BIENVENIDOS A LA MALETA DE PILI:

Una maleta cargada de ilusiones, aventuras, anécdotas, sorpresas, recuerdos y mucho más…







miércoles, 13 de junio de 2012

Seguimos con los semáforos! Rojo, amarillo y...VEEERDE!


Casualidades que alegran el día

Como si alguien Todopoderoso hubiera leído mi entrada anterior: “¿Puedo cruzar?” Parece que me hayan hecho caso. Sin realizar ninguna solicitud, aún, y llevando el mando en el bolsillo del pantalón, he escuchado el pitido del semáforo. Sí, de camino a casa, en un cruce me ha parecido escucharlo, pero yo no le había dado al mando intencionadamente. Así que, he creído que era cosa mi cabecita loca y no le he querido dar más importancia. Miento, se la he dado y con incredulidad y por el hecho de intentarlo una vez más, he apretado intencionadamente y con ganas al botón del mando a distancia para activarlo. No he activado un semáforo, he activado todos los que estaban cerca. Casi no me lo podía creer. Le he dado una vez más, y no estaba soñando era real, sonaban. ¡Yujuuu! ¡Los semáforos del barrio suenan!
He esbozado una amplia sonrisa y me he reído mucho por dentro, porque estaba muy contenta. Me he quedado con la boca abierta cuando he cruzado estando en verde, sabía que estaba en verde, que podía pasar y todo porque sonaba el semáforo. Cada vez que apretaba el botón y el semáforo recibía la señal de que estaba activado, la gente se quedaba extrañada y miraban hacia todos los lados para saber de dónde venía ese sonido- quizás me lo he imaginado, pero era muy creíble-. Las personas del barrio no habían escuchado algo semejante en la zona y se quedaban extrañadas. Entonces, yo, al escuchar según que comentarios sobre el excepcional sonido, sonreía con más ganas. Tenía motivos para alegrar la cara y estar más feliz. Estaba contenta. Probar algo por casualidad y que funcione, algo que anhelabas y no habías ni pedido formalmente, alegra el día a cualquiera.
Ilusionada, he pasado de largo la portería de casa (a pesar de que Kenzie insistía para entrar, ya que sabía que era nuestro destino). Mi intención era comprobar que en mi manzana también me iban a sorprender con más semáforos acústicos. Lamentablemente, hemos dado la vuelta a la manzana, y no funcionaban. De todas maneras, no me ha amargado, porque es un camino que falta poco por asfaltar. Quizás, era pedir demasiado que de la noche al día todos, absolutamente todos, funcionasen sin que nadie los hubiera solicitado (egocéntrica de mí, puede que los haya solicitado otro afiliado a la ONCE. No soy la única deficiente visual en el barrio).

Quería compartir esta grata noticia en el blog, ya que creo que el haber reivindicado más semáforos sonoros ha surgido efecto. Sé que no tiene nada que ver que dejase unas líneas sobre este tema, pero quiero creer que sí. Bueno, en realidad, me da igual. Solamente me importa una cosa, que cada vez hay más semáforos accesibles en todas partes. Motivo de alegría: avanzamos pasito a pasito, pero  algo adelantamos y eso alegra mucho.  

Mañana, por si las moscas, aunque no tenga que pasar por esos cruces pasaré. Expresamente iré, solamente para cerciorarme de que lo que he escuchado hoy era real y no las ganas de que lo fuera.    

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No sé cómo, pero se me ha borrado la entrada de ¿Puedo cruzar? Así que lo he recuperado y lo pego en esta que tiene más   semejanza con la entrada, incluso hace referencias a ella.  


Cruzar o no cruzar: esa es la cuestión
A veces me encuentro ante ese dilema: cruzar o no cruzar. Los semáforos sirven para controlar el tráfico, para que los peatones sepan que es el turno de pasar. Pero si ese peatón es invidente, ¿cómo lo hace?
Ese es mi caso. Tenemos un mando, que activa los semáforos, para que nos avise de forma acústica cuando está verde. Sin embargo, muchos de ellos aún no son de los modernos y por mucho que le des al mando no funcionan. Te tienes que fiar del oído y de la buena fe de las personas. Pero, hay veces que, cuando más quieres que pase alguien por tu lado, cuando más necesitas la ayuda, no pasa nadie. Incluso una vez que pedí ayuda- con lo que cuesta pedirla- me dijeron que ya iba con el perro, que el perro ya sabría cuando pasar. Me quedé alucinada por la respuesta. A ver, si pido ayuda es por algo, eso lo primero, y lo segundo; el perro por mucho que me ayude, que ya hace mucho, no sabe distinguir los colores. Cuando en alguna ocasión he preguntado que porqué los semáforos no son acústicos sin que tengamos que activarlos, me han contestado que por que sería una molestia para los vecinos de alrededor. No creo que sea tanto incordio, viviendo en una ciudad grande como en la que vivo. Hay suficiente contaminación acústica, comenzando por coches y acabando por gente incívica, para que digan eso como excusa. Además, en otras ciudades sí que suena una especie de pajarito que, incluso, es agradable al oído.  Haciendo que lo urbano por unos instantes se convierta en algo bucólico.
Sin ir más lejos, en Dublín sonaban todos, o casi todos, los semáforos. Estuviera verde o rojo repetía todo el rato un sonido. Si esteba rojo no paraba de hacer un ruido, como si de un monitor de hospital se tratase, un: “pi, pi, pi” que me harté de escuchar esperando a que se pusiera verde. Cuando estaba verde era un: “tatatatata” tipo metralleta o tambor de Duracell. Creo que, eso puede ser incluso más molesto, porque está todo el rato en funcionamiento. Aunque para ser honestos, mucha gente no los respetaba y pasaban cuando querían y podían. Me fastidiaba mucho, pero lo entiendo, porque se hacía eterna la espera. Sobre todo estar esperando bajo los copos de nieve, la lluvia y el frío era algo insoportable. Además, me daba la sensación de ser invisible, nadie me decía si quería cruzar y eso me daba mucha rabia. Me lo tomaba con filosofía y con tranquilidad, esperaba y contaba los pitidos del semáforo. Otras sí que preguntaba, pero no sé si por mi inglés o por las prisas de la gente, me ignoraban. Y otras, sí que me ayudaban y lo agradecía mucho.Cuando iba con Carlos, Kenzie y yo nos fiábamos de lo que nos decía. Si él decía que cruzásemos, cruzábamos y si teníamos que esperar, pues esperábamos. Pero siempre es más corta la espera en compañía.  JRecuerdo que, cerca de casa, había un cruce muy peligroso. Primero, porque no había semáforo. Segundo, porque venían por ambos sentidos. Y tercero, porque en ese país tienen la costumbre de conducir por el sentido contrario al nuestro, y a pesar de llevar tiempo no te acostumbras. Ese camino casi nunca lo hacía sola, aunque fuera el camino más corto para llegar al centro, prefería tardar más e ir por seguro. Alguna vez que fui, no cruzaba hasta que alguien me aseguraba que podía pasar, pero había veces que la espera a que pasase alguien se hacía eterna. Ese camino fue bautizado por nosotros como: “Kamikaze way” (El camino kamikaze), por lo peligroso que era, era casi de suicidas pasar por ahí. 
Volviendo al tema, por mi barrio casi no hay ni un semáforo que me avise cuando puedo cruzar. De todas maneras, yo llevo el mando, porque sé que hay algunos que sin que nadie lo solicite son acústicos. Eso es porque los nuevos semáforos, los que están poniendo nuevos, sí que tienen el altavoz incorporado para transmitir el sonido. Me han dicho que para solicitar algún semáforo, tengo que dirigirme al Ayuntamiento del distrito y pedir que lo pongan. Eso haré, espero que a pesar de los recortes, saquen de donde sea un poco de consideración y de dinero para hacerlo. Porque a pesar de que tarden lo que tarden, cruzaremos seguros, sabiendo que hemos cruzado cuando nos toca. Sabiendo que era nuestro turno, que no tenemos que jugarnos la vida, ni esperar a que pase alguien para ayudarnos. A veces, cuando me preguntan si me ayudan a cruzar, solamente les pido una cosa, que me pueden ayudar diciéndome si está verde. Solamente quiero saber si la luz está verde para mí. Porque hay personas, que con todas sus ganas de ayudar, te cruzan sin preguntar, eso tampoco me gusta. Otras que me dicen que pase, porque no viene ningún coche. Yo les respondo que prefiero esperar a que se ponga verde, ingenua de mí, ni que yo lo fuera a saber. Aunque, hay en según que cruces que sí que lo sé, porque si escucho que están en movimiento los coches que están pasando de forma paralela a mí, los que están enfrente mío que irán de forma perpendicular a los que están cruzando, yo podré pasar. Puedo pasar porque escucho que los otros están pasando y éstos parados. Pero, solamente lo puedo hacer en ese tipo de cruces, sobre todo en uno en concreto que me lo sé a la perfección. Cuando unos están parados, yo puedo pasar.
Voy a seguir con el dilema, porque entre todos los semáforos que quedan por colocar de forma acústica y lo insegura que soy, sé que aún me queda. Sin embargo, afortunadamente voy avanzando y cruzando.
Os dejo una foto de lo que había en todos los pasos de cebra de Dublín, para recordarnos a los extranjeros, que por ahí venían de otro lado los coches. En ese escrito en el suelo decía hacia donde tenías que mirar: “Look right” o “ Look Left” (mira a la derecha o mira a la izquierda). Más de una vez nos vino muy bien esa advertencia, sobre todo los primeros días. 
LOOK LEFT // MIRA A LA IZQUIERDA

  LOOK RIGHT // MIRA A LA DERECHA
  




















Vídeo encontrado en youtube de un semáforo en Dublin. Sonido del semáforo. Al final no sé si yo hice alguno, pero no he encontrado ningún vídeo en ninguna carpeta, así que puede que no. Puede que lo tuviera en mente y al final no lo hiciera. Pero como Internet es maravilloso y podemos encontrar de todo, aquí va este vídeo que he encontrado. Para que sepáis como era el ruidito que hacen los semáforos en Dublín.



 

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