellos. De repente, se apagaron las luces, pusieron música y los novios empezaron a bailar, dando vueltas en medio de las mesas. Una de las canciones que pusieron fue: “Todos los días sale el Sol” a Carlos y a mí nos gusta mucho esa canción y la estábamos cantando, incluso Carlos estaba haciendo un vídeo, y de repente, los novios dejaron de bailar se aproximaron a nosotros, Susana me llamó, pensé que para una foto o no sé, y me dió un regalo que tenían pensado para nosotros. Nos regalaron unos muñecos hechos a mano que son unos novios, incluyendo a un perro que lleva la novia. ¡Somos nosotros!. Tuvieron ese detalle, nos tuvieron en cuenta, dando a entender que eramos importantes para ellos, y saben que para nosotros también lo son. Después de ese súper detalle, sin que nadie lo supiera, vinieron más y más detalles: para la madrina (mi prima Eva, hermana de Susana), el padrino (hermano de Javi), amigos y para mi prima Encarna, y para más gente que ahora no recuerdo. Salías de una sorpresa para meterte en otra y las lágrimas volvían a asomar, y el torbellino de emociones seguía haciendo acto de presencia.

Dejo el vídeo que estaba grabando Carlos en el momento que llegó nuestra sorpresa: 


Es normal que, después de tantas sorpresas, aún perduré en mí una sensación de resaca emocional. Además, me arrepiento de no haber hecho más fotos, así que, intento recordar todo, todo y todo, porque ningún momento fue para olvidar. Cada instante, cada momento, tiene su historia, su significado y su sentimiento.

Cuando llegó el momento de la discoteca, de mover el cuerpo, fue la hora de que Kenzie se despidiera y fuera a dormir con el peluche que le habíamos llevado. Me dio pena dejarla sola en la habitación del hotel, pero no era plan que estuviera en la discoteca con la música alta, gente aún más contenta de lo habitual…no es sitio para un perro. Era un día muy feliz, así que era el mejor momento para darlo todo y estar, aún más, feliz si cabe. Disfrutar, bailar, reír, beber y cantar. Llegaba el momento de darlo todo y demostrar lo contentos que estábamos, los novios se lo merecían. Bueno, se merecen eso y mucho más, porque se comportaron de una forma excelente.


Era un día grande, gigantesco, y quisieron compartirlo con todos nosotros. Nos hicieron partícipes de su felicidad. Por ello y por lo que significan ambos para mí, el Sol brilló más que nunca ese día. Porque, es obvio que, aunque a veces no lo veamos, el Sol sale todos los días, pero hay días que, aún sin verlo, aún siendo de noche, hay gente que hace que el Sol salga, sea la hora que sea, y brille con luz propia. Porque hay personas que nos iluminan gracias a su luz interior. Y me siento muy afortunada de tener a ese par de grandes personas a mi lado, poder contar con ellas es un privilegio y yo lo tengo. Gracias, me siento muy agradecida de conocerles, de que sean como son y de estar junto a ellos. GRACIAS.
Les deseo lo mejor, porque se lo merecen. Primero, por ser como son, tan grandes, tan detallistas, tan buenas personas…no hay palabras. 

¡Viva los novios y por muchos años! J