jueves, 12 de noviembre de 2015

NUESTRO VIAJE A NUEVA YORK

VACACIONES EN LA CIUDAD QUE NUNCA DUERME

¡Por fin está aquí la entrada sobre nuestro viaje a Nueva York!
Sí, lo sé, con  algo de retraso. Pero, desde que llegamos, no hemos parado, como sabéis el mes de octubre ha sido bastante movidito con tanto  evento, de un lado para otro, organizando y asistiendo a  jornadas  muy interesantes. Entre que octubre ha sido un mes que ha pasado volando, entre que hemos estado capturando todas las fotos y vídeos, para hacer  una recopilación de momentos vividos y mil cosas más, no he podido hacerlo antes, aunque me moría de ganas de ponerme a ello, pero para eso necesitaba algo más de tiempo y tranquilidad. Ahora me toca ponerme las pilas. Lo bueno de tener un blog es que tengo que hacer un ejercicio de memoria, pero cuento con la  ayuda de las fotografías, los vídeos,  los audios y lo más importante, lo que mi memoria selectiva quiera recordar. Así que no será  como otras entradas, al menos esa es la intención, no tan precisa, no con tanto detalle, pero sé que eso lo digo ahora y después ya  veremos qué sale, porque sin detalles, los pequeños detalles que componen los grandes momentos, no sería yo.  

NUEVA YORK

Nueva York es la ciudad soñada, la ciudad que nunca duerme, la que sale en mil películas y la que está en la mente de todos. Pero, ¿qué pasa cuándo visitas una ciudad tan visual como Nueva York sin ver?  Sí, lo sé  yo tengo algo de resto visual, pero no  me ha dado la impresión de que los edificios fueran tan altos y gigantescos, a pesar de que todo allí es grande.  Cuando decíamos a amigos y conocidos que  íbamos de vacaciones a Nueva York, miles de exclamaciones sonaban por nuestro alrededor. Diferente hubiera sido si hubiéramos dicho que íbamos a Toledo, y seguro que ahí hubiéramos comido mucho mejor. No estoy diciendo que no nos  lo hayamos pasado bien, que no haya sido un viaje para ir, que me arrepienta de haber pisado tierra americana. Pero, sí que está muy mitificado. Parte de culpa  es de las películas, las series de televisión y del capitalismo. Me refiero que hay ciudades, lugares que son menos conocidos y quizás te sorprenderán mucho más. No  quería que me pasase lo de llevarme una desilusión, por tanto no iba con grandes expectativas, para que no me sucediera, pero quieras que no, es inevitable.   

NUEVA YORK CON TODOS LOS SENTIDOS

Atardecer lago y edificios
Skyline de NY al atardecer

















OLFATO
¿A qué huele Nueva York?

Nueva York  huele en todas partes a comida. Vayas por donde vayas te encontrarás que  hay carritos ambulantes, pero no solamente venden los típicos hot-dogs, sino que venden de todo. Puedes encontrar arroz al curry, unos bocadillos muy raros, sándwiches vegetales, de todo y cuando digo de todo es de todo. No sé cómo la gente puede comer por la calle cualquier cosa, y mira, nosotros hemos ido en una época del año, Septiembre, que aún se puede hacer eso de sentarse en un banco y comer cualquier  cosa, pero en invierno debe ser terrible.  El café también es para llevar, ya sea en uno de esos carritos ambulantes o bien en un Starbucks, que hay por todas partes. Hablando de café, eso en realidad no es café, es un tanque de café con agua, de ahí viene lo de un café americano, largo, largo y aguado, pero, te acabas acostumbrando y hasta le coges el gusto. No está nada fuerte, pero porque no es nada intenso, el agua se lleva toda la intensidad que pueda tener. El vaso más pequeño, parecía más que uno normal aquí, y, claro, en vaso de plástico, todo para llevar.     
Si tienes  hambre puedes caer en la tentación de comprarte algo por el simple gusto de saciar tu gula, pero si acabas de comer, la verdad es que no es muy agradable, porque además, ahora recordando, me viene a la mente que  muchos de esos puestos ambulantes, ya no es que oliesen a comida,  es que olían a  quemado, como si  esa plancha no la limpiasen y la volvieran a utilizar, hasta que ese olor les delatase. A parte de oler a comida por todas partes, ningún olor destacable. Ni en el metro olía mal, ni tuvimos que pasar por calles con un olor desagradable, así que, dentro de lo que cabe, aunque huela a comida y a café a todas horas, pues no está nada mal.   

OÍDO  
¿Qué se oye en Nueva York?

En Nueva York, sobre todo si hablamos de Manhattan, básicamente escucharás coches, el claxon de los automóviles intentando abrirse paso entre el atasco, sirenas, ruido por todas partes. La verdad, es que no supe  el descanso  que hay aquí hasta que no regresé. Realmente  noté un respiro de oídos en el aeropuerto de Barcelona al regresar, ya que en el avión con la presión, tampoco pude disfrutar del silencio. Pero, Nueva York aturde a culquiera, sobre todo si es tan importante este  sentido, como lo es para mí.  Sin embargo,   los semáforos, yo pensaba que en una ciudad como Nueva York serán acústicos, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando, no sé  si por el ruido del tráfico, de la gente, de la ciudad en sí, no escuché ningún semáforo que lo fuera. A veces cuando se ponía en verde sí que me parecía escuchar  un pitido agudo, solamente uno, pero no sabes cuando cambia, y, bueno, quizás ni era del semáforo.  La gente no habla, casi que grita, y no estoy hablando de China Town, que eso era como un mercadillo intentando vender todo al mejor postor, estoy hablando que por la calle, en según qué aceras te encontrabas  con tal cantidad de gente que era una mezcla de conversaciones agobiante. En la famosa Quinta Avenida podíamos escuchar de todo un poco, gente por todas partes, porque es una de las avenidas más concurridas y sonidos para dar y vender.  
Además, nos sorprendió que fuésemos por fuésemos había obras, por todas partes estaban construyendo algo, síntoma de que a los estadounidenses les va mejor las cosas que por aquí, ya que no eran obras que estuvieran a medias y paradas, sino que estaban a pleno rendimiento. Desde Queens hasta Manhattan y pasando por Brooklyn, por todas partes. Empezando por Queens, donde estábamos alojados, ya desde el hotel, justo enfrente y por los lados estaban en plena acción, construyendo por los alrededores más edificios y, estoy convencida que, cuanto más altos y grandes mejor. Suerte que a Nueva York precisamente a descansar no va un turista, porque si hubiéramos querido quedarnos durmiendo hasta tarde, como que no hubiéramos podido por las obras. Menos mal que cada día a las siete ya estábamos en pie, queríamos ser los primeros en coger sitio en el comedor para desayunar. Dejando bromas a un lado, la verdad, es que el rato que estábamos con el café no era nada agradable escuchar tanto ruido de buena mañana, es que vibraba hasta el suelo. Eso sumado a que estábamos alojados cerca de Queensboro Bridge, un puente por donde pasa el metro y coches, había veces, por la noche cuando las obras dormían, se escuchaba a lo lejos algún chirrido del metro frenando, es lo que tiene que esté abierto toda la noche. Pero, nada que el cansancio acumulado de todo el día no pueda vencer, así que dormir hemos dormido bien.
Recuerdo que cerca del Hudson, del río,  había un helipuerto, y, claro, al pasar por ahí, tenías que levantar la voz para mantener una conversación en condiciones. Yo creo que la gente habla con el tono más elevado de lo normal, porque en esa ciudad, ya me lo había n avisado, el sonido de todo está por encima de los decibelios normales.   
A pesar de haber dicho que en China Town todo parecía un desbarajuste, queriendo vender a toda costa, gente vendiendo, compradores regateando y encontrando de todo lo habido y por haber, también, cabe destacar que adentrándonos más por las callejuelas encontramos un rincón de tranquilidad. Más que de relax, era un rincón mágico, un parque escondido que te atrapaba. Nos atrapó porque si del mismo flautista de Hammelín se tratase, la música nos guió hasta ese parque misterioso, secreto, oculto, mágico. Era un parque repleto de gente cantando, diferentes grupos de personas que a coro cantaban música oriental. Nos fue de lujo para descansar del barullo que había por las calles principales, descansar y dejarnos llevar por ese ambiente tan oriental.
Uno de los sonidos que recuerdo con  cariño es la música que nos acompañaba en Central Park. La primera vez que pisamos Central Park y  nos encontramos que  están  tocando música clásica, música relajante. Sumado  a las canciones que tocaba un músico callejero, que la verdad, lo hacía muy bien, y de ahí que se llevase nuestros aplausos y nuestra propina.
Un domingo nos fuimos a Harlem a escuchar música Góspel, más bien, fuimos a la misa, pero  eso más que una misa, era todo  un espectáculo, emocionaba. Menudas voces que tenían. Estuvimos las dos  horas y algo que duraba, pero valía la pena, y para nada se te hacía largo. Primero, la misa es como estar en una película, sí, sí, con su reverendo  contando lo que ha sucedido durante la semana en la comunidad, todos se conocen, incluso nos dieron una gran bienvenida, con ovación incluida, que casi nos morimos de la vergüenza. Pero, de verdad, que cantaban como ángeles. 

GUSTO
¿A qué sabe Nueva York?

Dicen que es la cuna de la comida basura y… es cierto. Sí, que puedes encontrar comida buena, pero no apta para todos los bolsillos,  o al menos nosotros  como turistas, pues no hemos sabido encontrarlos.  Si queríamos aprovechar el día y comer algo rápido y barato, lo más fácil era ir a un  sitio de comida rápida, aunque realmente acabamos hartos de ese tipo de comidas y anhelábamos comer un plato de legumbres, ya fuera lentejas, judías o un plato de espinacas. Sin embargo, cuando estás fuera de casa tienes  que comer lo que tu bolsillo te permita e ir probando  lo más típico de allí, y la  verdad que allí si no es pizza, es hamburguesas, y si no bocadillos…  Así estamos, pero  hemos disfrutado comiendo. Hartos, sí, pero  todo en exceso es malo.  
A pesar de todo, siempre hay algo que te gusta más. En nuestro caso no ha sido la súper hamburguesas, ni los Hot-Dogs, ni nada de eso, sino algo que también es típico de allí y a pesar de ser un bocadillo y frío es más sano, por lo menos el que probamos, y me refiero a: bagle. Os voy a contar cómo era el nuestro, para que se os haga un poco la boca agua. El bagle es un bocadillo redondo con un agujero en medio del pan. El nuestro era así, el pan con semillas de no sé qué, pero que hacía que el pan fuera algo diferente, y llevaba: queso untado, tomates frescos y salmón ahumado. Realmente delicioso. Lástima que lo descubrimos tarde, ya que básicamente lo puedes encontrar para comer, aunque no entiendo por qué, ya que para cenar también estaría muy apetecible. 

bagle por la mitad
Nuestro bagle, partido por la mitad. Salmón ahumado, queso y tomate.


TACTO
¿Qué tacto tiene Nueva York?

He tocado todo lo que he podido, suerte que siempre llevo mi botellita de jabón para las manos, porque eso de tocar todo tiene sus riesgos: bacterias. Pero, hay veces que no es que toque para saber cómo son las cosas, si no porque  no me queda otro remedio, como por ejemplo las barandillas del metro, los asientos. La verdad, el metro de Nueva York me ha gustado mucho, puedes llegar a todas partes, está abierto las veinticuatro horas al día, es seguro, dice las paradas, es ancho. A pesar de sus años, y  que en algunas estaciones nos  hemos vuelto locos para entrar, ya que era puertas giratorias para entrar, y teníamos que hacer  malabares para entrar. En otras faltaban ascensores, y no lo digo por mí, pero, bueno, es lo que tiene  un metro con tantos años de historia, que todo no se puede lograr. Eso sí en los andenes te morías de calor, y eso que no hemos ido en verano, pero aquí en Barcelona también ocurre, así que no es nada destacable, sino que a según qué horas y como por la misma vía pasan diferentes metros con diferentes destinos, a veces agobia un poco la cantidad de gente que nos juntábamos allí, eso sí, era todo muy largo, espacio para todos de sobra, bancos no, pero hubieran quitado espacio para todas las personas que esperábamos en según qué estaciones.
La Estatua de la Libertad no la pude tocar, porque es tan alta, que no hubiera llegado a tocarla. Pero sí que toqué  el toro de Wall Street, es de bronce y todo el mundo se hacía fotos, así que me parece que lo que le toqué fue el culo, pero qué más da, todo era del mismo material.
Otra cosa que me sorprendió fue que en la calle hay mesas y sillas plegables de hierro, pero no pegadas al suelo, yo creo que si  alguien quiere llevárselo se lo puede llevar, pero, la gente no es como  aquí. Ya os digo que eso  lo dejan en mi barrio y no dura ni un día. La verdad es que para hacer algún descanso, incluso para comer, tipo picnic no está nada mal,  te soluciona el encontrar un banco. Además, teniendo mesa y sillas, para qué quieres un banco. 
Los pies sí que se han resentido de nuestro capricho de caminar por todas partes, porque no es lo mismo caminar por la montaña que por la ciudad. Todo lo que anduvimos por ciudad, o sea que, nuestros pies han acabado de pisar asfalto, destrozados. Quitando el día que pasamos en Central Park, aunque cabe decir que allí, tampoco es todo césped, ni tierra, también hay caminos de cemento, así que no había manera de librarse de caminar sobre suelo firme y duro. Acabé comprándome unas deportivas que fueran más aptas para caminar, porque entre todo lo que caminábamos y hacerlo por ciudad. Así que, entre mis deportivas nuevas, las ganas de caminar y descubrir cosas, y los bancos que nos íbamos encontrando superamos con éxito los 10 días en Nueva York.
Los edificios que toqué  no me parecieron nada del otro mundo. ¿Por qué? Pues porque no eran  maquetas que pudieran tocarlos, si no que lo  que tocaba  estaba a mi altura, y tampoco  era  de un material especial.  Eso sí, allí  resulta que se lleva mucho el tema de Lego, que son una especie de piezas diminutas, que las vas juntando y puedes formar lo que quieras. Y  había verdaderas obras de arte. Lo cierto, es que a fondo no toqué los edificios que había construidos  con ese material, no sé porqué pero Carlos no le hacía mucha gracia que fuera toquiteando  todo, no sé por qué será, pero, era fácil que  en una de esas sin saber dónde poner la mano, desmontase todo el edificio, y me hubiera muerto de la vergüenza.


VISTA
¿Qué se ve en Nueva York? 

Carlos quedó impresionado con los edificios inmensos que hay por ahí, claro, son rascacielos. A mí no me impresionaba tanto, pero sí que notaba que era todo más oscuro, la falta de luz, tantos rascacielos juntos, impedían  que entrase la luz solar. Edificios altísimos, que yo a toda costa, aunque  no fuera a ver nada que ría subir a todos, pero  en uno de esos  edificios cerca de Central Park, cuando fui a pedir  permiso para subir, y ame dijo el portero que no se podía, que eran apartamentos. Yo creo que el hombre ya tendría anécdota para contar ese día, una chica ciega, con  su pera guía, empeñada en que quería subir  a la azotea, pero, oye, si colaba, colaba, pero no fue así.  A pesar de que todo el mundo dice que está muy bien subir al Empire State, nosotros optamos por subir al Top of the Rock, ya que dicen que es casi la misma altura, y lo mejor es que  desde ese puedes  ver el Empire State. No estuvo mal, pero sigo pensando que muy caro y que debería haber algún tipo de descuento, ya no digo gratis, pero sí algún tipo de descuento para las personas con discapacidad, sobre todo discapacidad visual, ya que no lo vamos a poder disfrutar como las personas que ven. Aunque sí que sentí  el airecito que corría ahí arriba y tenía la suerte de contar con mi personal audio descripción, sí, la de Carlos que mientras él veía algo, me lo iba contando. Y a él le hacía gracia ver todo, sobre todo ver los lagos de Central Park por donde habíamos estado, ver todo  desde las alturas. Pero, para Kenzie y para mí, como si nada. Por mucho que digan  que es una ciudad muy bonita, estoy convencida que sí, pero si no ves el Skyline, y no disfrutas de las vistas te pierdes mucho. 
Recuerdo que por la tarde, sobre las siete de la tarde, ya era de noche, oscurece antes,  y  yendo por Broadway, sí que podía distinguir muchas luces, luces  por todas partes y mucho tumulto de gente, que casi que te empujaban y te arrollaban. Llegamos a Times Square y allí sí que había jaleo,  mucha gente, mucho  ruido y muchas luces. Resulto que casi todas las luces de esa plaza son  pantallas de televisión de anuncios, están por todas partes. La verdad, es que si he hablado de la contaminación acústica,  también hay que hablar de la contaminación lumínica que hay en esa ciudad, pero por eso se llama la ciudad que nunca duerme. Sea la hora que sea  encontrarás luces, ruido y comida. 
Revisando las fotografías que hicimos he visto una foto que me ha gustado mucho, y que cuando estaba en el ferry  de camino  de State Island no  lo pude ver, y es que por la noche está iluminada la Estatua de la Libertad, quizás por la distancia o por las otras luces que había, o no sé porqué pero no  la vi, y en cambio  ahora con el zoom he podido ver la oscuridad y a lo lejos  la señora Libertad iluminando, como si fuera un faro, la isla de Manhattan.  
Imagen nocturna Estatua de la Libertad
Estatua de la Libertad de noche: iluminada



CONCLUSIÓN 

Por mucho que pueda parecer que no me lo haya pasado bien, que no me haya gustado, sí, que lo ha hecho. Primero, porque he  ido muy bien acompañada: por Carlos y por la peluda. Porque  es una experiencia más. Porque Kenzie ha cumplido los ocho años junto a nosotros en el país que  le vio nacer. Porque hemos entablado conversaciones, practicando el inglés y conocido más sobre esa ciudad. 
 La  gente me ha parecido muy abierta y muy gentil. Recuerdo que... 
 😊  Entramos en un barco, cerca del río Hudson, yo  tenía que ir al lavabo y una señora me dijo que me acompañaba, yo pensaba que sería una camarera del bar o alguien que trabajaba allí,  pero resultó que no, ni siquiera tenía que ir ella al lavabo. De todas maneras, como si de una amiga de toda la vida se tratase,  me acompañó por el simple  gusto de ayudarme y acompañarme. Se lo agradecí mucho, porque sin pedir ninguna ayuda, fue ella quien sin más se  ofreció. Gestos así hacen que valores cómo son los ciudadanos de un lugar, y aunque haya de todo, te das cuenta que aún hay gente buena en el mundo. 
😊 El caluroso  y afectuosos recibimiento que nos dieron  en la Iglesia de Harlem, cuando no nos conocían, cuando éramos los extraños, porque éramos los únicos blancos, nos abrieron la puerta de su casa y nos acogieron como un miembro más de la comunidad.
En realidad, para mí, las ciudades no son el nombre, ni los edificios, ni las panorámicas, para mí, una ciudad la componen sus habitantes y si esos son amables  contigo, hacen que la ciudad donde viven  tenga un mayor significado para los visitantes, porque nos sentimos bien recibidos.  Además, en ocasiones nos hemos sentido como dentro de una película, porque recordábamos que tal película o  tal otra se había grabado aquí  o allá, y nos hacía gracia estar en el mismo escenario que  protagonistas de la gran pantalla.  Además, hemos visto que Nueva York está llena de contrastes, muchos  se piensan que estar en Nueva York es estar en Manhattan, pero hay mucho más que  esa isla. Me gustó mucho Brooklyn, incluso, si quitamos las obras y el ruido, la zona de nuestro hotel también estaba bien, la parte de Queens.  No solo en Manhattan se encuentran tiendas originales,  en Brooklyn me enamoré de una tienda, una tienda de animales  gigantesca, ahí arrasé comprándole caprichos a Kenzie. No vendían animales, si no que era todo de complementos para perros, camas, comida, huesos, peluches, Kong, juguetes, de todo y más. Y ahí, en esa tienda, me demostraron otra vez que  por muy grande que sean la ciudad, las tiendas y todo en sí, las personas también lo son. Nos quedaban un par de días para  marcharnos y Kenzie  ya no tenía comida, así que quise comprarle  un saco pequeñito, pero  pequeños no tenían, así que el chico nos dijo que  cogiéramos   uno, y que después lo devolviésemos en la tienda sin problemas,  al decirle dónde estábamos alojados y al entender que no podríamos volver, más que nada, por los pocos días que teníamos. Le enseñé unas bolsas de la peluda que siempre voy cargada de ellas, y nos dijo que nos esperásemos y nos preparó para los tres días. Le dije que cuánto era, porque era comida  y aunque fuera menos cantidad, pero lo tendría que pagar, y me dijo que nada, que por esa cantidad no tenía que  darle nada. Y no era una tienda pequeñita, de esas típicas familiares que te hacen un favor, si no que era una súper tienda, un almacén,  pero ese dependiente, nos atendió de maravilla y encima tenía un corazón tan gigante como la tienda. Quizás, ese tipo de cosas, esos gestos, esas anécdotas es lo que, en realidad, compone un viaje: las vivencias, la gente, las conversaciones, las sonrisas y esos gestos. Para todo lo  demás están: los documentales, Internet, pósters, postales, cuadros  y  los puzles, ahí solamente están las imágenes, pero  ciudad se nota, se siente y vibra con su gente.

Eso sí, en cuanto a gastronomía, yo creo que no nos gana nadie, y como en España en ningún sitio.   

Nueva York acabó con nuestros pies, ya que la quisimos pisar fuerte y andamos, anduvimos por todas partes. Dar pasos  por una ciudad desconocida, mientras  destrozas el mapa de tanto mirarlo y guardarlo (¿Verdad, Carlos?), no tiene precio, ya que es como de verdad acabas conociendo  la ciudad. Mientras te paras a hacer fotografías, a comprar  algún recuerdo o  charlar con alguien. La vida del turista en una gran ciudad es así, para  todo lo demás, la playa y la montaña. No ha sido un viaje relajado, pero ya lo sabíamos. Hemos dormido en la ciudad que nunca duerme, en la de miles de canciones, películas y de series de televisión,  hemos estado, podemos decir que hemos pisado sus calles. Y, según mi punto de vista, aunque sea una vez en la vida hay que ir, para estar en el escenario que siempre ha estado en  tu imaginario, para  sentirte neoyorquino, para conocerla. Te aseguro que no te dejará indiferente. Muchos se enamoran,  otros acaban desencantados, porque no es lo que esperaban, pero a nadie  le pasa inadvertida esta gran urbe. 

Os dejo con el vídeo que hemos estado preparando, una recopilación de fotos, vídeos y música. Espero que lo disfrutéis y os hagáis  un poquito más a la idea de cómo es aquello.  La ciudad soñada, la de la libertad, y para nosotros la del septiembre del 2015:  





viernes, 6 de noviembre de 2015

ENDULZANDO NOVIEMBRE

DULCE NOVIEMBRE

Quiero empezar la entrada del mes de noviembre de una manera muy positiva, y qué mejor que hacerlo con unas cuantas frases positivas? 
  Así que, allá van unas cuántas citas célebres, para que en los momentos de bajón, os deis cuenta  que de todo se aprende, que todo sirve, que todo depende de según cómo se mire.  Además, si lo acompañáis con una música tan bonita como esta de Noa, seguro que se os dibuja una sonrisa, que es la intención. Así que, a disfrutarlas.   
                  

¡Feliz dulce mes de Noviembre!   


“Solo te puedes cambiar a ti mismo,  pero a veces eso lo cambia todo.” -Gary W Goldstein.

“La única diferencia entre un buen y mal día es tu actitud.”  -Dennis S. Brown.

“El único lugar donde tus sueños son imposibles es en tus pensamientos.” -Robert H Schulle.

“Todos estamos aquí por una razón especial. Deja de ser un prisionero del pasado. Conviértete en el arquitecto de tu futuro.” -Robin Sharma.

“Memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia lógica para no arruinar el presente, y optimismo desafiante para encarar el futuro.”   Isabel Allende  


“Si un problema tiene solución, no hace falta que te preocupes. Si no tiene solución, no sirve de nada que te preocupes.”   Proverbio Chino

“Las buenas cosas ocurren todos los días. Solo nos tenemos que dar cuenta de ellas.” -Anne Wilson Schaef.

“Tu sonrisa te dará un semblante positivo que hará que la gente se sienta mejor a tu alrededor.” -Les Brown.

“Mantén tu cara hacia el sol y no podrás ver una sombra.” -Helen Keller.

“Si encuentras un camino sin obstáculos, es probable que no lleve a ninguna parte.” -Frank A. Clark.


“El que tenme sufrir, ya sufre de temor.” Proverbio Chino

 
"Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, tenemos el reto de cambiar nosotros.” Viktor Frankl

Si una puerta se cierra, abre otra, y si no, abre una ventana.  

La grandeza de las cosas radica en los detalles diminutos que  te  da la vida.

Regala una sonrisa y la vida te devolverá otra.



Si sabéis más frases, citas, o bien, tenéis pensamientos positivos para compartir, por favor dejadlos en los comentarios. Da igual que sea citas célebres, no lo sean, proverbios, refranes o de vuestra propia cosecha. Creo que entre todos podemos hacer que este mes se llene de optimismo, como todos los meses  y días del año. Espero vuestras frases, seguro que  visitar esta entrada de vez en cuando puede venir bien en momentos de bajón y animar a cualquiera a dibujar una sonrisa, y ver que la vida puede ser maravillosa, efímera y solamente hacer falta valorarla desde el prisma correcto. 

viernes, 30 de octubre de 2015

Despidiendo octubre

BALANCE DE OCTUBRE



Se acaba octubre, un mes que no ha parada de ofrecerme oportunidades para ampliar conocimientos, conocer gente y, sobre todo, para vivir muchas experiencias. Si recordáis empecé el mes viviendo una reunión de afectados de LHON en Barcelona, donde acudieron tanto afectados, familiares e investigadores sobre el tema, quienes nos deleitaron con sus conocimiento, descifrando dudas sobre la patología. Todavía tengo una entrada pendiente relatando lo bien que fue ese evento.
El mes continuo, día a día, cambiando el clima y haciendo que otoño tomase más presencia en nuestras vidas. El frío, la lluvia, las hojas de los árboles y el pelo de Kenzie anunciaba que ya estábamos en pleno otoño y el verano, a pesar de los rayos de Sol que aún se cuelan, ya se había terminado. Una nueva estación, un nuevo tiempo, cambios y abrigos aparecían un año más.
La semana pasada, penúltimo fin de semana de octubre, vino, no solamente con el cambio de hora, sino con un evento que llevábamos meses preparando. Unas jornadas para sensibilizar a la sociedad de la importancia del perro guía. Unas jornadas dedicadas para y por los perros guía, y, por supuesto para nosotros, los usuarios, quiénes pudimos saber más sobre el cuidado veterinario de nuestros peludos, saber más sobre psicología canina, e incluso poner en práctica los ejercicios que el instructor nos había recomendado hacer. Fueron unas jornadas de convivencia, aprendizaje y diversión. 

Así que, entre evento y evento, y entre medias el día a día del otroño, se puede decir que se acaba este mes con muy buenas sensaciones. He aprendido muchas cosas, por tanto ha sido un mes muy enriquecedor. El hecho de que esta última semana me hayan anunciado una buena noticia, termina de culminar de una manera maravillosa este mes. 

Nunca más tendremos un último viernes de octubre de 2015 así que, no toca otra que aprovechar el tiempo, exprimirlo y saborearlo al máximo. ¡CARPE DIEM! Que ya se sabe que el tiempo se va volando. 


¡Feliz fin de semana! ¡Feliz Halloween! ¡A comer castañas, panellets y lo que se tercie!   

Os dejo con música de OTOÑO de VIVALDI:


lunes, 26 de octubre de 2015

5 years ago...

DUBLIN TIMES


Hoy hace cinco años llegábamos a un país nuevo, cambiábamos de vida por una temporada. Una nueva etapa se abría para nosotros, no teníamos billete de vuelta. Estábamos llenos de ilusión. Pero, cabe decir, que Dublín, Irlanda, su gente, nos recibió con los brazos abiertos, aunque el tiempo ya empezaba a ser frío. Las primeras semanas fueron más que duras, porque por mucho que viajes con la maleta llena de ilusión, planes e ideas, cada día teníamos que ir a visitar casas en una ciudad desconocida, con un inglés, que digamos que no muy bueno, y que por mucho diccionario que llevásemos no servía de mucho.

Con el paso del tiempo, echo la mirada atrás y cuando recuerdo nuestra etapa dublinesa, no pueda más que esbozar una sonrisa. Fue un año intenso, con muchas vivencias, con frío, con lluvia, con Sol, con paseos, yendo a clases de inglés, fiestas, muchas fiestas, conociendo a mucha gente, gente con la que aún mantenemos el contacto, y es por eso, y por mil cosas más que se me dibuja una sonrisa. Sí, porque aunque ahora no viva esos nervios que los primeros días vivimos, el cerebro es muy selectivo y sabe quedarse con lo que quiere. Y yo me quedo con que esa etapa fue totalmente una experiencia: una de esas que no se olvidan fácilmente. No solamente por las vivencias, si no por la gente que fuimos conociendo por ese caminar, y que aún siguen en ese camino, a pesar de la distancia del tiempo.  

Kenzie y yo en la puerta de casa
La puerta azul de nuestra casa
Siempre digo que fue una aventura, una aventura que viví junto a Carlos y Kenzie. Y ese tipo de experiencias tan intensas, tan condensadas, unen mucho. Además siempre recordaré la casa donde vivíamos, una casita muy cerca de Croke Park, la casita de la puerta azul. Esa la de la puerta azul era la nuestra, ese azul que yo sí que distingo.
     El piso era muy pequeño, quiénes han estado se acordarán. El comedor, por decirlo de alguna manera, solamente tenía un sofá, no había ni televisión, solamente nuestros portátiles, y al lado, ya sin la famosa moqueta, estaba la cocina con barra americana. Todo era mini. Una habitación de matrimonio, con cama y estanterías, ni un armario. Un lavabo y poco más. Pero, teníamos la suerte de tener un jardín, que teníamos que atravesar para llegar a la lavadora. Ese jardín fue testigo de cuando disfrutamos como niños esa Navidad del año 2010 cuando nevó como nunca, quedando las tuberías heladas, pero nosotros disfrutamos haciendo muñeco de nieve, tirándonos bolas y viendo caer los copos. También, ese jardín servía para dar la siesta cuando algún que otro rayo de Sol se colaba por la ciudad, y de alguna que otra barbacoa. Recuerdo que para mi cumpleaños empezaron a aparecer rostros familiares, de gente que habíamos ido conociendo en Dublín, y acabamos cenando todos en el jardín. Ese jardín asilvestrado, hasta que conseguí que el casero nos mandase a un jardinero, para arreglar toda la mala hierba y dejase de ser un bosque, para convertirse en un jardín en condiciones. 

Pueden parecer tonterías que ahora me acuerde del jardín, de la casa, de la calle, de la nieve, de la escuela de inglés, pero todo eso sumado a los amigos que conocimos, más las visitas que recibimos no se olvida fácilmente. Fue un paréntesis de un año que nos sirvió de mucho, para afianzarnos como familia, para aprender inglés, para conocer a gente que también habían ido a aprender inglés, a movernos por una ciudad nueva y sobre todo para vivir todo tipo de experiencias juntos. Me encanta el carácter afable y abierto de los irlandeses, siempre que íbamos a un pub conocíamos a alguien y hacíamos un “aslonchas” con la Guinnes alzada. No digo nada de las canciones irlandesas, depende en qué pub te encontrases te podías encontrar que por arte de magia, dos o tres personas que estaban como tú tomando algo, sacasen instrumentos y afinases la voz y se pusieran, improvisadamente, a cantar canciones irlandesas. Era algo divertido, mágico y que animaba el ambiente, sumándonos a ellos, aunque ni supiéramos la letra, dando palmas, moviendo la cabeza o bailando.  

El tiempo pasa volando, pero me gusta que haya momentos para recordar. Los recuerdos cuando son buenos quedan grabados en la memoria, y no hacen falta ni las mejores fotografías, ni vídeos, simplemente quedan grabados en la retina. Te puedes quedar con la mirada fija en algo, y sin darte cuenta, se te queda cara de tonta ¿por qué? Porque el vídeo de los recuerdos, esos que tienes grabados, se activan sin que tú hayas querido pensar en eso, simplemente, algo hace que te recuerde aquella época. A veces va bien hacer kit-kat y respirar el aire de ciudades nuevas, gente desconocida y que acaba convirtiéndose en más que conocida y sentir el ambiente del día a día de un país diferente. No es lo mismo ir a un sitio por turismo que estar viviendo allí, sintiendo todo lo que pasa en la ciudad, yendo a comprar al super, conociendo a los vecinos, eso sí que es adentrarte de lleno en un país.

La verdad, me quedo con un buen sabor de esos tiempos irlandeses. La verdad, es que tengo ganas de regresar para hacer un remember en toda regla, siempre da gusto pasear por calles conocidas y ver que el tiempo ha pasado, pero que recuerdas dónde estás, dónde estuviste y qué pasó. Así que, quién sabe, quizás muy pronto visitemos a nuestra querida Dublín.  


Os dejo con música irlandesa, de esa que por arte de magia animaba el ambiente de cualquier fiesta. Espero que os anime y os sintáis como nos sentimos nosotros, libres corriendo por prados verdes, en la isla esmeralda.  


viernes, 23 de octubre de 2015

FIN DE SEMANA DE PERROS GUÍA

JORNADAS AVANÇANT JUNTS


El primer fin de semana de octubre asistí a las jornadas organizadas por ASANOL sobre mi patología, y ahora, en el penúltimo fin de semana de octubre acudiremos a las I Jornadas sensibilizadoras sobre perros guía, Avançant Junts. Un evento organizado por la Asociación de Usuarios de Perros Guía de Catalunya.  

Este fin de semana, del 23 al 25 de octubre, se celebran unas jornadas muy especiales para y por los perros guía: habrá un poquito de todo, convivencia, experiencia, diversión, conocimiento, juegos, pero, sobre todo servirá para que se recompense la gran labor diaria que hacen los perros guía. Los usuarios de perros guía siempre miramos por su bienestar y nos preocupa su salud, así que cualquier consejo para mejorar la calidad de vida de nuestros canes es más que bienvenido, y en este evento estará repleto de buenos consejos de profesionales.

Avançant Junts, Avanzando Juntos, tendrán lugar en Santa Susana, una localidad próxima a Barcelona y  el Hotel OnaBrava acogerá a usuarios y perros guía, las charlas se realizarán en otro hotel cercano de la misma cadena, AquaMarina. Este viernes 23 muchos asistentes saldrán desde la Delegación Territorial de la ONCE en Barcelona en dirección a Santa Susana. Llegarán y después de ubicarse en sus habitaciones, cenarán todos juntos, una manera muy bonita de compartir experiencias, y, sin duda, los perros guías estarán contentos de verse rodeados de otros compañeros suyos.

El sábado 24 se inician oficialmente las jornadas bajo el nombre Avançant Junts. Este nombre fue elegido por votación por todos los socios y tiene un significado muy especial: Hay una orden para que el perro guía se ponga en marcha que es “Avanza” y cuando no lleva el arnés, porque el usuario va con otra persona y solamente vamos con la correo decimos: “junto”. Otro simbolismo del nombre, es que tanto perro como usuario siempre avanzan juntos, no podemos entender a un usuario avanzar sin que primero lo haga su perro. Y, otro significado, es que por mucho que, afortunadamente, estemos avanzando en todos los sentidos, aún nos quedan muchos pasos que dar, ya que aún hoy día nos encontramos con dificultades de acceso con nuestro perro guía, con nuestros ojos, es por eso que entre todos, todos juntos, conseguiremos avanzar juntos y llegar más lejos. Aunque aún quede mucho por recorrer, si echamos la vista atrás podemos ver que hemos conseguido leyes que amparan el derecho de entrar a todas partes con nuestro perro guía, tener derechos y defenderlos, hacer que la gente día a día reconozca y valore el trabajo diario que hacen nuestros guías, así que poco a poco hemos ido avanzando, pero queremos seguir haciéndolo.   
Bajo mi punto de vista, creo que es muy importante que se realicen actos así y de una forma u otra lleguemos a la sociedad, normalizando la situación y sobre todo reconociendo el trabajo que hacen nuestros guías. Estaría muy bien, por otra parte, que se realizasen más campañas de sensibilización, pero como, desgraciadamente no hay tantas como nos gustaría, nos toca educar a la población día a día, explicando la gran labor que hace un perro guía y explicando qué se puede hacer y que no. Así que, estas jornadas me parecen una idea fabulosa para acercar más la figura del usuario y del perro guía a aquellos que piensan tantas cosas que no son ciertas, a aquellos que el desconocimiento les gana y no saben lo mucho que nos preocupamos por nuestros perros guía.

Por eso digo, que estos días son para y por los perros guía, porque no solamente habrán charlas muy interesantes sino que irán acompañadas de momento de ocio, donde los guías se puedan quitar el uniforme, el arnés, y jugar como cachorros. Porque aunque sean perros de servicio, no están las 24 horas trabajando, ni llevan el arnés pegado al cuerpo, necesitan jugar y liberarse. En el hotel han facilitado una zona cercada, para que podamos soltar a los perros con seguridad y hacer las sueltas necesarias para que se desahoguen e interactúen con otros compañeros como ellos.  

Las jornadas quedarán inauguradas el sábado 24 a las 10h de la mañana a cargo de la presidenta de la Asociación y del Delegado Territorial de ONCE,  ambos son usuarios de perro guía y seguro que los dos sabrán expresar lo qué son y significan estas jornadas.  Una vez se hayan dado inicio, se proseguirá con una charla muy especial, vendrá un instructor de la FOPG, quien a parte de hablarnos de cómo entrena, ayudarnos a mejorar técnicas y a regalarnos sus conocimientos adquiridos con la experiencia que le avala, también será algo dinámico, aprovechando el espacio que tenemos para los perros guía, seguro que nos tiene preparado algo muy especial.  

Seremos más de cincuenta personas las que asistiremos al acto. Cada una de nosotras tenemos muchas ganas de ir, pero quien de verdad tienen ganas, lo sepan o no, seguro que se huelen algo, son nuestros perros. Ya que verse rodeado de compañeros peludos, tantos todos juntos y realizando la misma función que ellos, seguro que es muy divertido y entrañable. Después de la charla con el instructor, podremos comer todos juntos, comentando todo sobre nuestros perros, nuestra experiencia y conociendo a nueva gente. Por la tarde, contaremos con la presencia de dos veterinarios. Una especializada en dermatología, que nos hablará sobre las alergias más comunes en nuestros perros, y otro especializado en neurología, que nos hablará sobre el sistema cognitivo de nuestros canes. Ambas charlas seguro que son muy interesantes, porque vienen de profesionales y seguro que nos pueden orientar y descifrar algunas incógnitas que desconozcamos, pero, sobre todo ambas charlas nos servirán para mejorar la calidad de vida de nuestros “ojos”. 

La verdad, me apetece mucho ir a estas jornadas, porque creo que sirven de mucho, tanto a nivel personal para adquirir nuevos conocimientos, como para conocer a nueva gente, como para que la sociedad se de cuenta de muchas cosas, pero sobre todo para que mi pequeña peluda, Kenzie, disfrute de lo lindo con otros guías. 
Además, este evento me toca muy de cerca, no solamente por ser usuaria de perra guía, sino que formo parte de la junta directiva. Sí, desde casi hace un año, soy secretaria de la Asociación, y creo que toda la junta, de forma voluntaria, ha puesto todo el empeño en que todo esto salga adelante. Después de meses preparando todo, localizando, contactando con profesionales, patrocinadores y haciendo miles de gestiones:  ha llegado el gran día. Ha habido momentos para todo: para sugerir, tomar decisiones, llegar a acuerdos, desacuerdos, enfadarnos, desenfadarnos, reírnos, pero de lo que no cabe duda, es que todos hemos contribuido a que saliese a la luz, y que un proyecto se convirtiera en realidad, y eso es fruto del trabajo. El estrés, los nervios, la emoción, pero sobre todo la ilusión estarán muy presentes.  
Espero que todo salga genial. Ya os contaré cómo ha ido todo. Si queréis seguir todo lo que acontece en las jornadas, podéis verlo y twittear en #AvançantJunts 


AVANÇANT JUNTS
Logo de las jornadas AVANÇANT JUNTS




viernes, 16 de octubre de 2015

DÍA INTERNACIONAL DEL BASTÓN BLANCO

GANANDO VISIBILIDAD


Hoy 15 de octubre es el día internacional del bastón blanco. Día en el que se reivindica el uso del bastón blanco como herramienta de movilidad, para personas ciegas o con discapacidad visual. Una jornada que sirve para que las personas con discapacidad visual o ciegas ganemos algo de visibilidad ante la sociedad. Como siempre digo, gracias a los avances tecnológicos podemos llegar a la información y realizar una vida normal, pero tiempo atrás cuando en el ámbito tecnológico no se había avanzado tanto, hay que recordar que; las personas ciegas siempre tenían que moverse con un lazarillo, acompañadas de una persona que le ayudase en  el día a día, en sus desplazamientos. No fue hasta la década de los años 30 cuando el uso del bastón blanco empezó a arraigarse y tomar fuerza, llegando a ser  un símbolo identificativo para las personas ciegas, un instrumento que servía, que sirve, para desplazarse de forma más segura y autónoma sin depender de nadie. En 1931 El Club de Leones de Illinois propuso que hubiera un bastón blanco para identificar a las personas ciegas, pero sobre todo para que tuvieran prioridad a la hora de pasar. La idea fue acogida muy bien por la sociedad en general y poco a poco se fue extendiendo la idea, hasta convertirse en un símbolo universal.
A partir de que el bastón blanco fuera más que una idea, más que un símbolo y se convirtiera en herramienta de movilidad, empezó a ser de gran utilidad para personas con dificultades visuales o ciegas. A través de un conocimiento previo del uso del bastón se puede conseguir una gran independencia, autonomía e integración en la sociedad. Gracias al bastón blanco y al perro guía las personas ciegas o con discapacidad visual pueden realizar sus desplazamientos solos, esquivando obstáculos y siendo parte de la sociedad. 
Hoy es un gran día para recordar que, hay personas que no lo tienen tan fácil para moverse, pero gracias a herramientas como el bastón blanco o el perro guía lo pueden hacer, lo podemos hacer. A pesar de las barreras arquitectónicas que nos encontramos cada día, nos enfrentamos a un nuevo día, siendo uno más en esta sociedad que, a veces es más ciega que quien lleva bastón blanco o perro guía. Aún hay mucho que hacer, pero poco a poco, gracias a los avances tecnológicos, a herramientas de movilidad y sobre todo al conocimiento estamos avanzando, y no dejaremos de hacerlo, aunque a veces tengamos que demostrar mucho más que los demás.  Aunque a veces parezca difícil, lo conseguiremos. Falta que la gente se de cuenta de que estamos ahí, de que podemos movernos, de que lo hacemos, de que luchamos y de que no nos cansamos de hacerlo.

MI EXPERIENCIA
Para mí el bastón blanco no fue un gran aliado, más bien lo veía como a un enemigo. Sí, un identificativo blanco con el que todo el mundo sabría que tenía dificultades visuales, cuando, quizás, yo por aquel entonces, casi que ni quería asumirlo. Así que si no asumes que no ves bien, tampoco quieres que los demás, a gran distancia, te vean, se aparten e incluso sientan pena. No lo veía como un instrumento para moverme, prefería chocarme. Sí, es duro decirlo, pero así era. Hoy día con el paso del tiempo, puedo decir que aprendí a llevarlo, y no es fácil, tienes que saber arrastrarlo bien, haciendo bien un arco en el suelo: haciendo un juego de muñeca, e incluso coges agujetas, porque vas en tensión, cosa que no hay que hacer, porque hasta te puedes hacer daño. Pero, no es fácil no ir en tensión cuando no sabes con qué te vas a encontrar, con qué se va a chocar el bastón, en qué agujero se va a meter, o si le vas a dar a alguien o no. Porque por mucho que el bastón haga ruido, por mucho que se vea a distancia, como he dicho, a veces no hay más ciego que quien no quiere ver, y unos porque no ven y otros porque están pensando en las musarañas: hay accidentes. 
Aprendí a llevar el bastón, aunque me costase, pero, al final puedo decir que me resultó útil, tanto como para no chocarme, como para localizar según que sitios, como para bajar escaleras. Al final hasta le cogí el tranquillo y aprendí que me era más útil que dañino, que la gente si te dabas con algo no te decía que mirase por dónde iba, sabían que no veía y me ayudaban. Servía no solamente para moverme, sino para que la gente me identificase como persona con dificultades visuales. Aunque me ocurre como ahora, se piensan que por llevar perro guía no veo nada, igual que si llevo el bastón blanco, pero no todo en la vida es blanco o negro, existe el gris, y yo estoy en ese punto intermedio entre ver y no ver. 

ANTES DE TENER A KENZIE
Para poder solicitar un perro guía tienes que haber utilizado el bastón blanco bastante tiempo. ¿Por qué? Porque un perro no te va a llevar dónde tú quieras, tienes que tener claro dónde quieres ir, para saber dirigirle, para darle las órdenes. Es decir, tienes que tener una buena orientación y eso te lo proporciona el bastón. Si siempre haces el mismo recorrido, sabes hasta dónde tienes que girar, sabes dónde hay un bache, aunque como me decía mi técnica de  movilidad: la calle cambia cada día, es un escenario diferente cada día, porque cuando no hay un andamio, hay alguien con una correa extensible paseando al perro y si no otra cosa que el día anterior no estaba.
Además, para cruzar la carretera, Kenzie no sabe cuándo hacerlo. Los perros guía no van a cruzar hasta que tú no se lo ordenes. Igual que con el bastón, tú tienes que estar seguro de cuándo cruzar o cuando no. Cuando no hay semáforos acústicos, o alguien que te pueda decir si es seguro hacerlo, no queda otra que afinar el oído y saber por dónde va el tráfico. 

ANÉCDOTAS
Recuerdo que una vez con el bastón blanco, yo utilizaba uno de esos que se doblan con una goma elástica y así lo puedes guardar cuando llegas a tu destino. Pues, con las prisas, mi ritmo rápido de siempre, en una acera había alguna baldosa que no estaba como las demás, y eso fue casi hacer salto pértiga. No me pasó nada, aunque algo de daño me hice en la muñeca, pero al bastón sí que le pasó algo: se rompió. Como pude, llegue al sitio donde había quedado con mis amigos y les conté lo ocurrido, todos echamos una risas, pero me quedé sin bastón. Me dí cuenta que no podía ir con ese ritmo tan acelerado, porque no era plan de prepararme para las olimpiadas, el salto de pértiga se lo dejo para otros.

DIFERENCIA ENTRE BASTÓN BLANCO Y PERRO GUÍA
Hay muchas personas que son muy fans del bastón blanco y no quieren ni  oír hablar de un perro guía, quizás se han acostumbrado desde siempre a moverse de esa manera, quizás les resulta más cómodo, quizás no quieren tener la responsabilidad de tener  un ser vivo peludo junta a ellos. Quizás…quizás hay más del porqué prefieren un bastón blanco antes que a un perro guía, pero para gustos los colores. Mientras uno se sienta seguro y cómodo, pues adelante. De lo que se trata es que cada uno encuentre su mejor manera para poder realizar su día a día de forma autónoma y segura.
En mi caso el hecho de solicitar un perro guía y tenerlo me cambió mucho la vida. A pesar de que un perro guía no se esconde, ni se guarda como un bastón, no me siento para nada cuestionada, ni observada y si lo hacen, como no me doy cuenta, pues yo sigo a lo mío. A la hora de moverme voy a mi ritmo, ahora al nuestro, porque ya somos un equipo, un tándem que nos entendemos y vamos a nuestro ritmo, cosa que con el bastón se hubiera convertido en ir con cuidado con las baldosas, bordillos o la propia gente. Con Kenzie a veces no sé ni qué es lo que me esquiva, pero me siento mucho más segura, sin esa tensión que tenía cuando llevaba el bastón, porque confío en Kenzie, aunque pueda tener sus días menos buenos.    
Cuando iba en el metro y desplegaba el bastón enseguida escuchaba miradas. ¿Cómo se escuchan las miradas? Muy fácil,  se escuchaban susurros, asombros, y pequeños sonidos que incomodan, y todo por la sorpresa de ver que una persona que no creían ciega, porque no llevaba ningún distintivo, lo era.  Era como sacar la varita mágica. Entiendo que la gente no es adivina y que pueda sorprender, pero la verdad , si ya me costaba de por sí llevarlo, eso, digamos que, no contribuía mucho a que el bastón fuera un ayudante simpático.
Además, según mi punto de vista, el perro guía despierta más simpatía, más ternura y no es tan distante como la figura del bastón. Puede que me equivoque, eso lo tendréis que decir los demás, qué impresión os da alguien con bastón y alguien con perro guía, porque aunque yo he visto ya no lo recuerdo. Y ahora hablo de un modo muy subjetivo. 
Antes era la chica ciega o con problemas visuales, para pasar a ser la chica del perro, eso puede parecer una tontería, pero es así, para la gente que no sabe tu nombre, eres la chica del perro y no la chica ciega.  

FUTURO
Dicen que  en un futuro las personas ciegas podrán conducir un coche, así que ya no os digo más. Si hoy día nos podemos mover sin la dificultad que suponía  hace años hacerlo sin bastón blanco ó sin perro guía. Si hemos ganado mucha autonomía, a pesar de que a veces, como todos, tengamos nuestros despistes y nos desorientemos un poquito - sobre todo si es la primera vez que vamos a un sitio, sin el recurso de recurrir al cartel de en qué calle nos encontramos y no quedar otra que preguntar-. Si hemos ganado todas esas batallas y hemos ganado independencia y seguridad, no queda otra que la gente, la sociedad, nos ayude y contribuya a una plena normalidad. Utilizamos un bastón blanco o un perro guía, como otra persona puede utilizar coche o moto, pero sea como sea damos pasos adelante. Por favor, ayudadnos a no tropezar, a que el futuro sea un poco más llano, ya tenemos suficiente con las barreras arquitectónicas. Y en este caso no me refiero solamente a la hora de hacer desplazamientos, me refiero a la vida en general: incorporándonos en el mundo laboral sin tantas trabas, sin tanto prejuicio, sin miedos. Contribuyendo a que esa normalidad, ayude a la plena integración en la sociedad,  ganando una independencia económica, educativa, formativa, accediendo al ocio inclusivo y siendo parte de la sociedad en general y ayudando a nuestro crecimiento personal. Gracias a todos aquellos que nos veis. A quienes se acercan y por curiosidad nos preguntan cómo hacemos esto o aquello, porque sabéis que lo hacemos, de otra manera, pero lo hacemos. Algunos queréis saber y eso es bueno, porque el conocimiento hace posible esa gran normalidad en el mundo.  


¡Feliz día del bastón blanco!  
                                               
Safety day
Bastón blanco: Día de la seguridad

viernes, 2 de octubre de 2015

FIN DE SEMANA DE NOHL EN BARCELONA


TODOS CON NOHL


Este fin de semana, 3 de octubre, se celebra el III Encuentro Científico sobre NOHL. ASANOL, asociación española de Afectados de la Atrofia Óptica de Leber organiza por tercer año unas jornadas de divulgación, sensibilización y lúdicas, para que esta enfermedad rara, poco frecuente, sea un poco más conocida y se de a conocer a la sociedad y sobre todo entre los científicos, para potenciar su investigación.

La Neuropatía Óptica Hereditaria de Leber, NOHL, es una enfermedad que afecta al nervio óptico haciendo que la visión central quede difuminada. Con certeza no se saben las causas, ni a qué edad, ni la visión que deja. Hay estudios realizados, pero entre los afectados hay algunos que lo han sufrido de pequeños, otros de adolescentes y a otros  hasta la edad adulta no la han desarrollado, incluso hay algunos que tienen la mutación, pero no se les ha llegado a desarrollar. Se sabe que es una enfermedad genética que es mitocondrial, que la madre es portadora y que los hombres tienen casi un 100% de tener la enfermedad, pero no de trasmitirla. En mi caso eso no se cumple, yo soy portadora, pero también soy afectada. Tenía un 10% de posibilidades de tenerla, pero entre en ese pequeño porcentaje al cumplir los diecinueve años. No se saber porqué, pero así fue.

Este fin de semana será una gran oportunidad para saber un poquito más acerca de esta enfermedad, saber si hay avances, si tienen idea de todas estas cuestiones que aún hoy por hoy quedan un poco en el aire… Además de ser  una gran ocasión para reunirnos tanto afectados, portadores, familiares e interesados sobre la enfermedad.  Este fin de semana todos con #LHON_BCN15

A todos los afectados, familiares e interesados, os esperamos en Barcelona. Para quienes no puedan asistir, ya contaré cómo ha ido y sobre todo si hay novedades. La verdad es que iniciativas así, cuando no conoces casi a nadie con la misma enfermedad que tú, hacen mucha gracia y creo que es muy interesante que colectivos que no somos muy numerosos estemos unidos y estemos juntos, para ser más fuertes, sentirnos que no estamos solos y luchar para que haya más investigaciones.

Os dejo con un vídeo que he realizado, para que se pueda difundir, se sepa más sobre la patología, sobre mi caso en concreto, y para animara  a que la gente cuente sus experiencias sobre LHON. Somos pocos, pero si todos nos unimos y contamos un poquito de nuestra experiencia, quizás algún día se llegue a saber un poquito más sobre esta enfermedad, además de que sea más conocida entre la sociedad. SI ya es rara por poco frecuente, que no sea también desconocida para la sociedad que nos rodea. No es nada malo decir que tienes esta enfermedad, tú no has elegido, yo no he elegido tenerla, pero me ha tocado, así que ahora que la llevo en mi sangre y soy tanto portadora como afectada, más vale difundirlo, para que la gente sepa qué es lo que tengo, y así si a alguien le da por investigar  quién sabe, quizás algún día…


Ya os contaré cómo ha ido el fin de semana en Barcelona #LHON_BCN15   

¡Todos con NOHL!


Everybody with LHON! 


miércoles, 16 de septiembre de 2015

Tic-tac tic-tac

Rozando el momento de volar


      Después de un año sin viajar, ya llega el momento de las ansiadas vacaciones. Ahora estamos con los preparativos, sí, llega el momento de sacar la maleta, abrirla y cargarla de ropa, pero sobre todo de: emoción. Pero si ésta no cabe en la maleta, si hace falta, la ilusión más las ganas de descubrir, ya lo llevaremos nosotros en el equipaje de mano, o mejor dicho: en los bolsillos. Aunque eso seguro que no se nos va a olvidar, los nervios nos delatan y cuando pensamos en el viaje nuestro rostro dibuja una sonrisa de oreja a oreja.

   Justo hoy recordaba que hace un año de nuestra llegada a Santiago. Sí, sí, justo hace un año vivimos una de las experiencias más mágicas, emocionantes y cansadas que hemos vivido: El Camino de Santiago. Fue algo para no olvidar y que valió mucho la pena. Y ahora parece que vamos a cumplir otra aventura. Sí, un viaje con el que siempre habíamos soñado, un lugar de película, reconocido y visto hasta la saciedad, pero queremos vivir, sentir, oler y pisar las calles de Nueva York.  ¡Sí, Nueva York nos espera!  Allí que nos vamos los tres. Sí, Kenzie vuelve a su país de origen, aunque creo que no nos querrá contar mucho, es muy tímida cuando quiere, pero guiar, aunque no haya pisado esa ciudad, seguro que lo hace, como siempre, a las mil maravillas. Tengo la suerte de ir muy bien acompañada, por dos campeones, como Carlos y Kenzie, que siempre están ahí y me guían en el camino de la vida. Ahora vamos a sumar esta aventura que nos espera a todas las demás vividas juntos, y la guardaremos en el álbum de los recuerdos. La vida en sí es un cúmulo de recuerdos vividos, así que sigamos creando nuevos recuerdos.

La verdad es que ahora no puedo contar mucho, más que nada porque aún no nos hemos ido. Estoy de los nervios, como siempre que hago un viaje, y estamos aún con los preparativos de última hora. Así que, casi que mejor que me reservo para la vuelta, y así podré contar cómo ha ido con más detalles, bueno, con todos los detalles. Solamente puedo decir que me hace especial ilusión hacer este viaje, es un destino que siempre es como muy llamativo, aunque eso en cierta manera da un poco de miedo, porque cuando idealizas algo siempre te desengañas. Sin embargo, voy sin ninguna idea preconcebida. Simplemente con la especial ilusión de ir con Carlos, pero sobre todo con la peluda Kenzie, que celebrará su octavo cumpleaños  en nuestra compañía  y en su país, el país en el que nació, y es por eso y por mil razones más que me hace mucha, mucha ilusión viajar hasta ahí. Además, cuando reservas un viaje con mucho tiempo, o no, parece que el día para volar, llegar, nunca se acerque, pero ahora ya casi lo estamos rozando. En apenas dos días estaremos en la gran ciudad, la que nunca duerme, la que más veces ha salido en la pequeña y gran pantalla, la de los rascacielos, la de la Estatua de la Libertad, la de Central Park. ¡Sí! ¡Nos vamos a Nueva York!  
Tengo muchas ganas de pisar las calles de Nueva York, oler los aromas que rondan por esas ajetreadas avenidas, oír los pájaros de Central park, aunque, por lo que me han dicho, sobre todo podré oír el jaleo que hay sea la hora que sea en esa gran urbe, degustar unas gigantescas hamburguesas. Tocar rascacielos, pero sobre todo lo que quiero es sentir Nueva York.

A la vuelta os cuento todo, todo y todo. Sin obviar ningún detalle, porque ya me conocéis. Además de traeros, si todo va bien, algún que otro regalito.   



Cierro la maleta, tanto física como ésta, hasta que regrese de vacaciones. Bueno, la física, si todo va bien, espero poder abrirla cuando llegue a mi destino. ;) 

jueves, 3 de septiembre de 2015

Septiembre

Septiembre: Inicios y finales

Septiembre ha llegado, y parece que, después del parón estival, todo vuelva a la normalidad. ¿A la normalidad? Bueno, digamos, que después de que agosto haya vuelto a hacer de las suyas y haya paralizado casi todo, ya que la mayoría de gente estaba de vacaciones, muchos vuelven a la rutina del trabajo. Pero, no es una normalidad entendida como tal, porque después de más de dos meses de vacaciones los más pequeños y no tan pequeños vuelven al colegio, a la guardería, a los institutos, a la universidad. En definitiva, los estudios empiezan y todo aquel estudiante que haya estado desconectado de los libros, se tienen que acercar a ellos, aunque les cueste abrir la primera página para ponerse a leer.  Para algunos, los más pequeños de la casa, incluso puede ser la primera vez que se adentren en el mundo escolar y es cuando veremos en las noticias las típicas imágenes de esos días, días en los que lloros y no querer entrar a clase se hacen presentes. Días de inicio, de separación y de una nueva rutina desconocida para ellos, horarios, compañeros y mucho más les espera.

Septiembre es una época rara, una época en la que más que empezar mes, parece que iniciemos un nuevo año. Tanto un año escolar, universitario  o incluso de trabajo. Muchos de los que ya tienen trabajo, no por empezar septiembre van a iniciar nuevos proyectos, al no ser que sean profesores e inicien nuevo curso, simplemente siguen en su puesto de trabajo. Sin embargo, si  han tenido vacaciones durante todo el mes ó al menos dos semanas, el hecho de incorporarse de nuevo a su puesto, puede generar ansiedad, estrés y puede frenar el ritmo habitual. Cuesta mucho volver a la rutina generada durante el año. Por supuesto, que está muy bien, incluso es necesario desconectar de vez en cuando, para poder disfrutar de unos días de descanso, incluso quien pueda, un mes, pero después la vuelta, sin duda, es más dura. Después del descontrol llevado durante semanas y haberte olvidado del sonido del despertador, ahora lo vuelves a escuchar día tras día, pero no solamente el despertador y los horario hacen de las suyas, sino que tienes que estar al cien por cien, porque aunque tú hayas estado ausente la empresa tiene que seguir con la productividad con la que contaba. Lo mejor es no darle muchas vueltas y ponerse al día lo antes posible, para que pase lo antes posible los primeros días, los más agotadores. En breve seguro que coges el ritmo habitual y te haces con todo en un momento, porque solamente es habituarte de nuevo. Además, si has tenido la oportunidad de cambiar de aires, seguro que vienes renovado y con otra perspectiva de las cosas, con ganas e ilusión de tirar para adelante día a día.  

Por otro lado, hay personas que no han tenido vacaciones, sino que han aprovechado el verano para trabajar y cuando llega septiembre el contrato se les termina. Para ellos el hecho de que llegue septiembre es una pena, porque se tienen que volver a poner las pilas, los contratos estivales, de sustituciones y demás han terminado y tienen que iniciar una nueva temporada de búsqueda laboral.  En busca de un trabajo más estable, si es que hoy día se puede usar eso de más estable. Aunque como es un mes en el que parece que se reactiva todo y quizás ahora salen más ofertas laborales. Así que, para quiénes estéis en esa situación, ánimo y mucha suerte.  

Y, luego están quiénes eligen el mes de septiembre para hacer vacaciones. Sí, esas personas que ven que van llegando a cuenta gotas sus compañeros y ellos que han pasado todo el mes trabajando cuando ellos no estaban, se les escapa una sonrisa, porque saben que su momento para escapar ha llegado. Cada vez son más quienes no se rinden tras los rayos de Sol de julio y agosto y prefieren esperar un poco para hacer las maletas. Así que, mientras la mayoría, sobre todo quienes tienen hijos, no tienen otro remedio que incorporarse a la cruda realidad, otros empiezan las vacaciones. Es un mes que no está nada mal para hacer vacaciones, aún hace buen tiempo: a medias entre los últimos vestigios del verano y el inicio del otoño.  Mucho más tranquilo, sin tantas aglomeraciones como puedes encontrar en pleno agosto. 

Sea como sea, este mes es un inicio para todos: de la rutina, de las vacaciones, de nuevos cursos. Parece que hay mucha gente que ya no espera a Enero para agarrar por los cuernos esos propósitos de nuevo año, sino que esperan a septiembre para iniciar el gimnasio y bajar esos kilitos de más que el verano y las terracitas les han regalado, para mejorar ó introducirse en un nuevo idioma, para sumergirse en esa carrera o master que siempre habían deseado hacer. No pueden hacerlo en el primer mes del año, porque la mayoría de cursos inician el calendario académico en septiembre.  Así que, sea como sea, en todos los sentidos, toca ponerse las pilas, ahora que parece que las ciudades que antes tenían miles de sitios para aparcar, y parecían casi ciudades fantasma,  ahora vuelven a estar ocupadas por el trajín del día a día.

Mucha suerte a todos quienes iniciáis una nueva etapa, para quienes continuáis, para quienes seguís en una búsqueda activa de trabajo, para quienes con pena os despedís de un verano inolvidable, para quienes empezáis las ansiadas vacaciones y sobre todo para quienes sea el mes que sea seguís adelante, luchando y con una sonrisa. 


¡Bienvenidos a septiembre!

miércoles, 19 de agosto de 2015

Las maletas: tipos y situaciones vividas con ellas

Tipos de maleta...   


¡Qué me llevo! 

      No sé si muchos de vosotros ya os habéis ido de vacaciones, habéis hecho alguna escapadita o aún estáis por hacerlo. Pero, de todas maneras, sea este año u otro, seguro que en alguna que otra ocasión habéis tenido que hacer y deshacer maletas. Pero, ¿Qué tipo de maleta utilizáis? Imagino que depende el viaje que vayáis a hacer:  
-        - Dependerá del tiempo que vayas a estar fuera. Si te vas para muchos días , para meses, o para una semana...
-     -  La época del año en la que vayas. No es lo mismo irte en verano, donde la ropa que tengas que llevarte ocupe menos que en invierno que con que pongas algún jersey gordo, ya ocupará toda la maleta.
-      -  Si facturas o no. De vital importancia para viajes. Sobre todo si son compañías de bajo coste, que miran con lupa los pesos y las medidas de tu equipaje de mano.
-        - Si eres previsor y quieres llevar un montón de “por si acaso” como si donde fueras a estar no hubiera tiendas y no pudieras comprar lo que se te ha olvidado.   
-       -  Si prefieres una bolsa de equipaje, porque tan solo es una escapada de fin de semana.
-        - Si vas a hacer rutas, prefieres no facturar, o vas a hacer el Camino de Santiago, entonces te irá bien una de esas mochilas ergonómicas y gigantonas.
-      -   Si la prefieres con ruedes. Ahora incluso las hay con cuatro ruedas que son muy cómodas de llevar.
-        - Si la quieres de tela, con muchos bolsillos y poder poner algo que se te ha olvidado en el último minuto y colocarlo en el bolsillo de fuera. Además de tela, hasta puedes sentarte encima para cerrarla, con el riesgo de que te quedes con la cremallera en la mano.
-        - Si la prefieres de click antes  que de cremallera.
-       -  Si la prefieres con códigos de seguridad, recuérdalos bien, para luego poder abrirla, ó en cambio prefieres poner un candado y listos.

Será por tipos de maletas! Hay para todos los gustos y colores.. Todas ellas diferentes. Aunque hay veces que son tan similares unas de otras, que cuando estás  esperando a que salga tu maleta, siempre coges dos o tres, con las ansias de que sea la tuya y poder salir ya del aeropuerto. Evitar las maletas oscuras, esas que llevan todos, y si lo haces, al menos ponle una etiqueta o algo diferenciador, porque no será la primera vez que alguien se haya llevado una maleta que no es la suya. Eso sí, un consejo, que a veces aún hay gente que no lo hace, poner el nombre, teléfono y dirección. No, ya por si alguien se lleva la tuya por confusión, sino porque si se extravía en otro vuelo o lo que sea, siempre podrás decir que es la tuya. Pero, por otro lado, por si alguien se lleva la tuya y tú la suya, siempre os podéis en contacto. Esto último le paso a un familiar mío, y cuando abrió la mochila y vió que todo lo que había dentro era ropa de bebé fue un show, suerte que estaban los datos de contacto y pudieron hacer el cambio.

Las mejores maletas para mí gusto son esas que son

De policarbonato, rígida. Con cremallera. Con cuatro ruedas, fácil de llevar, sumándole un mango periscópico que no se vaya bajando cuando caminas y sea cómodo y fácil de llevar. Esa es una de las últimas que me he comprado y espero que me dure mucho.  Porque a decir verdad, creo que he utilizado todo tipo de maletas, desde mochilas,  bolsos de viaje, maletas de tela y esta última, rígida. 

Aunque tuve una muy chula, en principio también rígida, aunque era más bien de plástico, que cuando me dí cuenta. Cuando llegue al destino, noté una manga de un polar. Pensé que cómo había viajado así, con la maleta tan mal cerrada, era de cremallera, y pensé que  no la habría cerrado del todo. Sin embargo, cuando fui a abrirla estaba perfectamente cerrada. Sin embargo, lo que pasaba era que una de las cuatro ruedas había desparecido, ya me parecía a mí, que no andaba muy fina, pero como no  la había estado llevando yo, pues no había notado tanto su cojera. Pero, cuando vi que no tenía rueda, que mucha de la ropa estaba asomando por ahí, suerte que era algo gordo y fue solamente eso, al no ser que fuera algo más que se cayera por el agujero y desapareciera tanto de la maleta como de mi recuerdo.  Esto significa que, a veces, por muy buena que te parezca la maleta, casi que es mejor una de tela, que sabes que al no ser que casi la revientes de ropa, no le va a pasar nada, o sí… nunca se sabe. Hay que tener en cuenta que si hacer un viaje largo en avión y si encima haces escalas, la maleta pasa por un montón de manos que trabajan a destajo y no me quiero ni imaginar, aunque lo hago por los ruidos que se escuchan cuando aparecen las maletas, como las deben tratar. Por eso a veces aparecen como la mía, otras veces se caen por ahí y ni aparecen y  en otras ocasiones es cuando alguien se confunde y se deja la suya para llevarse la tuya.

Sin embargo, qué maleta llevarte o qué llevarte en ella, no tiene por qué ser una preocupación vital para tu viaje. Lo importante es llevarte lo esencial, lo que creas que te puede ser  útil. A veces, casi que es mejor, depende el destino y  el tipo de turismo que vayas a hacer, llevarla casi vacía para traerla llena de compras realizadas en el destino vacacional. Todo depende.


Si no quieres facturar…  

Si por el contrario vas a hacer un viaje, pero no quieres facturar. Recuerda mirar las medidas aceptadas por la aerolínea. Hay compañías aéreas que son muy extrictos con este aspecto, y sé de gente que ha tenido problemas. Les han llegado a hacer facturar con el tiempo límite de hacerlo y pagando unas cifras desorbitadas. Las medias son de: 55x40x20cm y el peso máximo es de 10kg.
Recuerdo que un taxista me contó la mala experiencia que había tenido con RyanAir, una compañía que suele ser bastante exigente con estos requisitos. Su maleta era un poco más grande y pesaba más de lo permitido. Así que, al no entrar en una especie de armarito que tienen para comprobar que la maleta cumple las medidas exactas. Le dijeron que no podía volar con esa maleta, que podía facturar con una cantidad , que ahora mismo no recuerdo, pero que el pobre hombre no llevaba encima. Así que, si no quería perder el vuelo, no le quedó otra que dejar la maleta ahí, dejar la ropa que menos iba utilizar o que no le importaba desprenderse y salir corriendo con la ropa en mano para coger el vuelo. Suerte que se encontró una señora de la limpieza que le prestó una bolsa de basura, para poder meter su ropa. Se sintió humillado y desde entonces, no es que tenga en cuenta las medidas a rajatabla, sino que después de tan funesta experiencia, prefiere pagar más y viajar cómodamente que viajar en compañías de bajo coste, porque después lo barato sale caro. 
Aunque no tiene porqué salir todo mal, si compras un maleta con las medidas exactas, si no la llenas de “por si acaso” y llevas lo justo y necesario. Yo más que una trolley, una maleta de ruedas, prefiero llevar como equipaje de mano alguna mochila, porque al ser de tela, siempre puedo apurar más, hasta casi deformarla y casi a punto de explotar, corriendo el riesgo que he comentado antes de quedarme con la cremallera en la mano. Bueno, tampoco hace falta exagerar.

Además,  esto de hacer maletas se aprende a medida que vas viajando. Por mucho que toda tu vida hayas sido de los que te llevabas algo por si llovía, por si nevaba o por si cualquier situación, a media que viajas y si lo haces a menudo más, aprendes que vayas donde vayas  casi con toda seguridad podrás comprar lo que te haga falta y no lleves. No hay que cargarla de masiado, porque después la mayoría de las cosas ni te las pones, a veces  si el viaje no es muy largo, no te da ni tiempo a deshacerla del todo, y aquello que habías puesto “por si acaso” queda abajo del todo, arrugado y listo para planchar a la vuelta.

Ya me contaréis qué tipo de maleta utilizáis vosotros. Qué anécdotas tenéis con maletas: pérdidas, confusiones, acabar destrozada, etcétera… Espero vuestras anécdotas. Porque aunque este sea  mi maleta, también me gusta saber de quién está al otro lado de la pantalla y lee estas líneas. 


¡Feliz verano! ¡No pierdas las maletas y a seguir volando, viajando y disfrutando! 

Os dejo con un monólogo de Luis Piedrahíta sobre justamente este tema las maletas y los por si acaso. Espero que os guste.    

domingo, 9 de agosto de 2015

Relato veraniego

EL INTRUSO  

Lo maté. Sí, lo maté, lo confieso. Lo asesiné con alevosía, con ganas, y lo mejor, dormí muy a gusto, sin remordimientos, simplemente dormí como no había hecho desde hacía tiempo. Después de matarle fue como si me hubiera sacado un peso de encima. Dormí de maravilla.

El verano había llegado y hacía tanto calor por las noches, que tenía que dejar las ventanas abiertas, para que entrase algo de aire. Era algo insoportable, un calor pegajoso y el aire de la calle era casi inexistente, pero mucho mejor que estar encerrado entre cuatro paredes sí que se estaba. El calor  no me dejaba dormir a gusto, lo único que conseguía era sudar y dar vueltas y más vueltas en la cama, hasta acabar deshaciéndola. Esa noche, más bien, esa madrugada, ya estaba medio adormilado, había ganado la batalla al insomnio y al calor, y de repente, lo escuché. Tenía un intruso en casa, concretamente, en mi habitación. No me asusté,  para nada. Simplemente, con mi mal despertar, se iba a enterar de quién era yo. Tengo muy mal despertar, muy mala leche, y encima si me desvelo ya no puedo volver a dormir. Así que, no me quedó otra que hacer guardia. Sabía que el intruso, por mucho que se escondiese seguía ahí, así que, a riesgo de volverme paranoico estaba haciendo guardia, alerta, esperando un falso movimiento de éste para actuar. Sabía que continuaba en mi alcoba, porque no había podido escapar. Me puse la almohada en la espalda y me senté en la cama, con las piernas cruzadas, como si estuviera haciendo meditación, aunque precisamente relajado no estaba. Me quedé esperándole, como un pasmarote, en esa posición tan extraña para la hora que era, pero sabía que tarde o temprano caería, solamente tenía que estar muy atento. No encendí la luz, porque con la luz que se colaba de la farola ya estaba suficientemente iluminado, una luz tenue, pero perfecta, para hacer lo que estaba deseando realizar, sí, matarle. En cuanto tuviera la oportunidad lo haría, en silencio, con el único testigo de esa farola, que sé que no diría nada y si lo hacía me daba igual, solamente estaba cegado por conseguir mi objetivo: acabar con él. 

No estaba loco, estaba cabreado, enfurecido, y todo empezó a cuadrarme: entendí que ese intruso no era la primera vez que me visitaba, estaba convencido que otras noches había estado ahí al acecho. Entendí el porqué de mi cansancio por las mañanas, yo no es que durmiera mal por culpa del calor, que también, sino que, estaba siendo acosado, atacado, irrumpiendo mi sueño y mi intimidad. Ahora que sabía todo, sabía que él era el culpable de todos mis males se iba a enterar, era yo quien estaba tras él. Aunque ahora se hiciera el silencioso,  el invisible, cuando menos se lo esperase, acabaría con él.  Recordé que tampoco tenía que ser muy cruel, que no tenía que mancharme las manos de sangre. No quería ensuciarme, ni gastar mucha energía, simplemente acabar con él. Recordé que había una solución más directa, silenciosa como él, pero efectiva. A los cuatro vientos grité: “ ¡Quién avisa no es traidor!” Alertando al intruso para que se fuera, más bien como un pequeño acto de compasión, aunque sabía que por mucho que le dijera, aunque le hubiera dicho que sería su última noche con vida, no me hubiera creído y hubiera seguido ahí, ajeno a mis voces y persistiendo en su afán de ser lo que era, un intruso. 
Rápidamente, después de mi grito, salté de la cama y con una risa maquiavélica, abrí el cajón, saqué mi arma letal y la conecté a la corriente. Enseguida empecé a notar el suave y dulce olor a la muerte. Nunca más volvería a picarme, ni ese, ni otros de su calaña. Me sentí tonto por no haber recordado hacerlo antes de abrir la ventana, pero ahora me reía muy a gusto y estaba listo para descansar sin interrupciones. 

lunes, 3 de agosto de 2015

LEY DE MURPHY

LA FAMOSA LEY DE MURPHY


Si algo puede salir mal, saldrá mal.     

Esta ley salió de Murphy, pero…  
¿Quién era Murphy?  
Edward Aloysius Murphy era un ingeniero aeroespacial estadounidense y formuló su ley en 1949. Después de descubrir que todos los electrodos de un arnés estaban mal conectados, esos servían para medir la aceleración desaceleración en pilotos. Con esos experimentos y con ese infortunio, Murphy lanzó la frase de: “Si alguien puede cometer un error, lo cometerá”.

Con el tiempo la frase fue cambiando y se conoció en 1952 como la conocemos ahora: “Si algo puede salir mal, saldrá”. De esta ley hay multitud de variantes, ya que, como sabéis, hay muchas frases derivadas de la Ley de Murphy.  En definitiva es una ley cómica que explica los infortunios en todo tipo de ámbitos. No pretende ser algo negativo, sino que, pensad que la memoria es muy selectiva y tendemos a olvidarnos de las cosas positivas y neutras y queda un rastro de algo que en algún momento no funcionó y fue negativo. Por tanto, si una vez sucedió algo de forma negativa nuestra mente lo recordará y el temor a que vuelva a ocurrir, hará que la ley aparezca y digamos la famosa frase: “Ley de Murphy”.

¿En qué situaciones ocurre? 

Las situaciones en las que  nos acordaremos de Murphy  y su famosa ley es cuando veamos que algo si puede salir mal, saldrá mal o incluso peor.  Si algo se tiene que caer, seguro que se cae y si se puede romper, se romperá. Así  de puñetera es  esta ley que, como he dicho, no es que sea negativa, es real como la vida misma... si puede pasar, pasará... es cuestión de probabilidad y ahí juega un papel importante el infortunio que siempre hace de las suyas. 

Después citaré unas cuantas frases derivadas de la Ley de Murphy, aunque como hay tantas os invito a que incorporéis la vuestra. Pero, ahora os voy a contar por qué se me ha ocurrido acordarme de este hombre y su ley.  Me acordé de esta ley durante el fin de semana. Después de estar toda la semana con un bochorno agobiante, pero sin poder ir a la playa, deseando que llegase el fin de semana para poder ir. ¡Zas! Llega el viernes por la noche y cae la tormenta que no había llegado durante todo el verano. El sábado, a pesar de la lluvia nocturna, pensábamos ir a la playa, deseando que el Sol apareciera de nuevo, pero… ¡Zas! No llovía, pero había refrescado y ni un rayito de sol apareció. Eso sí que es que el destino, en este caso  la meteorología juegue con nosotros. Basta que deseas que pase algo, pasa todo lo contrario y encima malo. Mira que hay días en la semana para que llueva, para que haga mal tiempo, pero no, la ley de Murphy hizo de las suyas y si algo tenía que salir mal, salió. Salió algo mal, de todo menos el Sol.   

Así que esa fue mi propia ley de Murphy, “Si llevas toda la semana esperando para disfrutar del Sol, lloverá”. Suerte que hay más días para seguir disfrutando y que, a veces, el cambio de plan, aunque no sea por propia elección, si no por cosa del destino, tampoco está nada mal. 

A continuación, os dejo algunas frases derivadas de la Ley de Murphy, a ver si os sentís identificados con alguna o sabéis más…

1-     La tostada siempre cae por el lado de la mantequilla.
2-     La otra cola siempre va más rápida.
3-     Si duermes con alguien que ronca, éste se dormirá antes que tú.
4-     Si tienes prisa, todos los semáforos estarán en rojo.
5-     Si suena el teléfono llegarás justo cuando han colgado.
6-     Los seguros lo cubren todo, excepto lo que sucede en ese momento.
7-     La estupidez de tu acción es directamente proporcional al número de personas que te estén observando.
8-     Si tienes papel, no tendrás bolígrafo. Si tienes bolígrafo no tendrás papel. Y si tienes ambas cosas no necesitarás escribir nada.
9-     Si coges el paraguas no lloverá en todo el día.
10-  Si puede romperse, se caerá.
                        
Y seguro que se os ocurren más y mejores, así que os invito a que dejéis comentarios, poniendo vuestra propia Ley de Murphy.  Pero, recordad, pase lo que pase, después siempre sale el Sol. 

lunes, 27 de julio de 2015

Para esos abuelos

Un homenaje a los abuelos


Hoy 26 de julio es el día de los abuelos. Se conmemora este día, porque es el santo de Santa Ana y San Joaquín, y así se llamaban los padres de la Virgen María, madre de Jesucristo. En otros países se celebra en otras fechas. Pero, aquí, en España, se celebra después de la gran fiesta del Apóstol. ¡Uy! Me está quedando una entrada muy santoral y no es que yo sepa mucho del tema.

Así que, vamos al tema: Sé que el día 26 es el día de los abuelos, porque cuando era adolescente y pasaba el verano con mis abuelos, un día mi abuela que era su día, que le tenía que felicitar y me explicó el porqué. Al enterarme, por supuesto que les felicité, y además de eso les obsequié comprándoles unos merengues. Sabía de su paladar por el dulce, y cuando pasé por una pastelería fue la ocasión perfecta para comprarles ese dulce, tanto para ellos como para mí. Además fue la primera vez que probé un merengue y me gustó, pero no sé por qué no he vuelto a comerlos.

Los abuelos ayudan en todo lo que pueden y más a sus hijos, y a veces se convierten en segundos padres para esos nietos que quedan a su cargo. En mi caso no fue así, la distancia hacía que no los viera tanto como quisiera. Pero, las llamadas telefónicas eran todo un show, sobre todo hablar con mi abuela que era más de darle a la lengua que mi abuelo, así que sabíamos que cuando les llamábamos no era para un momento, era para contar cómo había ido durante toda la semana, y contar con pelos y señales todo, todo y todo. Con mi abuelo era otro cantar, ya que nunca ha sido de hablar tanto, es más parco en palabras: más bien hablábamos de cómo estaba el tiempo por ahí y por aquí, no es que sea un especialista en meteorología, pero hay que tener en cuenta, que por aquel entonces, él tenía su huerta, como siempre han dicho: su vida, y para él que lloviera o no, hacía mucho.  
No fue una relación en que solamente hubiera llamadas telefónicas, porque en cuanto llegaba el verano me plantaba a pasar casi todas mis vacaciones de estudiante con ellos. Me encantaba pasar el día a día con ellos, que si ir a la piscina, comer temprano- cosa que con la edad fui modificando, porque eso de comer a la una del mediodía se me hacía muy raro-, ir a la huerta del yayo, pasear, acompañarles a la compra. No vivían en un pueblo, era Logroño, una pequeña ciudad que con el tiempo se ha ido haciendo grande, pero para mí era mi pueblo particular, done estaban los míos.

Además, de las llamadas telefónicas, las visitas veraniegas y sus visitas invernales, me encantaba que se fueran de viaje y me escribieran. Sí, mi abuela era de escribir cartas, esas que hoy día han quedado relegadas a un segundo plano con las tecnologías. A veces, me costaba leerlas, porque escribía con una letra un poco peculiar, con personalidad, que costaba entender, pero mejor, porque así tenía que leer y releer la carta para descifrar lo que me contaba. Hacían casi todos los viajes que podían, gracias al INSERSO, y siempre enviaban cartas, cuando no eran cartas, eran postales, cosa que me encantaba. Las últimas cartas, contándome anécdotas de su viaje, ya  no la pude leer, porque ya no veía, pero  me la leyó mi madre, como si yo fuera pequeña, y  echamos unas risas  leyendo la carta juntas.

Ellos eran: Charo y Manuel, mis abuelos de Logroño, a pesar de no ser de ahí, pero sí vivir en esa ciudad. Hoy día ellos ya no están en esa ciudad, mi abuela falleció hace unos años y mi abuelo sí que está por aquí, pero lejos de esa ciudad que quería, sin mi abuela, sin su huerta y con bastantes más años encima, con los achaques que conllevan, pero por aquí anda siendo tan guerrero como siempre ha sido. 

No quiero olvidarme de mi abuelos por parte paterna…solamente conocí a mi abuelo, ya que cuando yo nací la madre de mi padre ya había fallecido. Así que, solamente conocí a Lorenzo, mi abuelo por parte paterna, que, como bien dice su nombre, era un Sol. Él nos dejó cuando yo era más pequeña, aún no había ni llegado a la adolescencia, pero, a pesar de eso, aún lo recuerdo. Quizás no es un recuerdo tan nítido, quizás está mitificado, quizás las fotografías, las charlas con mi padre y familiares han hecho que, afortunadamente, ese recuerdo no desaparezca. Mi abuelo sí que vivía en Barcelona y, además, muy cerquita de casa de mis padres y lo veía con más asiduidad.  Recuerdo que todos los primos lo pasábamos en grande yendo al terreno, donde él siempre estaba con sus hortalizas, si no era regando, era plantando, y si no liado con cemento  haciendo algo,  pero siempre tenía algo que hacer. Era un manitas y se hizo una barbacoa, donde hacía una paella, con la leña que recogíamos, que le salía de maravilla. Hay muchos recuerdos, algunos de mi cosecha y otros, como he dicho, de lo que han ido sembrando las fotografías y recuerdos de otros. Pero, sí que recuerdo, las navidades en su casa, mis tíos y primos, todos íbamos a su casa a pasar Nochebuena. Los primos estábamos en una habitación más pequeña, al lado del comedor, pared con pared, mientras los grandes estaban en ese comedor, claro, también eran más.  Si me pongo a pensar me van saliendo más y más recuerdos y no es plan de ponerse nostálgica.

Esta quiere ser una entrada de recuerdos sí, pero también de homenaje a todos los abuelos. Como egocéntrica que soy y por ser la autora, en especial a los míos, porque los quiero, a pesar de la distancia, porque estuvieron ahí, porque fueron abuelos y porque los conocí.  De todas maneras, quien no haya tenido la suerte como yo de conocer a sus abuelos, siempre les quedará el recuerdo fotográfico y lo que los recuerdos de otros siembren en ellos.

Actualmente muchas familias no sabrían cómo arreglárselas en el día a día, con las jornadas laborales tan largas,  la jornada sin la ayuda de esos abuelos, quienes siempre están ahí para echarnos una mano. Para dar caprichos a los nietos, para reír con ellos y disfrutar, para educar ya están los padres y, en principio, ellos siempre dan algún que otro capricho más que los padres. Lo hacen sin querer, según dicen, se les cae la baba, y si no lo dicen, a algunos con solo mirarles ya se les nota y se delatan ellos mismos. Esos nietos les dan la vida…


Así que...hoy quiero dar un gran y fuerte aplauso para esos abuelos que siempre estuvieron ahí, continúan en nuestro recuerdo y corazón y porque sin ellos  no seríamos nadie.

¡Gracias, yayos! :)

viernes, 17 de julio de 2015

Hola, ¿te acuerdas de mí?

Hola, ¿te acuerdas de mí? de Megan Maxwell 

Una de las novelas más íntimas y personales de la autora...¿te atreves a descubrirla? te invito.



"Hola, ¿Te acuerdas de mí?" es la última novela de la escritora Megan Maxwell. Me lo he leído en menos y nada, pero, confieso, que me suele pasar cada vez que uno de sus libros cae en mis garras. Tiene una forma de contar las cosas muy de andar por casa, casi como si quien te lo estuviera contando fuera una amiga y eso hace que el libro sea ameno y cercano. 


Megan es una escritora muy prolífica, tiene muchos libros y saca novelas  en nada de tiempo. De hecho tiene otro previsto para agosto: "Un café con Sal". Así que estaré atenta para leérmelo en cuanto salga. Pero, uno de los últimos libros que leí de esta autora fue la saga “Pídeme lo que quieras” una trilogía erótica que engancha desde el primer libro hasta el último. Cuenta sin tabúes cómo es la relación sexual entre unos jóvenes que se conocen ,y, bueno, entre medio, hay romanticismo, pero mucho sexo. 

Además de esa saga tiene otros libros como: "Los príncipes azules también destiñen" como veis los títulos de los libros  ya son originales y divertidos, así que imaginaros lo que hay dentro... 

Sin embargo, no es que no me gustase la novela erótica, porque en casi todas sus novelas incluye algo de picardía y un toque salado, dulce y picante, sumado a su lenguaje, como he dicho, son muy amenos y divertiidos. Pero, esta última novela “Hola, ¿te acuerdas de mí?" es diferente: aunque algo de  picante hay y divertida  lo es un rato. Empezando, porque como cuenta la escritora es muy íntima, ya que un trozo de historia real queda enmarcada dentro de su libro. Le he escuchado decir en entrevistas que, cuando le propuso a su madre contar su  historia, le dijo que quería contar su historia, pero con un final de película. Es lo que tiene las novelas que puedes incluir ficción y maquillar la realidad. De todas maneras, sabemos que, a veces, la realidad supera la ficción. 
Esta novela cuenta dos historias paralelas, donde el tema principal es el amor. Son historias  situadas en  diferentes épocas y diferentes lugares, pero con muchas cosas en común, el principal es el amor.  La primera parte de la novela cuenta la historia de Carmen y Loli, madre y tía de la escritora, que durante los años 60 tuvieron que emigrar a Alemania para encontrar un futuro mejor, sobre todo para trabajar. Mucha gente en esa época lo tuvo que hacer en búsqueda de un futuro mejor.  Carmen y Loli, dos jovencitas que nunca habían salido de España, se encuentran en un país que no conocen, lejos de la familia y con la barrera del idioma- que muchas anécdotas divertidas les traerán-. Carmen y su hermana conocen a más españolas y a una alemana con la que harán muy buena piña. Las cuatro van descubriendo Alemania, trabajando y viendo las diferencias con España, como que las chicas lleven pantalones, por ejemplo. Hasta que los años van pasando y el amor aparece. Carmen y Loli, las dos hermanas, acaban enamorándose de dos americanos, y, para más inri, militares los dos. Viven y descubren una juventud alocada, tal y como es el amor con sus altibajos y locuras que les hace descubrir muchas cosas. Todo parece que va genial, hasta que algo sucede y lo cambia todo…las malditas guerras que, como siempre, lo destrozan todo.
Por otro lado, la novela pega un salto en el tiempo, y 35 años después es Alana quien tiene que ir fuera a trabajar. Alana es la hija de Carmen y por motivos de trabajo se traslada a Nueva York con una amiga y compañera de trabajo. Alana es una treintañera muy cerrada al amor, no quiere que le hagan daño, porque ya se lo han hecho en el pasado. Pero, el amor es impredecible y aunque ella no quiera el capitán  Joel Parker se fijará en ella. Ella intentará huir de ese capitán americano tan atractivo, no quiere saber nada de militares y no entiende por qué con tantos chicos en Nueva York, justo un militar se tiene que fijar en ella. Anécdotas divertidas con su amiga Isabel y su forma de tomarse la vida, el trabajo y el amor harán de su viaje a Nueva York algo increíble. Aunque, no solamente el día a día hará que sea imborrable, sino que los giros del pasado hará que muchas sensaciones, emociones y lagrimas harán que todo tenga un significado. 
La protagonista es tan cercana que a ti, como lectora o lector, tampoco te dejará indiferente, porque te arrastrará con ella hacia sus sentimientos, a veces contradictorios, como la vida misma, con miedos y valentía. Ya se sabe, a veces, somos muñecos del destino que le gusta jugar con nosotros, pero haga lo que haga ese destino, tenemos que seguir siendo unas guerreras. Guerreras como lo son las protagonistas del libro y la propia autora. 

Simplemente me ha encantado y muy recomendable. Así que, si no sabéis que leer este verano….pues, totalmente recomendable para este veranito.


Os dejo el booktrailer- me encanta, porque hay voz en off y lo he podido seguir bien-